Cómo puedes vivir contigo mismo, Chile

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Cómo puedes, Chile, vivir contigo mismo. Cómo no se desintegran tus árboles, tu tierra herida, en Casa Piedra y en el sur, testigo de tanta crueldad que nos sigue sometiendo diariamente a la normalidad del fuego, a la normalidad de martillos terminando con la vida de un niño que se gana la vida repartiendo calendarios en las micros, mirando con vergüenza negra, con ojos sucios y negros a los señores cansados de recibir tantos parches curitas en las piernas, parches y calendarios de Mickey que luego serán cobrados, mendigados, retomados para rogar el ingreso a otra micro vieja, a otro restaurante de frituras y schops. Cómo aguantas tanto imperio del abuso, en las sonrisas de candidatos presidenciales y un ministro de Estado que entiende como gracia que el empresariado compare el rendimiento de la economía con el rendimiento de una mujer en la cama, con la excitación de una mujer que no está, una incógnita, inflable, una NN que para ellos es objeto, mujer muerta, inerte, plástica, pasable de mano en mano, de poder en poder, de placer en placer hasta que los hombres y nuestra economía crezcamos, para seguir teniéndola, ahí, tirada, disponible para tocarla cuando queramos otra vez proyectarnos mejor al horizonte, y crecer de nuevo al siete por ciento. De qué te sirve, Chile, que las mujeres te rayen las murallas con los nombres de Nabila, de Vanessa, que se detengan y te expliquen. De qué te sirve, Chile, acongojarte con los mocosos asesinados por la pobreza de centros del Sename que se quedan sin agua, sin remedios, sin moral, si sigues soportando la brutalidad en tus motores. Pareciera que gozas con el crimen, Chile, en Temuco, en el norte, en la oscuridad de noches que ya no sabes explicarte. De qué te sirven tantos golpes, tanta saña y tanta tortura, si siempre vas a poner la cara para que te vuelvan a masacrar, si siempre vas a permitir que una nueva manta de impunidad se burle de tantos, si nunca vas a despedir a ministros de Justicia, como el que tenemos ahora, Jaime Campos, que se ponen del lado de José Antonio Kast y Miguel Krassnoff, abogando por beneficios carcelarios para hombres que se siguen masturbando con las imágenes de sus crímenes, en cárceles exclusivas, como Punta Peuco, con el morbo de sus crímenes reivindicados en el diario por los amigos de sus crímenes.

Hay días en que sentimos que sólo fracasamos, que ya nada tiene sentido, que la miseria no tiene vuelta atrás. Hay semanas en que no se puede tolerar tanta amargura, la amargura del descalabro de un niño, la amargura del festín del abuso, la amargura del constatar que algunos no se van a cansar de seguir viviendo con este Chile, el que se preocupa más de las razones que tuvieron los que dieron una golpiza a una mujer peruana que de la golpiza a la mujer peruana, el Chile que desenmascara al partido político más corrupto en la historia del país, la UDI, el partido que quiere estigmatizar como un delincuente a un migrante, pero que luego triunfa como el mejor en las elecciones municipales, para cerrar el año alzando a Jaqueline Van Rysselberghe, la enemiga número uno de la identidad de género en el Senado, como su nueva presidenta y referente de renovación.

A veces siento que fracasamos, a veces la amargura reemplaza al espanto. Son los días de esas semanas en que despertamos y nos encontramos, como un puñal en proyección abriendo las noticias, con la sangre de los más inocentes hirviendo, siendo bebida desde la escena del crimen por bestias que no se representan sólo a ellos, que representan a los que te hacen posible de esta forma, Chile, de esta forma tan de mierda e insensible, de esta forma en que las mujeres son muñecas inflamables; los inmigrantes pobres y negros, delincuentes; los políticos homofóbicos apoyados por corruptos, líderes; los ministros encargados de dirimir la justicia, encubridores de la impunidad; y los niños hijos del desamparo, objetivo de la muerte, de la más letal y asfixiante de las muerte. En semanas como esta no se entiende, cómo puedes vivir contigo mismo, Chile. Porque yo ya no quiero seguir viviendo contigo si vas a seguir siendo este mismo, Chile.




3 comentarios sobre “Cómo puedes vivir contigo mismo, Chile”


  1. Beatriz Cabanillas- Sáez

    Así es. Duele ver este Chile cuando se quiere creer que sí, que vamos avanzando un poco y se ve una y otra señala como la de la mujer inflable. ¿risa, de qué? . Seguramente aparecerán muchos/as diciendo “feminazis” a mujeres (y hombres) que no nos reímos de eso como un chiste en un país que requiere urgente, educación en género para tener más respeto y ser más felices. Y son los mismos que dirán que el niño muerto a martillazos se lo merecía y que no es la sociedad la que genera esas condicones de mierda para esos desenlaces tan tristes. Los mismos que quieren “compasión” expresada en impunidad. A ese Chile hay que seguir diciéndole que no.

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