Jean Beausejour Coliqueo, el wing constituyente

por Jonas Romero

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Por Jonás Romero

No recuerdo, al menos en toda la vasta historia que tiene el fútbol (y su relación inseparable con la sociedad), un hecho ni remotamente parecido: Jean Beausejour Coliqueo, futbolista campeón de América y estandarte de Colo Colo, fue designado como uno de los 15 ciudadanos encargados de participar como observadores en el proceso iniciado este año para reemplazar a la maldita constitución heredada de la dictadura, la de Guzmán y Pinochet.

Nunca, en los registros del fútbol, se había concebido una situación ni remotamente similar.

Ni cuando un joven pero lúcido Diego Armando Maradona declaró a sus veinte años que el votar a un presidente era una cuestión trascendental para la Argentina, que recién salía de una cruenta dictadura. Ni en la valiente acción de Sócrates y la Democracia Corinthiana, la cual, en pleno régimen militar brasileño, buscaba instaurar un sistema democrático en la toma de decisiones de uno de los clubes más populares del Brasil. Su lema, escrito en una pancarta gigante exhibida antes de cada partido al país y a las autoridades militares, rezaba “ganar o perder, mas siempre con democracia”.

En realidad, son muchos los ejemplos en que grupos de hombres y mujeres, armados con un balón y desparpajo, dieron cara a una realidad adversa, arriesgando no sólo su seguridad sino que la de toda su familia. Carlos Caszely, Didier Drogba y los jugadores del Dinamo de Kiev; son casos de suerte dispar, aunque todos movidos por el irresistible deseo de ser dignos.

Pero el caso de Jean Beausejour Coliqueo es especial. No sólo por tratarse de un ciudadano negro en un país inmensamente racista, hijo de un inmigrante haitiano y madre mapuche; tres factores que a cualquiera en Chile le habría significado una vida cargada de malos tratos y trabajos de sueldo miserable. Él, gracias a su habilidad para dominar la banda izquierda, logró lo que a tantos ciudadanos le es negado; Jean Beausejour puede hablar. Y su voz dice y pesa tanto que ahora el país le confía el proceso de supervisar la construcción de una nueva constitución para todos.

A estas alturas puede resultar un lugar común, pero alguna vez Albert Camus dijo que todo lo que sabía sobre la moral y las obligaciones del hombre las aprendió jugando al fútbol. ¿Cuánto tienen que ver los desmanes de este fin de semana, en la final del torneo chileno, con la designación de Beausejour dentro del observatorio constituyente? Hace unos días mi hermana, que es profesora de historia, se rompía la cabeza tratando de hacerle entender a un grupo de chicos de un cuarto medio en Puente Alto cuántas cosas habían cambiado con la constitución promulgada en 1980. Que las AFPs, las isapres, los sistemas de salud y la educación, que todas esas cosas que nos esforzamos tan rabiosamente en cambiar tenían un origen en común. Que estaba ahí, a la vuelta de unos años. Que todas esas injusticias estaban sustentadas en una carta magna promulgada por la fuerza, con el miedo como arma de convencimiento.

Hoy, después de tantos años, el país al fin se puso como tarea enmendar esos errores. Con todas las críticas y suspicacias que pueda generar el proceso elegido, muy pronto podremos decir que dejamos atrás una de las peores ataduras democráticas que nos heredó la dictadura; y dentro de los ciudadanos encargados de supervisar dicho proceso, se encuentra Jean Beausejour Coliqueo. Único chileno en marcar en dos mundiales consecutivos (qué linda la cara que puso cuando le tocó celebrar ese zurdazo a los australianos, daban unas ganas terribles de estrujarse con él), reciente ganador de la Copa América y ahora, encima, campeón del fútbol chileno.

Injustamente criticado por una supuesta lentitud, Jean, como pocos, es uno de esos laterales criteriosos que puede ofrecer una resistencia infranqueable como el Bío Bío en defensa, la solvencia de un pase siempre bien entregado en el mediocampo y una combatividad lautarina cuando el partido lo requiere. Él es el último wing, esa posición romántica desplazada durante los las últimas décadas del siglo XX y vuelta a resucitar en Sudamérica por el maestro de maestros, Marcelo Bielsa.

Hace unos días, el UDI Felipe Ward –a quien este año se le descubrieron acciones en la empresa Minera Santa Blanca SA, al mismo tiempo que formaba parte de la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados- le dedicó a Beausejour un despectivo “pastelero a tus pasteles”. Pero Jean, quien se crió junto a su abuelo dirigente en el Lof de Huilo, sabe de lo que habla. En el programa Kulmapu de Pedro Cayuqueo, declaró que “lo que exigimos los mapuche no es que prevalezca nuestra cultura por sobre la cultura chilena o winka. Lo que exigimos es que las dos culturas tengan una relación en igualdad de derechos. Por ejemplo, que los niños mapuche tengan el derecho de crecer y ser educados en su lengua, además del castellano”. En otra ocasión, Jean también dijo: ““El chileno es clasista y del clasismo derivan todas las otras cosas. El racismo no es la excepción. Cuando uno tiene las convicciones claras, las discriminaciones no te dañan. Es más, a veces miro con más pena a la propia gente que discrimina”.

Antes de viajar a Brasil para el mundial, y junto a otros compañeros de equipo lució feliz una polera con el lema “Todo Chile x la Educación”. A mediados de este año, durante la concentración de la Copa América, recibió a parte del movimiento de los profesores y, luego de ganar el torneo continental, confesó haber recibido días antes el llamado de un profesor amigo, quien le había pedido que en ese lugar, donde tantos chilenos habían sido torturados y asesinados, le dieran una alegría al pueblo. Y cumplió.

Entonces, ¿cuál es la importancia de que, como nación plural, diversa, multicultural, reformemos una constitución heredada de la dictadura? Toda, pero toda la importancia del mundo. Esperamos que la responsabilidad que le ha sido otorgada a Jean sea tomada con toda la dignidad y entereza que siempre ha mostrado con los pies. Suerte, Jean Beausejour Colqueo. Campeón de América, estandarte de Colo Colo, Chile y el pueblo mapuche; valiente wing constituyente.



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