El Chile que la Anfp no quiere ver o la muerte oficial de la Roja de Todos

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

En la Anfp se volvieron locos. Si ya es indignante que se haya normalizado el fútbol como una estructura de negocios, convirtiendo clubes en sociedades anónimas manejedas por empresarios-políticos; si ya es triste que el equipo de básquetbol de Colo Colo no tenga estadio para enfrenta un campeonato internacional porque la Corporación no tiene los recursos de Blanco y Negro; si ya era doloroso constatar en cada fin de semana que es más beneficioso ser cliente de Entel que socio de un club para tener beneficios en la entrada; el episodio del precio de los tickets para la Selección ratifica simplemente que en este país estamos en un hoyo.

Si hace tres procesos eliminatorios ir a Galería no pasaba de las ocho lucas, hace unos días la Anfp se atrevió a cobrar 44 mil pesos por el mismo asiento en que diez años atrás se sentaban taxistas y trabajadores que no tuvieron ninguna chance de ingresar al recinto el jueves por la tarde ¿Acaso en una década somos cinco veces más potentes económicamente? porque ese es el cálculo que habría hecho la Anfp ¿Qué diría Julito Martínez, quien da el nombre al estadio, si pudiera opinar hoy? seguramente se sentiría tan indignado como nosotros, tan indignado como cuando casi se puso a llorar para detener la venta de Unión Española y Santa Laura a consorcios comerciales.

Tres mil fueron las personas que faltaron para llenar los asientos del primer partido oficial de un equipo que por primera vez es el mejor de América, en un contexto con -quizás- la mayor euforia de hinchas en muchísimo tiempo. Es decir, ni con la gente más rica de este país, esa que en Pacífico dejó decenas de asientos desocupados que se fueron llenando incluso en el segundo tiempo, se puede llenar el estadio más grande de Chile, con una escuálida capacidad de 45 mil personas. La realidad indica entonces que la plata no alcanza ni para que las clases más acomodadas llenen un estadio con precios de Wembley, un Wembley de mentira ubicado a una cuadra del sector más pobre de Ñuñoa, a cinco minutos de la Santa Julia, donde una feria resiste apenas con camionetas al borde de ser chatarras, negándose a serlo para continuar dando sustento a los niños pertenecientes al 90% del país que tiene un PIB per capita de 10 mil dólares anuales. Porque esa es la realidad de la mayoría de Chile, la de un promedio de ingresos similar al de Ecuador; no la de los 23 mil de país desarrollado -dato que usó la Anfp para justificar los precios-, que van a parar en un tercio a las manos del 1% más rico.

En lo práctico, la justificación de la Anfp para mantener precios de Premier League es una vergüenza que no resiste ningún análisis económico, porque hasta un niño es capaz de darse cuenta que no llenar un estadio de 45 mil personas con el campeón de América es un fracaso rotundo. Pero además de ser una vergüenza, las palabras de Héctor Olave, Gerente de Comunicaciones de la Anfp, son una falta de respeto para un país entero. “En este país lo ideal sería que todo fuera gratis y así nadie criticaría nada (…) Yo creo que después de todo el análisis que se hizo no podemos estar cambiando la política porque hay una o dos opiniones y porque hay parte del público que quiere que la entrada sea más barata”, dijo el portavoz del organismo que después con no sabemos qué cara sale a decir que el fútbol es de todos los chilenos y que la Roja es, increíblemente, la Roja de Todos.

¿Pero de qué todos estamos hablando? ¿Del 10% más rico que gana 23 veces más que el 10% más pobre o del 53,5% de los trabajadores que gana menos de $300.000 y el 70% que obtiene menos de $426.000 líquidos? Porque si Olave nos dice que habla de los segundos está siendo un reverendo mentiroso. Porque ¿Cómo un integrante de ese 53,5% va a invitar a su hijo a ver un partido para gastarse el 30% de sus ingresos, que le alcanzarían para cargar la tarjeta BIP equivalente a casi 4 meses de viaje? Y ojo que no estamos hablando del 10% más pobre, sino de la MITAD de los chilenos, muchos de los cuales pagan sagradamente el CDF que mantiene con vida a los empresarios que manejan los clubes y, por ende, a la ANFP.

Señor Olave, Señor Jadue y Anfp entera, no nos quieran hacer tontos con medidas como vender los codos a precio Andes, porque no lo somos. Lo cierto es que con estas explicaciones, con este basureo al reclamo de Gary Medel y del propio Capitán, están firmando oficialmente la muerte de la “Roja de Todos”, frase fundamental de su negocio, y están asumiendo sin descaro que su fútbol, el profesional manejado por personeros de los más sucios partidos políticos del país, no es el fútbol de la sociedad que dicen representar.

Y no por decir esto queremos todo gratis. No seamos ahueonaos.

*Datos económicos de la Fundación Sol




2 comentarios sobre “El Chile que la Anfp no quiere ver o la muerte oficial de la Roja de Todos”


  1. Rodrigo Diaz

    Aparte de lo demencial del precio de las entradas, lo que pasó con el Nacional es el fiel reflejo del Chile que construyó las ideas de la derecha a través de la concerta: donde antes cabían 75 mil personas ahora sólo entran 45 mil; donde había una galería popular, ahora está ese invento llamado “codos”; lo que antes alojaba a la familia que el mismo día sábado o domingo decidía ir al estadio (homenaje a los padres que premiaban a los hijos porque se portaron bien en la semana) ahora significa semanas de planificación y como 3 controles de identidad; y, lo peor de todo, en vez de las 3 clásicas galería, andes y pacífico ahora tenemos como 8 ubicaciones distintas, cuál más cara que la anterior, casi como una mala caricatura de nuestra sociedad cada vez más segmentada.

    Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 5 Thumb down 0

Deja un comentario