Homenaje a Martita Larraechea

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Pasó la “mistica” Juana Aguirre Luco, cónyuge del prócer educacional Pedro Aguirre Cerda, pasó Hortensia Bussi Soto, la popular “Tencha” de Salvador Allende, y así otras tantas desapercibidas, que quedaron en la historia sólo a través de la revisión adolescente de Wikipedia, o la mención decorativa de algún profesor de segundo medio.

Sin tradición monárquica, nacidos desde la lucha emancipadora, los países americanos no cuentan ni con reinas ni princesas. Lo que no quiere decir que nuestra púber historia republicana no encuentre en la figura de la mujer a los líderes de la lucha social. Sin embargo, siempre esta presencia de poder del útero ha surgido la mayoría de las veces desde abajo, sin mayores ceremonias y batallando contra la represión de un orden social machista. El manual de Carreño sufrió duros golpes durante el siglo XX, cuando desde Elena Caffarena hasta Gladys Marín ensombrecieron el silencio ceremonial que debían cumplir las damas inmiscuidas en el poder político.

Sin embargo, hay una dama que en medio de ceremonias, y usando el estricto protocolo, logró convertirse en la señora más distinguida del país, engalanando con su suave voz la arena política nacional en la lúgubre época de los ’90, mancillada con rascas peleas tipo Moreira-Schaulson.

El show de estos pelotas:

 

Martita es el paradigma de las primeras damas, porque es una dama primera que no se quedó en el silencio decorativo de las registradas hasta antes de su arribo. Es más, la presidencia de Don Eduardo Frei Ruiz Tagle no se entendería sin la imagen de la doncella rubia a su lado.

Hasta que la muerte los separe
Hasta que la muerte los separe

Martita es lo más grande, porque representa a esa mujer chilena en extinción, esa que no abandona a su marido ante nada. Esa que puso su alma a disposición de una candidatura presidencial con todo el país en contra, en 2009. Esa que defendió como una leona a Don Lalo en múltiples discusiones con Karen Doggenweiler, que terminaron en que se quitaran el saludo.

Por favor
Por favor

Hoy Martita Larraechea, con su altura moral, hace patria más que nunca desde su cuenta de twitter, hablando como podrían hacerlo nuestras madres, para defender el espíritu público del Estado chileno, y no guardándose nada para evidenciar la falta de elegancia republicana de Sebastián Piñera, su esposa y sus ministros. La fineza de la mejor primera dama que ha registrado el Palacio de La Moneda en toda su historia, derrocha lágrimas de dolor cada vez que Piñera o Morel hablan, ensuciando el alma de la mujer chilena, que vio en Larraechea a  la mujer protagonista, fiel y leal, que sacaba la voz sin descuidar la combinación de los tonos de sus zapatos y carteras. Ni el mayor cheque cursado a Louis Vuitton por Cecilia Morel podrán contra la sencillez de Martita, quien con unos simples aritos de perla es capaz de encandilar a una Apec completa. Aritos de perla que usó ella antes que todas las escolares seudo cuicas del 2003, que encontraron en esa joya, además de las chalitas con zuela café, los artículos más adecuados para su joteo arribista.

La mujer de mis sueños
La mujer de mis sueños

Una de las labores sociales más importantes durante su cargo, entre 1994 y 2000, se produjo cuando intercedió para detener el fin de las grabaciones de la serie “Los Venegas”. Ya decretado el cierre de la producción en TVN, Martita alzó la voz de floridanos, y de la incipiente clase media chilena, que confiaba en un furgón escolar para alcanzar la felicidad social. Martita argumentó que no se puede bajar de pantalla un proyecto que representaba a la “nueva familia concertacionista”. Cecilia Morel, de quien se dice que llegó a dar una entrevista con unas copitas de más, nada hizo por que hoy los hijos de Chile vean en ese horario a Esperanza en vez de Jorge Gajardo.

"No nos roben Chile" exclamó.
"No nos roben Chile" exclamó.

Calificada por Wikileaks como “metiche” e “incontinente”, Martita dio cátedra de dignidad en el esplendor de la democracia tutelada, creando el MIM y el Comité Nacional para el adulto mayor. Ni mil bonos “bodas de oro” borrarán del corazón de los octogenarios su amor por la dama de Chile. Y ni mil recetas de Cecilia Morel en el boletín del gobierno borrarán de los rostros humildes de los niños pobres su clásico paseo escolar al MIM.

Fanática del actual campeón de la Copa Sudamericana, no duda en adular al equipo azul, matizando de esta forma la “vergüenza” que le provoca el estado mancillado en que se encuentra el palacio de gobierno.

Martita asistió hace unas semanas al programa Sin Dios ni Late del cable, respondiendo con ácida dulzura todas las preguntas políticas, demostrando con garbo  y belleza, que si bien Chile no cuenta con monarquía, sí encuentra en ella un mar de reinas y princesas.

Amor, pasión y vida
Amor, pasión y vida



7 comentarios sobre “Homenaje a Martita Larraechea”


    • Oh bacán, te iba a poner lo mismo.
      (Mi recuerdo favorito ligado a ella fue escuchar a la gente cantar “Martita, Martita Santiago te necesita” cuando yo era muy chica, y ella candidata <3)

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  1. La “Martita” refleja de manera natural una sorprendente combinacion entre la elegancia y lo popular. El 2009 compartí con ella un almuerzo de olla común en el aniversario de la toma del Campamento J. F. Fresno que celebran en la Población El Manzano de San Bernardo. Estábamos sentados ante una gran mesa instalada en una calle, comiendo “porotos con rienda”, brindando con vino tinto en “caja” y conversando con unos 50 pobladores. Ella hacia grandes esfuerzos para conversar y comer porotos, sin que nada se cayera desde la cuchara a su vestido dorado, con brillo y figuras de hilo, un traje finísimo estilo Cumbres de la APEC. Se llevaba la cuchara a la boca y ponía su mano abierta bajo la barbilla, repleta de anillos y pulseras, sin dejar de mirar y sonreir a las pobladoras con las que conversaba de la vida campesina o de la esforzada dueña de casa. Después de la sobremesa, encabezamos un pasacalles por toda la población con bazucada incluida y ella lucía su impecable vestido, sin mancha alguna…

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  2. No hay que olvidar que se barajó como presidenciable, y que incluso se elaboró un vino “Doña Martita”, el cual finalmente jamás llegó a las estanterías, y se conservaba empolvado en una bodega, como mostraba un reportaje en Canal 13 de aquella época.

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