Faltos de cariño

Cada vez toma más fuerza el rumor de que vuelve muy pronto. Aunque nos quieran convencer de que la decisión aún no está tomada, todos íntimamente intuimos que este tema no es tema porque todo ya se encuentra oleado y sacramentado. Mientras su madre juega a los misterios, en su partido político tienen todo calculado para que ella vuelva en el momento y lugar indicado. ¿Por qué regresa? ¿A qué vuelve? ¿Por qué la extrañamos? Definitivamente parece que estamos muy faltos de cariño.

Por Esteban Novoa.

 

Diego Portales, para muchos el Organizador de la Patria, diez años antes de que fuera ministro de Estado escribió en 1822 una carta a su amigo José Manuel Cea, misiva que hasta el día de hoy hace eco a la hora de analizar el devenir histórico de Chile.

 

En la epístola, Portales señala la importancia de un “gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo para así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes”. A 190 años de la publicación de esta carta, las palabras del otrora estanquero del tabaco cobran especial validez a propósito del eventual regreso de ella, “la madre”, ésa que nos dejó abandonados para ir a trabajar a Naciones Unidas.
Para nadie es un misterio que al chileno le falta carácter y liderazgo. El que ha nacido y vivido en esta tierra sabe que desde la cuna se cultiva el bajo perfil y la moderación. Si bien en los últimos años ha existido un creciente proceso de empoderamiento por parte de la población visto en la mayor injerencia de grupos ciudadanos en temas que antes no se hacía partícipe, aún están vivos esos resabios de la dictadura que nos hacen callar y tragar lo que realmente queremos expresar. En este contexto, es que el chileno necesita de un padre o una madre que lo cobije, que opine por él, y que, incluso, lo regañe si está haciendo mal las cosas. En suma, requiere efectivamente de un modelo que lo enriele por el camino del orden y las virtudes. Pues bien, en tiempos duros en que estamos siendo gobernados por un distante gerente general, se extraña con mayor fuerza a esa madre que nos regaló una sonrisa y un gesto amable. Que ella haya cometido varios errores no es tema. A esa imperfecta madre se le extraña y se le perdona todo con tal que vuelva.

 

El sociólogo Eugenio Tironi hace un año comentó a propósito de la partida del ex entrenador de la Selección Chilena, Marcelo Bielsa, que él cumplió para Chile la función paternal, ausente desde Ricardo Lagos. También señaló que la figura del técnico rosarino recordaba principios, disciplina y normas, claves para el país y para un grupo de muchachos de la Selección, donde varios vienen de familias con padres ausentes.  Tironi, asimismo, afirmó que sin la madre y sin Bielsa, Chile quedó en “una suerte de orfandad”. Algo de razón tiene el hombre.
Los huérfanos esperan con ansias el regreso de esa madre cariñosa y simpática. Pocos parecen tomar en cuenta que ella autorizó la instalación de termoeléctricas en zonas saturadas de contaminación, que no tuvo liderazgo una vez ocurrido el desastroso terremoto de febrero de 2010, que instauró una reforma previsional con graves errores, que apenas terminó con su mandato fue la invitada de honor por Barrick Gold, empresa cuyo proyecto Pascua Lama afectó gravemente al Valle del Huasco, a una cena de gala en Nueva York, entre otros escándalos que ensuciaron su imagen.
A menos que ocurra un hecho inesperado ella volverá en gloria y majestad a La Moneda. Una sonrisa y cualquier otro gesto dulce serán tomados por el grueso del electorado como una caricia al alma. Ellos, en agradecimiento, la catapultarán sin mayor obstáculo en la Presidencia de la República.
Y sí, nuestra patética falta de cariño nos hace perdonar todo.

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