A una semana de las Municipales: ¿Qué pasará con la oposición?

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Falta exactamente una semana para que termine el plazo legal para hacer propaganda electoral en las calles del país. La primeras tres semanas de campaña no sólo dejaron brigadistas muertos, ni las más irrisorias fotos y jingles, sino también varios insumos para realizar un análisis sobre lo que pasará con los partidos políticos, coaliciones e ideas programáticas a partir de la mañana del 29 de octubre.

En la elección del 2008, que vaticinó el triunfo presidencial de Sebastián Piñera en 2010, el entonces vocero Francisco Vidal usó la jerga futbolística para decir que la extinta Concertación ganó 3-1 el partido edilicio. Su fórmula de triunfo: más concejales electos, más votos en concejales, más alcaldes electos y menos votos en alcaldes. Sin embargo no contó con un factor que, claro quedó, es fundamental a la hora de armar una máquina electoral y de influencia social: los alcaldes electos en capitales regionales (la Alianza ganó 11-2) y en las grandes comunas de Santiago (la centroizquierda sólo salvó Maipú y La Florida).

Vocero de la vida.
Vocero de la vida.

Más allá de los sufragios, mucha agua política pasó debajo del puente en los últimos dos años de Bachelet y los primeros dos y medio del ex senador RN. Los movimientos sociales explotaron, de la misma forma como se evidenció la desigualdad, haciendo insostenible el actual modelo constitucional que mantiene fuertes vicios antidemocráticos. La politización subió a niveles inesperados, tanto así que con nueve listas, la papeleta de domingo subsiguiente será la más diversa ideológicamente desde el fin de Pinochet.

Si a esto se le suma el inédito voto voluntario e inscripción automática, de seguro los próximos comicios serán una completa novedad en nuestra acostumbrada serenidad en las urnas. En el ambiente y en las encuestas ha incrementado la conciencia del valor del voto y la incidencia del ciudadano en las decisiones del porvenir. Por eso es que, también después de mucho tiempo, los programas de las listas retomaron las ideologías, las que dependiendo de la cantidad de votos conquistados, tendrán mayor o menor influencia en la carrera presidencial.

En la oposición hay dos rutas (Por un Chile Justo, con los progresistas PPD, PC, PR e IC; y la Concertación Democrática, con los conservadores PS y DC). Sin embargo, los dos caminos dependen del mismo factor: Bachelet. Con la jefa de Onu Mujer desembarcando en Pudahuel (lo más seguro), el eje pro Asamblea Constituyente, estatización y fin al lucro, deberá imponerse claramente sobre sus pares tradicionalistas en la elección de concejales (un punto). Sin Bachelet (lo menos probable), la carrera cambia de pista y puede pasar cualquier cosa. En ese caso, el bloque izquierdista ya tiene un trabajo en el desarrollo programático del senador masón José Antonio Gómez y un acercamiento fluido con el PRO Marco Enríquez (segundo opositor mejor evaluado rumbo a La Moneda).

Los comunistas.
Los comunistas.

En la síntesis opositora sólo hay una cosa clara. El PS y la DC tienen muchas más cosas que perder que sus socios progres, por lo que deberán estar mucho más alertas a boca de urna para conservar el estatus quo que tanto se han arrojado a defender de la mano de su faquir Camilo Escalona, con el objetivo de asegurar la gobernabilidad del bis de la líder cultural, Michelle.

¿Que vuelva?
¿Que vuelva?

Antes de la gloria o la derrota, y del retorno de la jerga futbolística, quedan siete días para ejercer a través de todos los medios legales una de las más hermosas herencias de la antigua Grecia en el mundo occidental: el arte de la retórica. El domingo 28, que viva la democracia.

 



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