¿Qué diablos es el Estado Islámico? guía práctica desde Chile

por Felipe Ramírez

Sobre Felipe Ramírez

Por Felipe Ramírez

Desde hace algunos meses que las imágenes de un grupo de hombres barbudos –muy diferentes a los que dieron vida a la revolución cubana en los 50- ondeando banderas negras con inscripciones en árabe, pueblan las noticias provenientes de Oriente Medio.

Los medios de comunicación y las redes sociales han estado frenéticos de actividad con videos de las decapitaciones y crucifixiones que han realizado, buscando infundir terror en la población local. Pero ¿quiénes son estas personas que dan vida al llamado “Estado islámico” (EI), y qué es lo que buscan? La respuesta, lamentablemente, no es muy simple.

Los antecedentes de este indudable grupo terrorista están en la “guerra al terrorismo” declarada por Estados Unidos en el año 2001 luego del ataque a las torres gemelas por parte de “Al-Qaeda”, y en tensiones raciales y religiosas que atraviesan Oriente Medio desde hace décadas.

Pero vamos por orden.
Luego del 11 de septiembre de 2001 George Bush, en ese entonces Presidente de Estados Unidos y miembro del derechista Partido Republicano, decidió responder con la guerra a los atentados terroristas que había sufrido su país. Es por eso que el 7 de octubre de ese año invadió Afganistán –país poseedor de una enorme producción de amapola, base para la fabricación de heroína- para desalojar el gobierno de los “talibanes”. Este grupo había tomado el poder luego de una guerra civil, cuando grupos armados islamistas fueron equipados por Estados Unidos en los 80 para combatir a la Unión Soviética y al gobierno de izquierda local, ¿irónico, no?. Lamentablemente, no será la única ironía en esta breve revisión.

Sanhattan (?)
Sanhattan (?)

Tras esa primera acción, Bush anunció a viento y marea la existencia de un “eje del mal” que había que combatir, ya que supuestamente apoyaba al terrorismo. Los países que formarían ese eje eran Irak, Irán y Corea del Norte. Nuevamente, lo irónico era que los dos primeros se enfrentaron en una larga y sangrienta guerra en los años 80, cuando el dictador Saddam Hussein era armado y respaldado por Estados Unidos para atacar a la naciente República Islámica de Irán.

Con esta excusa y la supuesta existencia de un arsenal de armas de destrucción masiva en poder de Irak, luego de su derrota ante Estados Unidos en 1991, la alianza internacional encabezada por la OTAN decidió invadir el país árabe. Las armas de destrucción masiva se demostraron inexistentes, no así los millonarios contratos de empresas multinacionales de capitales norteamericanos y europeos que asumieron la producción petrolera y la reconstrucción del país.

Sin embargo, el colapso del gobierno iraquí y el desmantelamiento de las Fuerzas Armadas y el Estado, tal como comenté en otra columna hace un tiempo atrás, generó las bases para el surgimiento de una fuerte resistencia armada a las tropas de ocupación.

Fueron numerosas las milicias que surgieron en ese momento, algunas formadas por ex combatientes del ejército de Saddam, otras ligadas a Al-Qaeda (que recién arribaba al país) y otras vinculadas al régimen de Irán. Poco tiempo pasó para que se desatara una cruenta guerra civil entre la mayoría de la población chiita y la minoría sunita que detentaba el poder con Saddam Hussein.

Sangre roja por sangre negra
Sangre roja por sangre negra

Sunitas y Chiitas
Como mencionaba al principio, otro factor que atraviesa el conflicto en Oriente Medio es la antigua rivalidad entre sunitas y chiitas. Si bien ambas corrientes religiosas profesan el islam, sus diferentes interpretaciones han producido numerosos choques armados en el pasado. Además, el eterno conflicto entre Israel y sus vecinos árabes, la rivalidad entre Egipto, Arabia Saudita (ambos árabes sunitas), Turquía (también sunita aunque su población no es árabe) e Irán (chiita y de mayoría de población persa) por el liderazgo regional y la lucha de los kurdos por la autodeterminación generan un polvorín que cada cierto tiempo se incendia.

Es en ese contexto que la situación en Irak se fue deteriorando con el paso de los años, mientras el gobierno chiita encabezado por el Primer Ministro Nuri Al-Maliki implementaba una política sectaria en contra de los derechos de las minorías sunita, turcomana (descendientes de colonos turcos que llegaron durante el imperio Otomano), cristiana y kurda.

En este momento entran otra vez a esta historia los barbones de negro que mencionaba al principio. Al calor de la guerra desde la invasión estadounidense, la rama local de Al-Qaeda (que defiende una visión extremista del islam sunita) comenzó a destacar entre las distintas milicias enfrentadas. En ese momento se denominaba “Tanzim Qaidar al-Jihad fi Bild al-Rafidayn” o “Al-Qaeda en Irak” y enfrentaba con las armas a las tropas de Estados Unidos, hasta que una alianza entre el gobierno y las tribus sunitas los derrotó y obligó a replegarse en 2008.

