La sombra de Arturo Alessandri en la campaña presidencial

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

 

La tensión de las últimas semanas políticas en Chile no puede compararse con los fortuitos hechos coyunturales de la transición. Los casos MOP-Gate, puente Loncomilla o incluso el Transantiago no están a la altura de la cita con la historia que significa el presente proceso electoral. La expulsión de Laurence Golborne de la UDI y el posterior ascenso de Pablo Longueira ^(P de Pablo, P de pueblo) son una muestra de lo que significa para la derecha nacional la fase política en curso.

La necesidad de modernización del modelo de desarrollo -en sus estructuras políticas, económicas y sociales- sólo merece parangón con momentos constitucionales cruciales en la historia del país. Así como a comienzos de la década de 1830 el orden, la disciplina y el conservadurismo (Portales) dio término a un proceso liberal que intentó constituir una noción de país en medio del caos (Freire); y como en 1891 la aristocracia reticente a la democratización del poder y las riquezas (Barros Luco) dio por superada la corriente ideológica balmacedista que bregaba por desarrollo nacional; hoy chocan nuevamente las trincheras de la conservación del poder con la urgencia de cambios que otorguen una nueva estructura al país evolucionado.

PATRIA
PATRIA

Pero dentro de las transformaciones de modelo que ha sufrido el país (1828, 1874, 1891, 1924, 1973 y 1990) hay una cuyas condiciones parecen calcadas a la actual crisis de representatividad: la comprendida entre 1920 y 1933, que ante un escenario de profunda desigualdad manifestada en diferentes movimientos sociales debió dotar de nueva institucionalidad a un Estado oxidado en el confort de una élite política insensible a la realidad.

Durante la República parlamentaria (1891-1920), los regímenes liberales y conservadores desperdiciaron la bonanza económica del salitre y prefirieron gozar de una belle epoque de cristal, mientras la migración campo-ciudad (germen de la periferia santiaguina) cimentaba la miseria de la cuestión social. Así, las primeras décadas del siglo XX transitaron entre el lujo de un aristocracia que engordaba en el control del Estado y una sociedad sometida a las vejaciones de la inseguridad social y laboral.

Cien años después, la similitud entre salitre y cobre no parece tan lejana, puesto que justo en días en que el metal rojo comenzó a dar señales del fin de su súper ciclo (burbuja subprime style), reviven los temores de vivir en una economía ficticia sustentada en el consumo y carente de mayor industria. (Repudio a la nacionalidad por gracia de Horst Paulmann)

Nothing we are
Nothing we are

Esa necesidad de regular las relaciones entre el Estado y la economía, y así cumplir con los requerimientos de un programa orientado hacia la legislación social, fue lo que llevó al poder a Arturo Alessandri Palma, un derechista liberal que con una retórica crítica a la oligarquía de su sector y adulatoria de su “chusma querida” llegó a La Moneda en 1920 para intentar cumplir el desafío de dar vuelta la página social.

Pero como la derecha no estaba preparada para proyecciones de largo plazo; y al contrario, se encontraba obsesionada por la amenaza popular; tomó una actitud defensiva obstruccionista a un Alessandri que estaba lejos de ser un revolucionario irrespetuoso de la legalidad.

De esta forma -frente a un modelo económico desentendido de las familias hacinadas en conventillos; frente a la institucionalización de los movimientos sociales en la creación del Partido Comunista en 1922; y la expansión dentro del Partido Radical de las doctrinas intervencionistas lideradas por Valentín Letelier-, la derecha se atrincheró e intentó derrocar sistemáticamente al León hasta 1924, lo que demostró la incapacidad del sector para convertirse en fuerza modernizadora.

