Especial Hablamos en Marzo: ránking de lo más bacán de Bachelet

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

La señora Verónica Michelle Bachelet Jeria, secretaria general de ONU Mujeres y ex presidenta de la República, hace rato atravesó todas las fronteras ideológicas y políticas. Su carácter beato y protector, se ha igualado al del Padre Hurtado y a la Virgen del Carmen. En el sentido común de las señoras, soporte moral de la nación, Bachelet es intocable, inalcanzable. Auténtica ídola. La Eva Perón que no tuvimos. Ante esta realidad cultural, y habiendo transcurrido cinco días del mes en que entregará el mensaje de Dios, Noesnalaferia presenta este especial con lo más bacán que la rodea en su dimensión del personaje chileno del siglo XXI.

1-La sobriedad de Angela Jeria: Detrás de una gran mujer, siempre hay una gran mamá (?) y esa no es otra que Angela Jeria, distinguida dama, dura, defensora irrestricta de sus ideas e historia de vida. No titubeó en defender al régimen de la RDA cuando el resto de barones socialistas e intelectuales reformados (Ampuero) lloraban al recordar la tierra que los recibió huérfanos. Por otra parte, está su buen gusto. Es una especie de Martita Larraechea de bajo perfil, retirada y de pocas palabra, no por ello menos sabias. Como equipo la postulamos desde ya para el Ministerio del Interior.

Señoras
Señoras

2-Señoras que se le parecen: Una de las claves del éxito de la derrotada candidata a concejala por Las Condes 1992, es su look señoral, basado en lo mejor que registran las señoras madres de los rincones más populares de la patria. Bachelet es la señora que atiende un almacén de barrio abrigada con un chaleco de polar. Es la abuelita que juega a las máquinas tragamonedas hasta las 3 de la mañana. Pero sobre todo, es la madre trabajadora, que lucha sin descanso, que sufre la explotación del patronazgo aún vigente en el país para llegar a la casa con una bolsa de pan y las monedas para que los niños puedan estudiar. Porque es también el salir adelante sola. Encarna en su cabello mal teñido con tonos naranjos la esperanza de que sus hijos tengan una vida mejor que ella. Representa a la madre soltera y a la hija criada por la madre. Es la mujer chilena del siglo XXI, con lentes sin marco y collar de perlas.

Todo esto, por supuesto desde la disciplina de la estética.

 

La Patria. (http://bachelets.tumblr.com/)
La Patria. (http://bachelets.tumblr.com/)

3-Los intentos de imitación: Siempre los presidentes de las repúblicas son objeto primordial de imitación, sobre todo en la década de los ’90, cuando el oficio alcanzó su plenitud en Chile, de la mano de cracks como Charola Pizarro, que por supuesto, nunca hicieron una película tipo Charola vs. Pizarro.

Pero con Bachelet, al ser mujer y señora, las imitaciones tuvieron un auge, que no por ello alcanzó una buena calidad. Destacaremos dos, una bacán y una mierda.

La bacán es la del peruano denominado Doña Michelet, que toma aspectos esenciales de su cálido habla; que puede hablar de armas nucleares con el mismo tono que de un kilo de papas. También le salen bacanes las frases cortadas por la suavidad y la ese casi imperceptible, de la misma forma que la repetición de palabras para poner énfasis (“nosotros los chilenos, los chilenos”). De más está valorar su logradísimo humor político.

La versión mierda es la de la nacional Natalia Cuevas. Puta la weá penca. Viva muestra de la decadencia del género en el país, de la mano de la profesionalización de Stefan Kramer. Más allá de la pena clásica que da Natalia en cada aparición televisiva (tipo César de Las Montini=luchar por el artista chileno), su presentación es de un bajo nivel artístico: poca preparación y desarrollo de expresión física y de guión.

