Chile a dos años del Gobierno de Piñera: Nada que celebrar

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Hace unos días caminando por calle Bandera apareció frente a mí un indigente, con la típica estética de los mendigos que han aflorado con fuerza en el sector de Cal y Canto. La gente, como siempre, huyó del chocante hedor que desencaja al aroma de la normalidad. Yo lo miré a los ojos y percaté un detalle que me conmovió hasta las lágrimas, algo que jamás había visto en una persona. Por causa de las infecciones y el desaseo, el moribundo caminante llevaba los párpados hacia afuera. La carne le cubría los ojos y por lo tanto la visión. Para la mayoría de los que caminaban junto a mí, aquel hombre miserable sólo merecía repudio e indiferencia por su culpabilidad de vivir como los pobres del siglo 18.

La suciedad de la indigencia, oculta por el brillo excitante del consumo, era pisoteada en todos los kioskos con una noticia dramática que los diarios cubrieron como un premio. La presencia de tres chilenos entre las 100 personas más ricas del mundo era el corolario de una verdad que los medios y el gobierno se encargan diariamente de disimular: Chile está profundamente dividido entre poderosos míticos y miserables azotados.

Poderosos míticos porque ya resulta poética la realidad de que Matte, Luksic y Angelini posean el 15% del PIB de la nación, y con ello constituyan un poder fáctico más decidor que cualquier bancada parlamentaria.

Pico con el binominal
Pico con el binominal

Y miseria azotada porque a medida que pasa el tiempo crece también el dolor de las víctimas directas de la explotación, de esos seiscientos mil extremos pobres para quienes el emprendimiento no es más que una palabra que no entienden. Azotada porque mientras “el gobierno de los mejores” presenta como triunfos los Liceos de Excelencia y la educación subvencionada, se cierran colegios y se despiden profesores de la educación pública, lo que deja sin chances de emerger a los niños que viven en guetos urbanos, acechados en la cara por el narcotráfico, la delincuencia y la violencia intrafamiliar, y que sólo dependen de la ayuda directa del Estado. Esos niños no ingresarán a un Liceo de Excelencia, no podrán pagar un colegio particular subvencionado, y no podrán salir de su nicho de abandono.

A dos años del gobierno de Piñera, y a treinta y dos de la Constitución privatizadora del ’80, el heroísmo de los explotados está cansado. Cansado porque sus gobernantes no han movido un pelo de la cola para siquiera comprender lo que significa vivir en una sociedad de clases, ni mucho menos para actuar en pos de modificar la jerarquía social, que mantiene en diario dolor y sacrificio a la mayoría de los chilenos que le trabajan por el sueldo mínimo a los empresarios.

Da risa leer a Pablo Longueira, a Joaquín Lavín y a toda el “área social” de la UDI “popular”, para quienes la meritocracia es la única forma de que los pobres salgan de la pobreza. Ellos, que han estudiado en las mejores universidades del mundo, saben más que nadie que en ningún lugar del planeta la reducción del Estado ha terminado con la pobreza. Ellos, cuando defienden a los consumidores, saben que están cuidando el modelo empresarial, tal como saben que el ingreso ético familiar no es un intento concreto por quitarles la infección de los ojos a los hombres errantes que se acomodan en la esquina de los edificios orinados para dormir. Lo saben porque saben que la estructura desigual de la sociedad chilena sólo sufriría cambios en la medida que el sueldo mínimo esté por lo menos sobre los $468.000 pesos, la negociación colectiva esté garantizada por ley y la subcontratación desaparezca del escenario laboral chileno.

