La arista moral de SQM o cómo nos cagó el corazón de la Concertación

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

El ethos más duro de la Concertación, ese que defiende a raja tabla los avances “materiales” del país en los últimos 25 años, con acceso a bienes de consumo, con carreteras de lujo y centros comerciales que deben garantizar nuestro endeudamiento; ese corazón concertacionista que aún no se da con una piedra en el pecho por haber inventado barrios miseria al lado de vertederos periféricos. Ese que hizo y sigue haciendo vista gorda al endeudamiento de los estudiantes porque “son la primera generación en llegar a la universidad”, como si por eso debiésemos dar las gracias a los impulsores de la educación de mercado. Esos que privatizaron el agua, que terminaron de regalar las últimas empresas vendibles del Estado en los 90. Todos esos, que le pusieron un freno ridiculizador a la izquierda, a los marginados del sistema binominal que “no entendieron la caída del muro”, usaron una excusa permanente, una más fuerte que todas las justificaciones de su conversión de creer en el socialismo por cualquier vía a la de una democracia tutelada y cedida ideológicamente al neoliberalismo: Pinochet.

Sí, señor Lagos, Pinochet –recluido de toda influencia durante gran parte de su gobierno- culpable de los 1025 establecimientos municipales que desaparecieron desde 1996 a la fecha. Sí, Sergio Bitar, Pinochet culpable de la privatización del agua del Estado de las empresas Essel, Essal, Emos y Esval en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle ¿Fue por el temor al General que el Estado no pudo mejorar su gestión e invertir recursos en redes y sistemas, argumentos con que se cedió el agua cuya carencia hoy contamina y mata pueblos a lo largo de todo el país?

No, no fue Pinochet, fue la decisión política de jugarse por un modelo que limitara los derechos fundamentales logrados en tantos años de lucha. Por eso da tanta rabia conocer en estas semanas, como un mazazo a nuestra dignidad, que transversales elementos de la Concertación, esa que se levantó como la plataforma política para derrocar a Pinochet, esa que se valió de infundir el temor al tirano para no generar los cambios prometidos en su fundación (Nueva Constitución, revocación de las privatizaciones), hoy aparecen “mojados” por Soquimich, la empresa que el tirano regaló a su yerno Julio Ponce Lerou. Esa deuda moral, la de haberle mentido a un país y a sus movimientos sociales a los que sólo les quedó sobrevivir abatidos por un guanaco que no aparecía en la prensa, no se pagará con ninguna condena, con ningún arreglo político, con ninguna petición de disculpas. Los cientos de millones con que SQM, el yerno de Pinochet, financió las campañas electorales de los que se decían parte del pueblo, combatientes irrestrictos por borrar el criminal período dictatorial, adquieren hoy una condición de un adelantado juicio de la historia: el corazón del sistema político concertacionista, que reforzó hasta el máximo el que hoy vivamos del boleteo y la compra de bonos para atendernos un resfriado, fue coimeado por los tentáculos del dinero más miserable producido en nuestra existencia republicana, un dinero ganado con la sangre derramada por los mismos compañeros de los coimeados, antes arrojados a la consecución de otros sueños, de otras metas que aunque pudiendo ser equivocadas, brillaban por lo dignas.

Nos mintieron, barrieron el piso con nuestros votos y miedos, con el síndrome de Estocolmo aceptado en la Constitución y el plebiscito que permitió la presencia de Pinochet hasta 1998 en el poder. Se rieron en nuestras caras empatando cómodamente en el Congreso con una derecha con la que hoy colindan en tribunales, con la que mañana compartirán baño en alguna micro cárcel para delincuentes elegantes. Pisotearon la dignidad de un pueblo amarrado de manos, abatido por todos los frentes: por la precariedad laboral, por las crisis económicas, por la bacteria de la individualización ensartada hasta lo más profundo de las neuronas entretenidas con las estupideces más impensables de la tele. Nos cagó Schaulsohn peleando con Moreira por la tele, nos cagó el Guatón Correa definiendo políticas públicas para terminar asesorando al demonio viviente en Penta. Nos cagó Tironi afirmando que la mejor política comunicacional era no tenerla, decretando de paso la muerte de todos los medios disidentes a la promoción de la deuda con el retail. Retail del que luego serían propietarios los mismos medios financiados hasta hoy por el Estado (Saieh-Copesa).