Pese a que se reivindicó en Antofagasta hablando enredado y repitiendo hasta el hartazgo “chilenas y chilenos”, recurre a facilismos como actitudes soeces (“me encanta el metro y el peak también”) y en cuanto a humor político reprueba absolutamente. Igual da risa, pero también vergüenza.

4-La defensa irrestricta de sus cancerberos: Que a tres años de haber dejado el gobierno (siendo ministro de Defensa) tu Twitter siga siendo @vidalvocero habla de cuál es tu verdadero rol en la vida. Francisco Vidal es un crack, tan bacán que se define como “profesor”. Cuenta la leyenda que una vez fue a Tolerancia Cero, y el mierda de Villegas lo presentó como historiador. Sobre la misma, el PPD interrumpe, mira a su cámara y dice casi enojado “historiador no, profesor de Historia”. @vidalvocero es el defensor número uno de la santa, el principal de sus discípulos, el heredero al trono. Hace poco, les advirtió a la UDI y RN que “cuando ataquen a Bachelet les vamos a dar guaraca”. Vidal es también el precursor de una de las cosas más bacanes de su santidad: que aún le digan LA PRESIDENTA.

El rol de cancerbero lo cumple también el senador Camilo Escalona, ícono de lo peor de la Concertación para la ultra. Pero si Vidal hace la defensa militar, el dueño del PS hace la defensa ideológica. Pone freno a cualquier “aventura” que tensione “la relación de la izquierda con el centro”, como la asamblea constituyente. De hecho, él es el programa, y tanto los movimientos sociales como los líderes de otros partidos de la oposición deben apuntar a él como objeto de sus propuestas, más allá de la santa, que sólo pondrá los íconos.

El programa
El programa

5-Los trajes de dos piezas: La actitud señoral no podía ensuciarse con un vestuario sexy. Las mamás son damas, y las damas usan trajes de dos piezas. Aún recuerda la patria, con especial de LUN incluido, cuando Michelle pisó por primera vez La Moneda, toda tímida con su traje blanco, recibida por niños escolares. Parecía una escena del jardín del Edén. La bondad imponiendo alegría transversal. Pero más tarde vinieron tiempos lúgubres. Pingüinos y Transantiago obligaron sacar del clóset los vestidos azul marinos y negros, que le dieron el coraje para barrer con chicos Zaldívars del gabinete.

El traje de dos piezas es el símbolo del poder bacheletista. ¿Cuánto costará en cincuenta años más un coqueto traje rojo en una subasta? Nadie lo sabe, sólo el programa.

El programa.
El programa.

6-Su hijo: Si bien estamos conscientes que el síndrome del hijo del presidente ha azotado a nuestro país durante los gobiernos de la Concertación + Piñera, (Lagos Weber, las hijas de Frei, Cristobal Piñera), en el caso de la Presidenta el nivel mierda de sus hijos es particularmente significativo. El viernes, Sebastián Dávalos Bachelet, en una entrevista a la QuéPasa tiró una cuña sin que nadie le preguntara, por lo que acusó solito su flojera: “algunos creen que por ser hijo de la Presidenta uno es flojo y está echado para atrás”. Exquisitas palabras que hablan de lo que hace Dávalos todos los días a las tres de la tarde: estar echado para atrás. En la entrevista se le pregunta casi diez veces qué hace en su trabajo. Más allá de lindas palabras en inglés, nadie comprendió qué chucha hace Sebastián Dávalos más allá de lo presumible: lobby. Por lo demás, que su empresa tenga cuatro autos de lujo avaluados en 27 millones atentan contra el estilo que forma parte de la santidad de su madre: la austeridad.

