Homenaje a Charles Aranguiz: la historia de un obrero bien remunerado

por Martin Espinoza C

Sobre Martin Espinoza C

Por Martín Espinoza

El príncipe llegó a Alemania. Como tantos otros, arriba a un país cuya cultura desconoce en absoluto y cuyo lenguaje probablemente jamás aprenderá. Llega después de su reciente y exitosa incursión en Brasil en donde, gracias a una mixtura poco común de pachorra y técnica, deslumbró y se consolidó en la liga más extensa del mundo. Llega después de, pala y picota mediante, haberlo ganado todo con la mejor Universidad de Chile de la historia. Llega tras haberse ganado la veneración de una hinchada orgullosa y difícil, una que pocas veces perdona que un jugador vista su casaca después de haberse calzado la del archirrival.

Aránguiz llega arrastrando una historia de empeño y choreza bien enfocados. La trayectoria de Charles es un cuento silencioso. Un relato que narra, en susurros, la historia de un obrero emblemático. La del ícono del trabajador esforzado, de un pobre digno que corrió una suerte inédita: que su desempeño bajo perfil obtuviera una recompensa justa.

Es la historia del último respiro del Nueva Esperanza de Puente Alto, el último suspiro de una madre que soñaba con un hijo futbolista. No es casualidad que haya sido el único en darle tamaña alegría a la mujer que lo crió entre arcos y pelotas. Fue fruto de un arduo y loable perseverar.

Porque Charles, criado en un entorno en donde el microtráfico es la entrada y la delincuencia, el plato de fondo, supo nutrirse del esfuerzo de un padre obrero de la Papelera y de una madre funcionaria municipal y forjarse el carácter para guapear dentro de la cancha sin siquiera tener desarrollada aún la habilidad para hablar fuera de ella.

El príncipe llega a Alemania con su sangre azul teñida por una brocha rebosante de empeño, de trabajo duro. Ese que implica bancarse cuatro horas, entre la ida y la vuelta, de viaje en micro para entrenar. Ese que significa tener que sacarse la cresta en el colegio para mantener el 5,5 que el equipo le pedía cuando era cadete.

Ese esfuerzo, Charles, se nota. Se nota en cada jugada en la que recorres largas distancias, para después recuperarla y tocarla sin pretensiones de estrella. Se nota cada vez que impones la choreza del barrio para quitarle un balón al más exquisito jugador y después dar un pase que permita que sean los otros los que se luzcan.

Porque Charles es un homenaje a la generosidad y a la humildad. Porque esas ganas de discreción pocas veces obtienen réditos, y en él son tan significativas que lo tienen adonde está.

Porque el pueblo chileno ve en ti un emblema. Ve en ti un reflejo de la historia del trabajador de la línea 3 del metro, que acude religiosamente a diario a la obra para manifestarse en contra de los tratos indignos de su empresa contratista. Ve en ti al trabajador de Cencosud que tiene que bancarse ver a su empleador figurar en los rankings Forbes con cuantiosas fortunas mientras él se embolsa el mínimo y no tiene permiso para ir al baño. Ve en ti a ese empleado quitao’ de bulla que, producto de su ejemplar lealtad y unas tantas gotas de sudor, obtuvo su ansiado ascenso.

Por todo el sacrificio y el reflejo de un hombre nuevo, gracias, Charles. Gracias por dar cuenta de que se puede ser estrella sin las grotescas y egoístas ganas de figurar. Gracias por tanta atención, por tanto gesto con tus compañeros de equipo. Gracias por ser una muestra fehaciente de que la humildad de una cancha de tierra puede extrapolarse al bajo perfil de un jugador de población. Gracias por opacar el destello de las estrellas ansiosas de figuración. Gracias por enseñarle a todo Chile una forma diferente de ser un astro.




2 comentarios sobre “Homenaje a Charles Aranguiz: la historia de un obrero bien remunerado”


  1. Un bien logrado panegírico en honor a este “príncipe” del fútbol chileno quien ahora se ha integrado a las filas de un grande de Alemania como es el Bayer Leverkussen. Felicitaciones Martín por esta nota pletórica de loas a un talentoso y humilde deportista homenajeado en su natal Puente Alto, donde un tramo de una importante arteria de esa populosa comuna lleva el nombre de Avenida Charles Aránguiz Sandoval.

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  2. Uuuuffff,…excelente relato y muy buena pluma Martín,..ojalá el Principe lo puedan leer y admiro a Charles porque soy Azul y por el gran jugador que es y de seguro una gran persona…

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