Chile los mató

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

¿Con qué cara podrían sentir conmiseración con las jóvenes madres de Exequiel y Diego, los rostros mustios de los hombres y mujeres que desde que estalló el movimiento estudiantil no han hecho más que condenar, una y otra vez, con palabras, votos y garabatos, a los que salen a la calle a expresar que el de plástico no es el país que quieren? ¿Con qué cara podrá, por ejemplo, Evelyn Matthei, lamentar la pena irreparable de un hermano que se ha quedado sin su referente si hace cuatro años criminalizaba a todos los manifestantes diciendo que “han hecho mucho daño contra el trabajo de los comerciantes”? ¿Dirá que eso no tuvo efecto en crear odiosidades y venganzas? ¿Con qué moral va a aparecer mañana Felipe Kast en la casa del papá de Exequiel a decir que esto no puede volver a pasar, si dos días antes de su muerte estaba invitando a Chile, a través de su Facebook, a no pensar en sus derechos, sino en sus deberes?

Serán ellos quienes no tendrán el derecho a llorar, a sentir lo que están sintiendo millones a través de una Patria que se ha convertido en una vela triste y valerosa. No tendrán derecho a lamentar el desquicio cimentado en la mente de un cabro de 22 años, los que durante treinta han hecho todo lo que está en sus manos para formar espíritus que lleguen a pensar en la posibilidad de privilegiar la pulcritud de un muro a la vida de un ser humano. Porque las balas no entraron en los cuerpos de Diego y Exequiel producto de una locura, un desatino o un exceso, como dijeron en dictadura Jovino Novoa, Alberto Cardemil, Andrés Allamand o Pablo Longueira: Entraron como lo hace la última pieza en un juego de ajedrez; entraron como el último segundo del reloj programado en una bomba. Eso es, a Diego y Exequiel los mató una bomba, la bomba simbólica y silenciosa que ha matado a miles agobiados por las garras del modelo del miedo, de la desprotección, de la fragilidad ante ciudades que te tiran un escupo si no remas con la ola del poder, del dinero, del que manda.

Es la bomba silenciosa, que no sale en los últimos minutos de CNN, y que crece día a día generando violencia en las cabezas de los que matan o se matan, colapsados por la presión del fracaso; el fracaso de no considerar el diálogo cuando la vida es una competencia, el fracaso que no acepta el valor del argumento del otro si se esboza sin el permiso a entrar en tus bienes, en tus casas o paredes, convertidas de pronto en tu segunda piel, esa que deben ver luminosa los que osen competirte.

kast

A Diego y Exequiel los mató el Chile del combo en locico al que te ganó al puesto en la micro. A Diego y Exequiel los mató la rabia de adolescentes que sienten que pueden aplastar a hermanos hasta quitarles el aliento para pasarse en un concierto. A Diego y Exequiel los mató la angustia de las decenas de compatriotas que sólo hayan como salida -a la mierda a la que los llevó una vida endeudada- tirándose al Metro o desde el quinto piso del Costanera Center. Los mató también el gozo de los tarados que luego comparten los videos comentando “pucha, tenía que tirarse cuando voy atrasao a la pega”.

Y los mató, también, la reacción de la tropa de descerebrados que se atreven a relativizar la validez de sus asesinatos, “porque algo habrán estado haciendo”, Aunque se nos parta el alma, hoy hay miles de esos bombardeando Twitter y Facebook.

Ese es el Chile que hace posible tocar el gatillo de un arma de fuego contra todo lo que se te cruce por el sólo hecho de contar con una y salvar lo tuyo. Da lo mismo si ese tuyo tiene carne, órganos y familiares. Lo tuyo es tuyo y no te lo quita nadie, pa eso trabajai ochenta mil horas extras, pa eso te formaron los que te obligaron dormir cuatro horas diarias para poder estudiar, a eso te llevaron los que le pagan 80 lucas a tu abuelita, cuando lo ahorrado en sus años de trabajo debería darle cuatro veces esa cifra. A eso te guiaron los que, además, te pasan caca por la cara cuando te chantan rubias y rubios a contarte que Habitat te explicó y tú entendiste. Entendiste el ser violento.

A Exequiel y Diego, militantes de una misma lucha por alcanzar una educación pública, gratuita y de calidad –escuálida excusa ante la magnitud de la intención de cambio expresada en sus plumones y tarros de pintura- no los mató la locura de un conchesumadre. Los mató un país hijo de perra, probablemente el más facho del mundo, que con políticas de Estado modernizó el Chile pobre de Pinochet en base a que nos tenemos que acuchillar para ganar lo que tiene el otro. Los mató la Junta militar y el corazón de una Concertación que nos crió para ver a Diego y a Exequiel como enemigos.

Que las velas no se apaguen y las lágrimas no mengüen. Que duela hasta hacernos mierda la partida de dos compañeros hoy convertidos en símbolos de una unidad por un proyecto de cambio que da lo mismo si finalmente tiene éxito; ellos sabrán que la tarea será un homenaje si nunca, nunca, nos rendimos por acabar este Chile que queremos que se acabe.

Hasta la Victoria Siempre
Hasta la Victoria Siempre



9 comentarios sobre “Chile los mató”


  1. Ernesto Gutiérrez G.

    Grandes ESTUDIANTES de mi PATRIA.
    Cuanta Valentía para ser tan Jóvenes.
    Cuanto les debemos. Chile no sería el mismo sin vuestra LUCHA.
    Cuanto Dolor, nos causa vuestra Muerte.
    Dios quiera que no sea en Vano.

    Hot debate. What do you think? Thumb up 7 Thumb down 8

  2. Nicole

    Me duele el alma por lo que pasó, me duele el alma leer esto y más me duele lo que hay detrás, porque ese imbécil desquiciado no es más que un reflejo del Chile en el que vivimos: país de mierda que nos hace creer que gente como Diego y Exequiel son los antagonistas sobre el escenario… puto escenario que nos inventan también!!

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  3. Antonella Miranda

    Cuan cierto es todo lo que he leído. Vivimos en un país tan mierda, que justifica lo injustificable, y que calla cuando tiene que hablar. Me sumo a todas tus palabras. Aun nos falta mucho por evolucionar.
    Saludos desde Quilpué.

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  4. Marga Garcia

    Como explicarle a la gente que viven en una burbuja (por lo cual no tienen la culpa) una burbuja construidas por sus padres que también vivieron toda la vida en ella… Como explicarles lo que siente el pueblo cuando lee estas palabras, como explicarles que se me erizan los pelos, se me llenan mis ojos de lágrimas y siento una pena en el alma como si fueran mi familia de sangre… simplemente no hay como explicarles, no pueden entender que esto que pasa sea verdad, que estamos viviendo en tiempos mas violentos y que la violencia es mas justificada que ayer, que la gente “valora mas tener una pared limpia que la vida de dos Jóvenes luchadores”
    CHILE los mató… nosotros mismos lo hicimos y lo peor que nos “sorprende”

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  5. André

    No lo pudiste describir mejor, Richard. Así de cagado está este país. “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas” Karl Marx.

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