Chile, País de Señoras (Cap 1 Noesnalaferia Radio)

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Editorial del capítulo 1 de Noesnalaferia Radio por Súbela Radio

La emoción de Fidel Oyarzo, el periodista de TVN que despachó la nota de la aprobación de la primera ley que regula el horario de las trabajadoras de casa particular, no nos tocó a todos por simple casualidad, por el efecto del abusado llanto televisivo, o por mera conmiseración con el profesional acongojado. No. Las lágrimas de Fidel Oyarzo, quien dedicó la nota a su madre muerta, que lo crió y educó trabajando toda una vida puertas adentro luego de venirse del sur de Chile, también nos hicieron llorar a nosotros porque esa historia de sacrificio de mujer, de manitos de dama desgastadas por litros y litros de cloro, es la historia que comparte la mayoría del pueblo que hoy ya no sufre la miseria de andar a pata pelada ni del morirse de hambre, pero sí sufre la de las deudas a muerte con el retail -en el afán de tener el mejor celular-, la de las deudas eternas con un banco -en el afán de educarse para sacar adelante a los tuyos-, y la de las infinitas horas extras, en el afán de que nunca esté vacío el refrigerador.

Y da lo mismo si Fidel Oyarzo tuvo o no padre, si fue alcohólico y lo abandonó a él y a su madre, si fue a comprar cigarros o murió tempranamente producto de jornadas bestiales de trabajo. Da lo mismo, porque en esas lágrimas al momento de honrar a su mamá, no se ningunea la importancia de los viejos, sus consejos y defensas ante los matones del barrio. Lo que nos tocó la fibra con ese despacho es el darnos cuenta que todos, de alguna u otra forma, sabemos y sentimos que nos han formado las señoras, que esta patria pujante y sufrida es una patria levantada por señoras, no detrás de los hombres, sino cada vez más delante de los hombres. Quizás por la cultura del huacho, que nos define como madredependientes de por vida, quizá por el exquisito sabor de las sopaipillas con mostaza que ni el ganador de Master Chef podría freír como las grasientas comadres del puente Cal y Canto. Quizás por el machismo recalcitrante de nuestra historia, que nos enseñó a ser duros, haciéndonos encontrar el descanso espiritual en el sabor de la comida y el cariño en las mujeres, a lo Juan Herrera. Quizás por la mera consecuencia de nuestra historia social, que hizo a las señoras salvar tantas vidas en los citÉs hacinados de los años 20, con ollas comunes y agÜitas de perra; y que las sigue elevando a la altura de heroínas en los block de la periferia, donde no sólo deben proteger a sus hijos de la pasta base y el narcotráfico, sino también de las balas locas, la discriminación y la condena geográfica. Éntrate hijo, éntrate.

El hecho es que hoy, a 65 años de la promulgación del voto femenino, y a apenas días de la promulgación de la ley de las trabajadoras de casa particular (repudio a decirles nanas), Chile se ha dado cuenta que las señoras, la mujer trabajadora y popular, tiene un rol central en el desarrollo de la república. En la lucha de dos siglos contra la explotación de capitalistas que se creen patrones. Porque ¿Qué sería de nosotros sin las profesoras de historia pidiendo que contemos el chiste en voz alta para que nos riamos todos? Porque ¿qué sería de nosotros sin la rectitud moral de las madres y tías que nos echaron a rodar por el mundo bajo la consigna de que vergüenza se tiene para robar?. Porque, ¿qué sería de nuestros nietos del futuro sin las tardes de nuestras madres esperando micro bajo la lluvia, siendo mojadas por camionetas 4×4 de pitucas con lucas? Este capítulo va dedicado a las dos de cada cinco casas chilenas que son comandadas por una mujer, cifra que sube a un 50% en los hogares pobres y a un 55% en los de extrema pobreza. Y eso, tampoco es casual, porque como dijo Marco Antonio Solís en la canción “Tu Cárcel”, la señora chilena es de esas que no olvidan que “en la pobreza se sabe querer”. Chile es humor, Chile es retar a los maestros porque no dejan ver la Sherazade, Chile es subir al columpio a un periodista porque más encima soy dialisá. Chile es teñirse caoba y perfumarse con la última colonia Coral. Chile es todas las risas y melenas rubias que bien podrían ser la máxima autoridad en La Moneda. Pero por sobre todo, Chile es profundo cariño y amor para sobreponerse al sufrimiento impuesto por las circunstancias de la tierra y del sistema. Aunque también Chile es la soledad de viejas que arrasan con tu mochila en el Metro por pura amargura. Todo eso es Chile. Chile es mujer, porque Chile es señora.

ESCUCHA AQUÍ EL CAPÍTULO 1 DE NOESNALAFERIA RADIO: CHILE PAÍS DE SEÑORAS




3 comentarios sobre “Chile, País de Señoras (Cap 1 Noesnalaferia Radio)”


  1. Homenaje a las señoras porque son ellas las que sacan adelante las postulaciones de vivienda social, mientras los maridos (si los hay) menosprecian la visión de futuro de la “vieja”: “ya vai a webiar otra vez con esa gente…”, le dice cada vez que la reunión de comité se fija en un horario en que las damas puedan salir del hogar (o de la pega). Aplauso al ahorro diario de la señora, a todas esas monedas de cien y quinientos pesos que año a año van formando el primer pie de la casa nueva, momento en que el marido mira a su mujer trabajadora y le dice: “soy linda viejita, ven pa aca”.

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