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Nos cagó Roberto León y Jorge Pizarro, democratacristianos que formaron hijos hoy investigados por el Servicio de Impuestos Internos por pertenecer –presuntamente- al mismo lote de los mojados. Jorge Pizarro Cristi, investigado por un total de $45 millones facturados a SQM por la empresa Ventus Consulting S.A. (de su propiedad) es actualmente el director del Comité de Inversiones Extranjeras. Nos cagó Milton Lee Guerrero –imputado por boletear a SQM-, militante histórico socialista, ex tesorero del PS, dueño de la empresa Alerce Talleres Gráficos S.A, con la que le presta servicios a la tienda hace años en distintas instancias, sobre todo en elecciones. Nos cagaron el embajador en Paraguay, Alejandro Bahamondes, el director del Sernageomin, Rodrigo Álvarez y el funcionario del ministerio Secretaría General de la Presidencia, Juan Marcos Moreno, todos PPD y vinculados a SQM.

Nos cagaron todos y nos mintieron con alevosía, sosteniendo durante 20 años un camino que nos llevó a la OCDE a dar vergüenza, a explicar que tenemos 20 mil dólares per cápita pero que recibimos a inmigrantes trabajando como esclavos; que tenemos a 17 millones de compatriotas bajo la desigualdad más asquerosa de Latinoamérica, sólo equiparable a la de países africanos, los que por lo menos han logrado sostener una cultura. Nos cagaron con alevosía porque para lograr levantar el país de los arribistas, de los normalizados en la muerte con miseria (ese en que un abuelo de Diego de Almagro se emociona celebrando que no importa que haya perdido su casa, porque por lo menos le quedó “la pensión de 120 mil pesos que me dejó la reforma previsional”), se escudaron siempre en lo que no pudieron hacer por la sombra de un militar muerto y retirado que tan lejos de la familia no estaba.

En tanto, el destino del país se seguía sellando con un pegamento indestructible. Un país donde no se produce un estallido social cuando conocemos que una profesora retirada tiene que pedir plata en la calle porque simplemente no le alcanzan las 200 lucas de la jubilación. Un país donde si tu enfermedad no está en el Plan Auge asúmete como desahuciado. Desahuciado y miserable. Un país que construyeron en el lujo y el confort, financiados electoralmente –junto con la derecha- con la plata del yerno de Pinochet. Sí, a no olvidar jamás para que no se vuelva a repetir: con la plata ganada suciamente por el yerno del más grande criminal del que tengamos memoria, por el que en contra muchos de ellos mismos lucharon. Duele hasta el alma cuando te cagan así. Cuando el sentido común de un país te forma para creer que no había otra forma de crecer que no fuera respetando a Pinochet: respetando al enemigo que terminó siendo un hermano cuando se trató de financiar una campaña. Hay que llorar, no hay que olvidar, y hay que acusar: el corazón político de la Concertación nos cagó como más pudo. Mintiendo. Mintiendo. Mintiendo. Que caiga quien caiga, que paguen los que deban, con cárcel y condena. El daño, el hambre, el vicio de los caídos sin derechos, en poblaciones disimuladas por autos y publicidades de neón, no se paga. No se paga.




3 comentarios sobre “La arista moral de SQM o cómo nos cagó el corazón de la Concertación”


  1. Maria de las Nieves Cisterna

    Super buen articulo acerca del dolor de descubrir como la Concertación nos cagó como mas pudo … mintiendo, mintiendo y mintiendo … Que caiga quien caiga ya que el dolor NO SE PAGA CON NADA …. es la sensación de no saber que hacer, en quien poder confiar, si es que aun existe confianza para la “Clase Dirigente” que autoridades podriamos elegir si todos están tan metidos hasta el cuello en la misma embarrá.
    Que generará el sentir que nuestras autoridades sean competentes y no nos sigan cagando ??? Cuando podremos revertir lo que a nuestras espaldas hacían todos , pero todos los que detentan poder politico y económico ?? Rabia y dolor con ganas de patear a todo el mundo

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  2. Ricardo Romero

    La verdad es que las palabras versadas en este articulo me representan completamente, es una rabia contra la cobarde mentira en la que hemos vivido durante casi 40 años, es sensación de ser tan vulnerable como un recién nacido, creo que todo lo que esta pasando en estos momentos es la perdida de la inocencia y el comienzo de la adultez como sociedad, creo que es el momento de comenzar a pensar por nosotros mismos.

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