Homenaje a Hugo Chávez Frías, el más humano de su tiempo

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Mientras las lágrimas caen aún frescas desde los cerros más perdidos de Los Andes; mientras las manos de los niños morenos del Amazonas brillan más que nunca reposadas en algún río; mientras las arrugas de las viejitas vestidas con largos vestidos floreados se estremecen en las calles; la tierra desierta y solitaria de Latinoamérica se sacude. Los potreros abandonados, polvorientos; los lagos remotos del rincón más austral de nuestro subcontinente; las flores jamás vistas por millones, anteayer se conmovieron. Se azotaron por un viento inexplicable venido desde Caracas. El golpe furibundo remeció las raíces exactamente a las 4:25 de Venezuela.

Los paisajes de nuestra historia supieron que había dado el último suspiro uno de sus mejores hombres; quizá el mejor desde la gloria libertaria de las independencias. Había muerto Hugo Chávez Frías, el presidente, el comandante de Venezuela, de la república bolivariana y revolucionaria.

¿Cómo puede entender el niño descalzo del altiplano ese viento frío de aquella tarde? ni la más cálida explicación de anciana podría hacerle caer en juicio sobre quién fue este hijo de indio, militar, niño pobre, que estudió incansablemente pensando en él, sin conocerlo, sin siquiera imaginar el punto exacto de la cordillera donde iba a estar posado al momento de su muerte. Ese niño vestido de harapos, perteneciente a los 167 millones de pobres de Latinoamérica, crecerá y sabrá en varios años más, cuando estemos en quizá qué etapa de la historia, quien fue Chávez.

Las flores, en tanto, si no han desaparecido en el olvido, habrán sobrevivido en el cuaderno romántico de alguna niña, disecadas, transportando en su quebranto ese instante de dolor que fue la muerte del ser más consciente; el humano solidario que izó las banderas de Bolívar y San Martín, pisoteadas por dos siglos de explotación oligarca y burguesa, y cinco de imperialismo y pobreza extrema.

Chávez es el hombre que más lloró el barro metido en las chalitas de los pobres en invierno, pero su llanto nunca lo vimos, porque lo convirtió en guerra; en combate contra la injusticia del orden social impuesto por los tiempos modernos.

Desprendido de los manuales más estrictos, Chávez fue el más marxista de su tiempo. Fue el padre grande de voz cálida que vivió venciendo, sorprendiendo al posmoderno, acallando al neoliberal. Desatado de los sentidos comunes impuestos por los medios, sobre las formas y doctrinas morales de la democracia, fue el más demócrata. Liberado de las cadenas sicológicas que imponen los prejuicios burgueses, fue el más ético.

Con sólo decir Chávez ya es innecesario argumentar que es el único líder que ha construido tres millones de casas, en seis años, en la historia americana; o que bajó de casi el 70% al 23% la pobreza y del 40% al 7% la pobreza extrema, en diez años. También es inútil decir que las casas no se regalaban, sino que el dividendo se pagaba según el sueldo del trabajador; trabajador con salud, educación y pensión digna garantizada. Al contrario de Chile, los ahorros de esos trabajadores iban destinados a su calidad de vida futura, y no a bolsillos de especuladores para comprar y vender acciones en el retail.

Pero eso no es necesario decir, porque la abundancia de precisiones técnicas son las que hacen felices a los politiqueros, a analistas fáciles de universidad explotadora o a los columnistas mediocres hijos del capricho. La verdad de Chávez residirá en todo lo que se identifique latinoamericano, porque a Chávez le debemos la recuperación de la identidad política continental. Porque bolivariano viene de Bolívar, de la Patria grande, de la Gran Colombia, del sueño de Francisco de Miranda.

Chávez es Fidel, es Maradona, es la hoja de coca, es el campesino, es García Márquez, el invierno boliviano. Es las madres de Mayo, el maíz, la papa, el tomate, Los Andes. Chávez es la Patria, el sol, la lluvia, las minas de Plata. El viento, los santos y demonios.

Embajada de Santiago.
Embajada de Santiago.

En los alaridos de los zambos que no pueden creer la partida de la figura que les dio dignidad e igualdad, reviven las mujeres que parieron nueve hijos en el campo, que murieron criando en casas de barro, con pisos de tierra. En los ojos negros de ese pueblo que no para de llorar, camina la furia de nuestros abuelos agachados, embriagados de inquilinaje, de azote y empeño interminable sin frutos ni progreso.

En todo lo que rodea a las batallas del chavismo se evidencian los cinco siglos de explotación cantados por Mercedes Sosa. Sociedad polarizada dice la derecha, verdad manifiesta dice la historia.

Ese niño, esas flores, esos lagos y montes azotados el martes cinco de marzo de 2013, son las vibraciones de la lucha de la América, tan floreciente de ideas libertarias, tan carente de proyectos concretados.

En el barrio seguiremos jugando a la pelota, preparando la mochila para irnos al trabajo, besando a nuestra madre para que no le  pase nada y sonriéndole a los perros para ser felices. Pero en el cielo habrá una cita con ángeles, encabezada por el más americano de los pobres, que en la tierra dejó un surco luminoso, pintado con lápices de nubes. En la paz del descanso ese hombre exclamará al fin “esta es mi lucha: seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas”.

*Publicado a días de la muerte de Hugo Chávez




3 comentarios sobre “Homenaje a Hugo Chávez Frías, el más humano de su tiempo”


  1. mariana

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  2. Tratándose de Hugo Chávez, perdono el hálito a realismo mágico de la columna. Le perdonaría hasta Pilarsordismo si es para homenajear a mi comandante.

    ¡Viva Chávez, viva América Latina unida!

    Un repudio al rey de España, al INSULSO DOCTOR INSULZA, y a Mr Danger vendrían como anillo al dedo en estos momentos (o como rodamiento de camión en el caso de mi obeso dedo)

    Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 9 Thumb down 5

  3. El aparecido

    Me sacaste unas lágrimas Richard, en estos días oscuros que ya ni siquiera dan pa’ soñar, Chavez es ese día nublado en que sale el sol.

    No siempre seremos derrotados cabros, no siempre.

    Hot debate. What do you think? Thumb up 6 Thumb down 3

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