Homenaje a la combinación de fútbol y política

por Fabian Araneda

Sobre Fabian Araneda

Recuerdo el 2010, la selección chilena venía de cumplir una buena actuación en el mundial de Sudáfrica. Sebastián Piñera, electo hace algunos meses, no perdió la oportunidad de invitar a esa tropa de jugadores a sus aposentos. Ya en la Moneda, uno a uno los jugadores fueron saludando al Presidente hasta que le tocó el turno a Marcelo Bielsa, quién hizo un ademán de no saludar, pero ante la mano profundamente estirada del ex inversionista, tuvo que devolver el saludo.

Luego de este suceso, las redes sociales explotaron. Los futboleros, los que lo apoyaron y chupaban medias por “revolucionar el fútbol de nuestro país”, lo tildaban de mal educado, de inoportuno, de desubicado por mezclar política con deporte. El resto, que adoramos el fútbol pero que somos de izquierda, estábamos gozosos.

El punto de inflexión de la CEP
El punto de inflexión de la CEP

Nos encantó la idea de que Bielsa, quién se reconoce admirador del Ché Guevara, le hiciera la desconocida a Piñera, ya que muchos pensamos que la verdadera revolución en el fútbol no es si pones 3 o 2 delanteros, o si juegas con 3 o 4 atrás; sino que la verdadera revolución está en cómo entiendes el fútbol y su contexto social. Si fuera por deporte solamente tenemos al gran pelado Acosta, mucho más exitoso que el rosarino.

Fútbol apolítico
Fútbol apolítico

En la vereda ideológica contraria, hace unos meses en una entrevista en la radio, Ivo Basay, actual DT de Colo Colo, dijo que el golpe militar y Pinochet fueron algo necesario para el momento histórico. Aquí el ambiente fue extraño, el futbolero apolítico tomando una posición calmada y neutra, decía: “hay que calificarlo por lo que hace en cancha y no por lo que piense de la vida”. ¿Se usó el mismo parámetro para calificar a Bielsa? Creo que no. En cambio, el futbolero de izquierda reventó las redes sociales y pedían que el técnico fuera despedido  por facho, independiente de su identificación como colocolino.

Patria y Libertad
Patria y Libertad

El futbolero de izquierda no concibe el fútbol como un espacio autónomo y despolitizado, y afirmaciones como las de Basay eran dignas de repudio, sobretodo para una hinchada que ha tenido que lidiar con el karma de ser “el equipo de Pinochet”.

Sin embargo, no todo está perdido. Hace unas semanas Jorge Sampaoli, el dt del mejor equipo chileno de la actualidad, le mandó un saludo al presidente de Ecuador, Rafael Correa. Ayer, en tanto, Marcelo Barticciotto a través su cuenta de twiter, homenajeó los 53 años de la revolución cubana, dando regocijo a los futboleros de izquierda que estábamos aburridos de escuchar que el fútbol en chile es una actividad APOLITICA.

Chile debe ser distinto
Chile debe ser distinto

 

 

 

 




3 comentarios sobre “Homenaje a la combinación de fútbol y política”


  1. El otro día me cuestionaba que los inicios de los mundiales (así como también los JJ.OO.) están envueltos en un espectáculo de apertura absolutamente despolitizado.

    Lugares comunes que le hacen el juego a la derecha, como “la paz” o la “no discriminación” desnaturalizan el deporte de su carácter más conflictivo. Porque el deporte, y el fútbol sobretodo, es conflicto. Es pelea. ¿Qué es esa mierda del fair play?

    Por un fútbol sin árbitros (Suiza)

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  2. Testanera

    Muy bueno el comentario, hace rato que esa discusión esta siendo apartada de quienes debiesen darla, partiendo desde los periodista hasta esos sociólogos que logran relacionar lo cotidiano con las distintas aristas de la vida, deporte, arte y política entre otras que no me interesan mucho y dotar esa relación con un sentido profundo. Hoy por hoy el Fútbol, como todo, está siendo analizado desde lo económico, y más aun en su fase actual, las especulaciones. Luego explico eso, sólo quiero profundizar en algo muy recalcable de lo que menciona el artículo y es que dentro de las relaciones que podemos notar del Fútbol y la Política, la que más me gusta, siendo tácitamente explícito, es el estilo de juego; es una noción política entender el juego de 11 como colectivo, sabiendo separar lo táctico de lo estratégico, pasando por despersonalizar los números y logrando un funcionamiento estructurado a tal punto que es más importante el jugador que no tiene el balón al que lo tiene. Estas nociones que acabo de mencionar difieren de verlo como un juego de ajedréz, aunque mencioné táctica y estrategia, la noción de jugador y pieza es muy distinto, y partiremos el análisis desde allí: Un jugador por más que tenga cualidades mas o menos establecidas y estilo según posición, lo comprendemos (quienes entendemos el fútbol como algo más que un deporte) mucho más profundo, es tan importante como se inserta en un rol social como su estatura, es tan importante como elemento cooperativo y solidario que como domina la pelota o remate de primera, y es que un equipo es más que 23 personas que corren por su sueldo intentando brillar para ascender de liga y ganar más dinero y más fama, es una comunidad que crece en tanto quienes la componen crezcan con ella.
    El sentido de importancia de tener la “10” es el clímax del individualismo en este plano, la jineta de capitán también cae en una desvirtuación, aunque la capitanía es un rol importante en nuestro entendimiento, no es quien mejor negocie premios con las dirigencias, sino quien merece ser denotado con un rol coinciliador, que pueda calmar a sus compañeros cuando estos no puedan contenerse, sin más preámbulo es la voz de la experiencia en el campo.

