La lección de las primeras: La alegría de ser

por Rucitama

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Por Rucitama

Cuando te vi aparecer
yo aún no sabía
que hasta ahora estaría
averiguando tu vida
Javiera Mena – Espada
(Otra era, 2014)

Las investigaciones desarrolladas por la primatología, en la mayoría de los casos, han indicado que los cambios evolutivos han sido generados por las hembras de la especie, es muy conocido que es una hembra la que ha sido catalogada como el eslabón perdido en la teoría Darwiniana, Lucy, fue homenajeada hasta por los Beatles y su psicodélico imaginario del LSD. Es un dato muy interesante también que el primer registro histórico de matrimonio entre personas del mismo sexo venga de una pareja de mujeres, en Dumbría, España, en 1901; donde Elisa se trasvistió de hombre y contrajo matrimonio con Marcela, justo 100 años antes de que en España existiera el matrimonio igualitario. Sabemos de ellas porque las encontraron, porque alguien descubrió la treta y la prensa las persiguió, aunque quizá cuántas personas antes lograron hacer lo mismo o cosas similares sin ser descubiertas…

También es curioso que una de las primeras agrupaciones de lucha de la diversidad o disidencia sexual en Chile haya sido precisamente, una agrupación lésbico-feminista, y digo que es curioso porque a lo largo de la historia, y más aún de la historia de las disidencias sexuales chilenas, o al momento de revisar los liderazgos en el área, es poco probable encontrarse con una mujer en el cargo más alto de alguna organización, colectivo o agrupación que trabaje con los derechos humanos de la diversidad/disidencia sexual. Es posible que la invisibilización lésbica y femenina del patriarcado sea precisamente lo que opera ahí, pasándolas al olvido o clasificándolas de extremistas directamente, haciéndoles una historia aparte en vez de que estén en la misma línea del tiempo que sus compañeros gays, y hasta sus compañeroastrans.

Es curioso también que esa agrupación surgiera en 1984, en plena dictadura militar, luego del asesinato de Mónica Briones Puccio, una escultora lesbiana, que se sospecha como uno de los tantos crímenes no políticos de la dictadura, que no fue investigado y que hasta el día de hoy permanece sin responsables. Pero lo que más me impresionó siempre fue el nombre que decidieron ponerse para funcionar como colectivo. En un contexto dictatorial y violatorio como fue el momento en que nacieron las Ayuquelén, y cargando con la pena del asesinato a golpes de puño de su amiga Mónica, cualquiera esperaría un nombre incendiario y violento, combativo y gritón; pero ellas decidieron bautizarse con un nombre mapuche, que traducido al español significa La alegría de ser. Al principio pensé que estaban simplemente locas, claramente, me resultaba imposible asociar la alegría a un origen tan nefasto, donde sufrían persecución política por ser de izquierda y además por ser mujeres, para rematar por ser lesbianas; pero luego me fui dando cuenta de algunas cosas clave que me ayudaron a entender esta elección, y en el camino tuve la posibilidad de conocer a Liliana, una de las fundadoras, quien me terminaría por aclarar qué había significado Ayuquelén para ella.

Las Ayuquelén eran mujeres luchadoras, sin lugar a dudas, que rayaron de lesbos muchas calles según los relatos que nos llegan, y que, a pesar de toda la pena que les generaba haber perdido a Mónica, a pesar de haber estado viviendo una dictadura terrible, a pesar de ser doblemente discriminadas hasta por los grupos feministas que no querían el estigma del mujer contra mujer; nunca perdieron de vista lo que las movilizaba para actuar, tan claro lo tenían que plasmaron en la historia arcoíris de Chile su firma sonriente AYUQUELÉN, mujeres luchando para poder ser alegres, mujeres siendo alegres de ser lesbianas, mujeres que se manifestaban de antemano como mujeres felices, a pesar de todo el oscurantismo que generaba la dictadura.

Hay muchas agrupaciones, colectivos u organizaciones que hoy en Chile realizan incidencia política e intentan cambiar la realidad a través de leyes que protejan los derechos de la diversidad sexual, en muchos casos hay personas que trabajan movidas por tragedias, como la triste muerte Daniel Zamudio el 2012, o las Amanda Jofré, que en su nombre homenajean a una compañera trans asesinada por sobredosis mientras comercializaba su sexo en el 2003. Es claro que todas estas organizaciones, colectivos, colectivas, agrupaciones o núcleos trabajan por el bienestar de quienes se han visto históricamente con dificultades para acceder a sus derechos humanos, pero la gran lección que nos dejaron las Ayuquelén, las aguerridas fundadoras de la protesta arcoíris en Chile, es la alegría.

Muchas personas, desde diferentes trincheras, han disparado en contra de las marchas de la diversidad, que en la actualidad son verdaderos carnavales, olas de parejas de la mano en un espacio en el que en general no se tocan, manadas de transformistas que se preparan especialmente para la ocasión, artistas que regalan su música en un escenario final o inicial, y miles y miles de camionas, locas, marías tres cocos, fuertonas y coliguachos siendo libres por las calles, un carnaval que levanta consignas que han delineado las organizaciones convocantes, pero que no son propiedad de estas mismas: es una fiesta de la Alegría de Ser, un recorrido glorioso de todas las figuras que encajan, que no encajan, que se arreglan, que no se pintan, que bailan o que simplemente caminan llevando en sus caderas el Ayuquelén, el secreto que nos dejaron las primeras en organizarse en el lejano 1984.

Cuando conocí a Liliana, una de las fundadoras de este colectivo, nunca la vi seria, siempre sonreía, y yo nervioso por tal eminencia ante mis ojos, le preguntaba cosas que ya me olvidé; pero se me grabó a fuego cuando me dijo “Nosotras con las Ayuque lo pasamos la raja”, y ahí algo hizo un click dentro de mí.

Todas las marchas, todas las canciones, todos los afiches, todas las protestas y todas las cartas abiertas eran para una sola cosa, y esa cosa era la felicidad, ese bienestar, esa alegría, eso que persiguen todas las personas que estamos dentro de esta lucha, las parejas que se casan en España, las personas Trans que se inscriben con el nombre que sienten suyo en Argentina, los apaleados por defender sus derechos en Rusia; todos y todas luchamos por la felicidad, y es por eso que la alegría es tan importante, porque de qué nos sirve luchar por tener derechos y marchar mil veces por las calles de nuestros países si es que no vamos a ser felices, si es que la propia lucha no nos contenta. Porque la principal herramienta de resistencia de las Ayuquelén no fue pararse y sonreir porque le estaban matando a las compañeras, sino pararse y sonreír a pesar de todo.

Lo maravilloso de esta lucha es que nos impulsa a enfrentarnos al poder y decirle a la cara que no nos importa lo que nos hagan, que no sirve de nada que nos prohíban, que nos castiguen, porque a pesar de todo vamos a existir, y más aún, vamos a ser felices, que tenemos en nuestros corazones la alegría de ser.

visibilidad



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