Modelo de Libre Mercado
Modelo de Libre Mercado

El gobierno de Piñera sabe que con el aumento del posnatal y la “eliminación” del 7% en las cotizaciones de los jubilados no le hace ni cosquillas al modelo de sociedad de lujosos y miserables. Lo sabe porque sabe que una reforma tributaria que obligue a las grandes empresas a tributar el 27% (hoy “pagan” el 17%, y no todos), y una reforma laboral que aumente la calidad del empleo, son la única forma de aumentar la dignidad de los chilenos desposeídos. Según estudios de la Fundación Sol, el 80% de los chilenos pasa penas para llegar a fin de mes, lo que significa que la “clase media” no está ajena a los perjuicios de vivir en un modelo de país hecho para los millonarios.

Ese mismo día en que en mi cabeza chocaron multimillonarios y miserables, la micro del Transantiago demoró treinta y cinco minutos en pasar. Las señoras sudadas, con esa mirada que refleja décadas de trabajo físico, miraron con melancolía a los afortunados que se aburrieron de esperar y tomaron un taxi.

El empresario colombiano dueño de SuBus no tiene idea de lo que significa trabajar de nana en Vitacura, y demorarse dos horas para llegar a San Bernardo a las diez de la noche a cocinar a los hijos que vienen de estudiar y trabajar para poder pagar su universidad privada.

Piñera y su grupo de políticos y gerentes de la elite sí tienen idea, porque son chilenos y tienen nanas. Pero prefieren la sangre fría. Prefieren continuar su insensible ruta al éxito, su interminable camino hacia el poder y el dinero.

Pero ese camino al éxito no es el camino hacia la gloria, porque la gloria no es egoísta, porque hoy en la celebración del Cerro Santa Lucía los ministros no sienten placer. Porque nadie puede sentir placer de llevar dos años gobernando un barco que arroja al mar a los débiles. La gloria está en la lucha, en la conciencia, en el trabajo, en el heroísmo cansado de los harapientos compatriotas que lejos de los ránking de Forbes constituyen la fuerza del pueblo chileno, que más temprano que tarde recuperará su dignidad. La gloria está en los miles de puños alzados entre sudor y lágrimas, que desde Arica a Magallanes no cesan en la tarea de conseguir verdadera justicia social para nuestra Patria.

La gloria no es egoísta dice Aysén
La gloria no es egoísta dice Aysén

 

 




6 comentarios sobre “Chile a dos años del Gobierno de Piñera: Nada que celebrar”


  1. Se agradece la sensbilidad, virtud escasa en estos tiempos. Sin embargo, es de una miopía enorme creer que la desigualdad descrita es sólo culpa de este gobierno.

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  2. belenci

    imagino que está de más, dado el contexto, que todo esto venía también desde el gobierno anterior :ena:
    hace más de veinte años que “celebrar” no corresponde.

    ps: richard, ¿andabai por bandera comprando ropa usada, pero cool?

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    • Richard Sandoval
      Richard Sandoval

      jaja no, iba a tomar la micro. La ropa usada pero cool la compro en la feria. Y a Chema, en ninguna parte dice que es culpa de este gobierno, el texto habla del modelo, del sistema operante desde 1980. Este gobierno es el símbolo de la desigualdad, que además se ha encargado de profundizar.

      Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 5 Thumb down 0

  3. Resulta curioso toparse con una columna que, por el título, uno podría esperarse que fuera una revisión de la gestión Piñera en los últimos dos años y sin embargo se topa con una argumentación basada en cuestiones que se vienen repitiendo, cuando menos, desde los 80 en adelante.

    Eso no hace otra cosa que demostrar algo que puede hasta parecer obvio: el modelo económico instalado en Chile en los años 80, siendo el más antiguo del mundo antes que el EEUU de Reagan y la Inglaterra deThatcher, tiene la capacidad de mostrar distintas caras y distintas propuestas que le permiten crecer y desarrollarse como modelo. Entre la última década de la dictadura, la salida pactada, los cuatro gobiernos de la Concertación y los dos años de Piñera existe un acuerdo común: conservar el modelo de sociedad que tan bien se describe en esta columna.

    A 32 años de modelo neoliberal, nada que celebrar.

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