    Nombré también entre las nociones separar lo táctico de lo estratégico, es importante diferenciar que es cambiar un central cuya cualidad es ser corpulento y poner uno mediano pero que tenga más aceleración cuando hay un delantero veloz en su terreno, eso compañeros es táctica, por otro lado si el juego permite cambiar de una línea de 4 defensas a una de 3, y ese central que sale es reemplazado por un mediocampista para mejorar el control en la zona media o un delantero, ahí es un cambio estratégico. Caeríamos en activismo y meritocracia excesiva si sólo fueran esas las tónicas de la presencia en el campo (estilo Nelson Bonifacio Acosta); aquí bien nos diferenciamos quienes entendemos cuando un jugador ingresa como cambio táctico, por un castigo de comportamiento a quien está fuera, o quien merece descanso o inclusive para potenciar un juvenil y que gane experiencia; más aun cuando dentro de sus aportes está el carisma de los seguidores (inserción social) que no es dicotómico en nuestro entendimiento colectivo, porque ese jugador si viese el fútbol como nosotros, entraría da darlo todo pro sus compañeros y con sus compañeros, y no solo a saludar o meter un gol para completar su número 100. Es que la diferencia está en hasta donde entendemos el fútbol, el contexto político no sólo pasa por el entrenador, son quienes componen la gran “comunidad”, a diferencia de la gran “familia” (pensamiento del otro bando semi-feudal, peor que el liberal) quienes también son responsables a su vez de las consecuencias de sus acciones en tanto fútbol… El mejor ejemplo de lo que quiero decir, es la victoria de Argentina sobre Inglaterra, que más que el gol hermoso del Gran Diego Armando Maradona, es la superposición de un país que estaba siendo masacrado por el contrario en una guerra injusta, pero en Fútbol deporte que los ingleses se jactan de haber inventado, Argentina les dio clases. Me emociono cuando pienso en hecho, que nadie puede desvincularlo de lo político.

    ¿Cuándo es más importante el jugador sin balón que el que la tiene?, la respuesta a esta pregunta no pasa sólo porque el que no la tiene está cubriendo un defensa cuando el equipo no la tiene, o está marcando el pase como un delantero hábil pidiéndola entre líneas, sino que es importante cuando cuando no reclama porque a él no le dieron el pase, cuando se preocupa en el camerín por la moral del equipo, cuando pasa a acompañar a su compañero cuando tiene una desgracia; es decir, cuando el aspecto participativo como jugador comprende más allá del mero acto de tener un balón o gloria, cuando su comportamiento se adhiere al de la colectividad y ojalá (acá ya es más ideológico que político, cosa que también es importante separar; político es izquierda, derecha, colectividad gremialismo; ideológico es otro tema) donde todos participen de las decisiones en el marco de acción y no sea a la improvisación del más hábil en un momento dado. Cuando como equipo llegamos a este nivel, no tendríamos que preocuparnos de cambiar técnicos, ni esperar que por suerte tengamos estilo de juego y sentimiento por la camiseta; esas cosas van de la mano cuando un equipo se transforma en colectividad comunitaria.

    Pero esto está lejos del fútbol económico, y en base a especulaciones, cuando los equipos valoran más la estadística y probabilidades que jugar en estadios de local o visita, o que pese cuan lleno esté el estadio, lejos de eso, está importando más la decisión de la hora (clima, calor frío noche día horarios de sueño), estaría importando más cuidar al delantero en la liga local para que en la internacional se muestre descansado y podamos venderlo a mejor precio. O la guerra mediática entre payasos que no respetan el juego de otros equipos y lo ven como un mono porfiado que mientras más le pegues más entrevistas ganas (dinero y especulación). Valoro a Bielsa, valoro a Sampaoli, pero igual así estamos lejos de entender como cultura. Ojo que esto es sólo otra forma de enlazar la política con el futbol, en la perspectiva de quienes la componen aun quedan más, como el rol social de los equipos, la forma de la liga, etc…, un buen avance para mejorar es este artículo y blog hacia un entendimiento concatenado en procesos históricos y no en valores liberales, como espero que este post también.

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  3. papito papurri papa

    Los lectores de esta página exigimos un homenaje al marxista-estructuralista mas grande de los últimos años: MARCELO BIELSA, el filósofo del fútbol, el punto de convergencia entre fútbol, política y pensamiento. #ViudosdeBielsa

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