Murió el respeto: lo mató el país de delincuentes

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

El senador Carlos Bianchi, el mismo que a los futboleros nos confundió cada vez que se le nombraba, con el Virrey de Boca Juniors, acaba de ser desaforado por la Corte de Punta Arenas por arrendar a varias veces el precio de mercado una casa a su cuñada para que funcionara su oficina parlamentaria. En un par de años, el hombrón del vozarrón que asusta pero no dice nada perjudicó al Fisco con 45 millones de pesos.

En la Cámara de Diputados, en tanto, hace rato que se cuenta con un compañero menos debido al desafuero del que fue objeto el honorable Rosauro Martínez, militante de RN -defendido a rajatabla por su partido- por el asesinato calificado de tres miristas en dictadura.

A fines de junio, serán formalizados por el Ministerio Público otros colegas de Carlos y Rosauro. Se trata del diputado Felipe de Mussy, además del senador -leal y consecuente- Iván Moreira, acusados como facilitadores de boletas ideológicamente falsas emitidas a Penta, a cambio de dineros destinados al financiamiento de sus campañas. Son campañas efectuadas en la última elección parlamentaria, en la que cometieron el mismo delito el ex senador Jovino Novoa, el ex diputado Alberto Cardemil y el ex alcalde y candidato a senador Pablo Zalaquett.

Pero esto no para. Esta semana la UDI debió reconocer que el senador Jaime Orpis ha actuado de forma irregular en su relación con ciertas empresas. Bueno, la verdad indica que Corpesca le pagó -a través de asesores- 124 millones de pesos. No curiosamente, luego Orpis votó a favor de la Ley que deja en posición de absoluto privilegio a Corpesca respecto de la pesca artesanal y la de mediana industria. El mar para siete familias mientras agonizan las últimas caletas de la Región de Valparaíso.

Pero los tentáculos de Corpesca, del grupo Angelini, no terminan en Orpis. La Justicia investiga actualmente la denuncia realizada contra Fulvio Rossi, Alejandro García Huidobro, Antonio Horvath, Hosaín Sabag y el propio Carlos Bianchi por haber recibido presuntamente $500 millones desde la empresa a modo de soborno cuando integraban la Comisión de Pesca de la Cámara Alta.

Para qué nombrar a Marta Isasi, a estas alturas casera de la Fiscalía, que pidió el registro de todas sus reuniones para comprobar el posible cohecho de la pesquera.

Pero la cosa sigue: asesorías del Chico Zaldívar a Aguas Andinas; el pago de Sebastián Piñera a Jaime de Aguirre –ex director ejecutivo de Chilevisión- con platas de SQM B y otras empresas que iban dirigidas a financiar su campaña; y la trucha recaudación de Giorgio Martelli (PPD) desde la misma SQM para financiar pasajes, videos de “precampaña” y honorarios de quienes preparaban el regreso de Michelle Bachelet a Chile.

Sin embargo, las “irregularidades”, chanchullos y delitos no son privilegio del Congreso. El alcalde de Maipú, Christian Vittori -congelado en la DC- es investigado por lavado de activos por licitaciones para el retiro de basura. Al edil adepto al lujo, el dinero y la fama, se suman el simpático alcalde de Cerro Navia, Luis Plaza (RN), los actuales concejales de Maipú Marcelo Torres (RN), Carlos Jara (PPD), Carol Bortnick (PPD) y el ex concejal RN Carlos Richter. Todos habrían recibido coimas para que KDM se quedara con la licitación de la basura en Maipú. Conshesumadre.

Ni el fútbol se salva. A estas horas organismos del Estado preparan investigaciones contra el presidente de la ANFP, Sergio Jadue, quien pasó de vivir en La Calera a una mansión en Chicureo gracias a un sueldo de 11 millones de pesos. El objetivo: saber qué se hizo con el pago de un millón y medio de dólares por parte de una empresa investigada por la Justicia de Estados Unidos. No hay boletas ni rendiciones.

¿Más datos? Los hay: Diputado Saffirio pagó asesorías parlamentarias a su pareja por más de $50 millones. Empresa familiar de ministro Insunza recibió pagos por más de US$ 300 mil de Codelco.

Y da lo mismo la envergadura de los “crímenes” y si las triquiñuelas constituyen delito o no: lo impresionante es cómo en un par de meses se ha derrumbado la moral política de nuestro país. Según las encuestas es una crisis de confianza, como si la relación del pueblo con sus representantes fuera un acto de fe. Pero el impacto de la herida va mucho más allá. En Chile se ha perdido el respeto. Ni siquiera es asco. En los taxis, en las micros y en las discusiones de la pega lo que prima es una sensación de desazón. Cómo esta gente, puesta en la situación de privilegio que concierne ganar groseros 9 millones de pesos mensuales para trabajar en pos de la justicia, nos ha basureado (literalmente) y tratado como si fuéramos dependientes niños de dos años. Chile se siente burlado, violado, menoscabado en lo más profundo de una sociedad que asume códigos de relación para convivir bajo una misma bandera, bajo unas mismas leyes y así mantener la fluidez de una paz de trabajo, de estudios, de la vida en general. Bianchi, Orpis, Ena, Davalitos, Fulvio, Rosauro, Vittori y Luis Plaza nos han despojado del respeto por nosotros mismos, que no somos más que la extensión de una forma de respeto acordada entre dictadores y políticos en la medida de lo posible. A punta de cohecho, coimas, tráfico de influencias para la compra de terrenos, boletas ideológicamente falsas para el pago de campañas y precampañas, han matado lo posible. La notificación es sólo una: vivimos en un país de delincuentes. El robo formó la Patria de la injusticia y ya nada en ella se puede respetar. Eso duele al corazón de Chile, nación forjada sobre el mito de la correcta institución y los modales del buen trato.

Es oficial. Murió el respeto: lo mató el país de delincuentes.



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