Iván Moreira es un cobarde

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Cobarde es estar a tres días de ser formalizado por la Justicia por haber usado a tus empleados para robar plata al Servicio de Impuesto Internos -el mismo que despedaza por mínimas deudas a los millones del “mundo popular” que dices defender- y lanzar como el más vil combo maletero una foto por redes sociales fomentando el odio hacia la diversidad sexual, en una especie de convocatoria a tus tropas fieles, las que bajo cualquier argumento fascistoide generen algún grado de la obediencia militar -aprendida de Pinochet- entendida como el uso de la fuerza para tapar crímenes y delitos.

Cobarde es apelar al corazón de la ignorancia y la falta de respeto para desviar la atención de una agenda que el lunes te podría tener tras las rejas.

Cobarde es ser un Senador de la República y hacer pasar como “mi derecho a pensar distinto” una afrenta a un sector de la población protegido por una Ley que costó muertes y torturas aprobar: la Ley Zamudio. Cobarde es haber votado a favor de esa Ley y tres años después, por una necesidad de tu momento político, retuitear la frase “MOVIHL nos quiere convencer que el homosexualismo es normal… El que quiera practicarlo que lo haga en privado”. Es decir, ¿votaste a favor de una Ley que hoy te podría procesar por difundir tal barbaridad de “comentario”? cobarde y oportunista.

Cobarde es tratar de “violenta” una orientación sexual que hoy está respaldada jurídicamente por un Acuerdo de Unión Civil que da categoría institucional al ser hombre y querer besar a otro hombre, al ser mujer y querer pasar la vida junto a otra mujer. Cobarde es desconocer la legislación aprobada por el Congreso del que eres parte, ganando 9 millones y financiando tus reelecciones humillándote ante el poder económico que luego va a controlar tus votaciones como títere para cobrar la lealtad de perro fiel que prometiste cuando pediste “un raspado de olla”. Porque fácil es pensar que la verdadera motivación de tu abstención en la votación del Acuerdo de Unión Civil fue ser servil a Délano, afin al Opus Dei y financista histórico del supernumerario Joaquín Lavín.

Naciste y seguirás siendo cobarde, Moreira, como cuando iniciaste la huelga de hambre más ridícula de todos los tiempos para exigir la liberación de Pinochet, reculando a las horas; como cuando apareciste por la espalda para denunciar el show de este pelota (Jorge Schaulsohn, efectivamente un pelota); como cuando amenazaste con renunciar a la UDI por el basureo clasista de Jovino Novoa. Pero nada en limpio, Iván Moreira, sigues siendo el facho pobre levantado por Pinochet, ninguneado por los poderosos de linaje a los que eres funcional. Y así serás recordado, como el prepotente que quiso golpear la mesa con voz fuerte, clara y a la vez vacía; con llamados a la discriminación y la violencia, con el único objetivo de salvarte solo, de no quedar en la historia como lo que estás quedando: un triste cobarde maletero.

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