Virilidad
Virilidad

¿No es acaso lo mismo que ocurre en esta nueva etapa de urgencia de cambios con la UDI y en menor medida con Renovación Nacional? Por lo menos eso expresan las palabras del diputado Iván Moreira (mal necesario), quien enlutado por el destierro de su candidatura a senador a Los Ríos comentó la infidencia de que la opción presidencial de Pablo Longueira es, por sobre todo, una jugada para salvar la representación parlamentaria del gremialismo. Representación que permitirá a la derecha negar por la vía institucional la intención de nueva Constitución (aún queda la chance por la razón o la fuerza del profesor Atria).

Según Tomás Moulian e Isabel Torres en su libro “Discusiones entre honorables”, “la experiencia de Alessandri constituyó un momento traumático, cuyo resultado final fue una crisis política. La ineficacia de los grupos dirigentes para resolver los problemas cruciales, sus querellas bizantinas, su falta de sensibilidad para resolver los problemas nacionales, gatilló las tendencias cesaristas de los militares generándose un problema pretoriano que sólo terminó en 1933”.

Guardando las lógicas distancias ¿acaso el discurso ciudadano de Michelle Bachelet, opuesto a las “malas prácticas” de los políticos tradicionales -incluido el traumático caso Escalona-, no es una nueva versión de una versión de una disposición a los cambios pese a la resistencia de la élite partidista? ¿ese menosprecio a los partidos políticos advertido por el mismo Escalona tras la llegada de Bachelet es una correcta interpretación de la historia por parte del comando de la ex mandataria? las Bachelests dirán que sí, Michelle es la nueva Leona.

Según el mismo texto de Moulian y Torres, “el problema de Alessandri fue su incapacidad de producir la unidad de la clase dominante tras un programa de modernización burguesa”. Esa capacidad de liderazgo que tanto se le exige a Bachelet, siempre reinante en su “silencio”, parece estar detrás de la derrota del primer presidente del Senado de origen proletario (HOMENAJE A CAMILO ESCALONA). Lo que está haciendo Michelle Bachelet al alejarse de la figura del padre traumado por la carencia de equilibrios es abrir el espacio propio para ejecutar su programa de gobierno, cuyas expresas pretensiones tienen el carácter histórico que se pide, más allá del zig zag inicial acusado por meos y marceles.

Centro de Madres Constituyente
Centro de Madres Constituyente

El fracaso del León de Tarapacá fue no desbordar los horizontes ideológicos al interior de la clase propietaria, lo que no tocó la tradición de inmovilidad del Congreso anquilosado en el poder; que sólo aprobó las leyes sociales propuestas por el gobierno (jornada laboral de ocho horas, supresión del trabajo infantil, reglamentación del contrato colectivo, la ley de accidentes del trabajo y seguro obrero, legalización de los sindicatos, la ley de cooperativas y la creación de los tribunales de conciliación y arbitraje laboral) tras el ruido de sables, una intervención de jóvenes oficiales del Ejército indignados con la aprobación de una dieta parlamentaria.

En pleno 2013, ese glorioso ruido de sables ante el poco representativo Congreso del sistema binominal, son el descrédito de la ciudadanía con la llamada “clase política”; la oposición pasional a las instituciones imbuidas en “malas prácticas” y “vieja política”; y la creciente organización de movimientos sociales de todo tipo. He ahí lo interesante de la jugada política desarrollada hasta el momento por Michelle Bachelet, quien alerta y prudente se mueve considerando la relevancia que tienen sus acciones y palabras ante un escenario que espera sea la nueva Alessandri y su Constitución la inauguración de un nuevo ciclo histórico.

He ahí también el frenesí conservador de los partidos de derecha, y en particular la UDI, acuartelado ante la -por primera vez- amenaza plausible de su poder exagerado.

Barros Luco vive en lxs que luchan.
Barros Luco vive en lxs que luchan.



7 comentarios sobre “La sombra de Arturo Alessandri en la campaña presidencial”


  1. Estimados, interesante columna de historia. Ahora bien, permitanme preguntarles, para cuando una columna de repudio al concepto de CLASE POLITICA???

    Saludos cordiales.

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