ECHADO PARA ATRÁS
ECHADO PARA ATRÁS

7-Que se le busque marido: En los primeros años de su reinado, con un país aún más huaso que el actual, a los medios les dio por buscarle marido. Extrañaba sobremanera que no hubiera un primer damo  y que no tuviera perro que le ladre. Incluso en algunas entrevistas Michelle tuvo que salir al paso diciendo que se cerraba al amor durante los cuatro años de su pontificado. Pero hubo un personaje, también beatificado por el país, que recibió la aprobación de todo Chile para que juntos vivieran en el paraíso: Marcelo Bielsa. Millones suspiraron cuando fue a Juan Pinto Durán, y otros tantos lloraron de amor cuando Michelle durmió en la concentración en Sudáfrica. Era el amor perfecto, la liberación patriótica final. O’Higgins y San Martín vivían en los que luchan. Todo eso hasta que a cientos de miles les dio lo mismo la emocionante campaña de segunda vuelta de Frei y no fueron a votar. Ganó Piñera, se fue Bielsa, Bachelet no habló más y el romanticismo terminó.

Si he sido lo que soy fue en tu regazo; si he sido noche fue tu noche quien lo quiso
Si he sido lo que soy fue en tu regazo; si he sido noche fue tu noche quien lo quiso

8-La “obra social” por la que la recuerda la gente: Bachelet llegó con el discurso de hacer del suyo un “gobierno ciudadano”, pero terminó siendo recordada por su “obra social”, según consigna el 80% de aprobación de la encuesta CEP al final de sus cuatro años. Es interesante analizar los alcances de esa también llamada “protección social” en el marco del salvajismo neoliberal que es nuestra norma constitucional. Estamos tan mal políticamente, que al país le dio lo mismo que el liberal Andrés Velasco se haya cagao con hueás tan mínimas como la eliminación del 7% de los jubilados, la prolongación del posnatal u otras migajas a las que sí accedió el gobierno de Piñera.

Dio lo mismo, porque las vecinas -con cuatro guaguas a los 30 años- recibieron en el gobierno de Bachelet bonos mágicos que aliviaron la carga durante un buen tiempo. De la misma forma, las abuelitas abandonadas en la periferia, cuyo sustento es ser colera en la feria, se beneficiaron de la reforma previsional, que les comenzó a dar vitaliciamente 80 lucas al mes. Un tesoro para su pobreza extrema, ideada por José Piñera en dictadura.

Ahí está gran parte del apoyo popular de Bachelet. En la gente que dice que va a votar por ella porque repartió la plata. El problema es que el sistema de protección social creado por Bachelet se enmarcó en las bases de la estructura de la desigualdad. Y esas moneditas en el chauchero sólo hacen un poco más llevadera la miseria, sin atacar de lleno el problema moral de la desigualdad, como sí se ha hecho en Argentina, donde el bono universal por hijo (mensual y permanente) se ha constituido en un verdadero instrumento de justicia social.

Te pienso
Te pienso

9.Sus consejos en Miss 17: Que la segunda autoridad de la Organización de Naciones Unidad haya estado hace veinte años dando consejos cosméticos en la revista Miss 17, habla de quien fue Michelle Bachelet antes de ser presidenta. Un producto del márketing, para la derecha; la candidata simpática de los poderes fácticos, según Alfredo Jocelyn-Holt (haciéndola llorar en un foro).

Lo cierto es que Bachelet nunca fue una líder destacada al interior del Partido Socialista. Una hippie disciplinada de segunda línea. Primero derrotada en Las Condes (perdió incluso ante Gómez) y después asesora de Salud y Defensa. De ahí, a la gloria y el heroismo. Su debut mediático fue en una revista de espectáculos. Suman y siguen las coincidencias con Eva Perón.

Tiene onda
Tiene onda

10- El preuniversitario socialista Michelle Bachelet: Constituido en la comuna de Ñuñoa por la JS, la nomenclatura de este preu es el prisma de un fenómeno poco usual que se está dando en Chile: homenajear en vida a un ex presidente. Es así como en la comuna de Padre Hurtado se inauguró una población, cuya avenida principal se llama Michelle Bachelet Jeria, ¿qué margen le queda a sus habitantes para ser de derecha? se asoma un reclamo constitucional de la UDI Popular.

Ay qué linda
Ay qué linda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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