Cuando ya había cambiado su nombre a “Estado Islámico de Irak” se inició la guerra civil en Siria, en el contexto de la llamada “primavera árabe”. El gobierno del Presidente Bashar Al-Assad, quien profesa la fe alauita (una secta chiita), se enfrentaba a un levantamiento de la mayoría de la población sunita, que degeneró rápidamente a un enfrentamiento entre el ejército y distintas milicias opositores, incluida la facción local de Al-Qaeda, el “Frente Al-Nusra”.

Armas, poder y dinero
Este conflicto vecino le otorgó una oportunidad valiosa al Estado Islámico de Irak y Siria (nuevo nombre del grupo iraquí), que se incorporó a la guerra en contra del gobierno de Siria de manera entusiasta. Los apoyos de las monarquías retrógradas del Golfo Pérsico como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar (que hoy aparecen como integrantes de la alianza en contra del EI) en armas y dinero para las milicias opositoras no se hicieron esperar.

Tampoco se hizo esperar el apoyo de Turquía, país que integra la OTAN y que mantiene el segundo ejército más grande de esa alianza, sólo superado por Estados Unidos. Los terroristas del EI y otros grupos yihadistas pueden cruzar la frontera sin problemas, reciben material y provisiones e incluso han sido vistos siendo atendidos en hospitales de ciudades turcas. Una situación que contrasta con la represión que sufren quienes apoyan desde Turquía a las “Fuerzas de Defensa Popular” (YPG) de la población kurda, ideológicamente de izquierda y ligada al “Partido de los Trabajadores del Kurdistán” (PKK).

Soldados del Califato
Soldados del Califato

Los integrantes del Estado Islámico son en su mayoría extranjeros. Muchos son veteranos de las guerras de Irak y Afganistán, así como de los enfrentamientos en los Balcanes y en Chechenia, en Libia y Malí. También abundan los voluntarios que se han acercado desde Estados Unidos y la Unión Europea con el objetivo de reforzar sus filas. Recientemente el grupo terrorista de los Talibanes de Pakistán y los llamados “Soldados del Califato en Argelia”, ambos antes cercanos a Al-Qaeda, han declarado su lealtad al Estado Islámico.

Su brutalidad a la hora de tratar a sus prisioneros y su extremismo pusieron nerviosos incluso a los jefes de Al-Qaeda, quienes los expulsaron de la red en febrero de 2014. Poco tiempo después, sus grupos armados invadieron Irak apoyados en el descontento sunita y llegaron casi hasta las puertas de la capital, Bagdad, declarando la instalación de un califato como autoridad política de la zona ocupada.

El nuevo gobierno instaló una versión extremadamente dura de la ley islámica, que prohíbe que hombres y mujeres estén juntos, que las mujeres salgan a la calle sin la compañía de un hombre de su familia y estipula que ellas sólo deben mostrar sus ojos al resto de las personas. Su capital está en Al Raqa, en Siria central, y se extiende hasta Irak a la ciudad de Mosul, donde han sido destruidos los vestigios de las históricas comunidades cristianas que habitaban el lugar.

Quienes no aceptaron su versión extremista del Islam fueron sometidos por la fuerza, asesinados y las mujeres violadas y vendidas como esclavas sexuales. Los ataques sufridos por la minoría kurda yazidí en el norte del país, con la desaparición de miles de personas, muchas mujeres, es uno de los más cruentos ejemplos de su brutalidad. La decapitación de prisioneros occidentales reafirmó esa imagen.

Cuentan además con millones de dólares gracias a la venta de petróleo que extraen de los campos ocupados militarmente, y que venden en el mercado negro a través de Jordania y Turquía, operación que no podría realizarse sin la venia de los aliados de occidente. Intentan administrar la salud, la educación –en una versión revisada por las autoridades religiosas- y el comercio, buscando establecer un Estado medianamente efectivo.

Mientras los barbudos extremistas del Estado Islámico avanzan por Siria e Irak asesinando y raptando personas, los países de la OTAN se dedican a bombardear la infraestructura petrolera de Siria, y le han negado sistemáticamente armas a las milicias kurdas.

Siria :(
Siria 🙁

A simple vista, pareciera que a los gobiernos occidentales les preocupa más controlar la revolución encabezada por los kurdos que enfrentar la violencia de la milicia yihadista. Milicia que, cabe recordar, no existía en Irak hasta la intervención estadounidense para, supuestamente, eliminar armas de destrucción masiva inexistentes y perseguir terroristas que no estuvieron ahí hasta su invasión.

Si bien Estados Unidos ha conformado una coalición internacional para enfrentar al grupo terrorista, su efectividad es extremadamente dudosa. No sólo está integrada por países que han apoyado abiertamente durante estos años a la oposición siria, donde el EI era una de las principales fuerzas militares, como las monarquías del Golfo y Turquía. También, se han negado a armar a las milicias kurdas que combaten al EI en Siria, las “Fuerzas de Defensa Popular”, debido a su cercanía con el PKK. Este partido de izquierda ha desarrollado una guerra de guerrillas contra Turquía desde 1984 por la independencia kurda y sus aliados en Siria han proclamado su autonomía desde hace 2 años, la que está siendo cuestionada por los yihadistas que no han dejado de atacar sus posiciones.

Para variar, occidente llega tarde, con muy poco, y sin saber cómo combatir a milicias islámicas a las que armó y entrenó en el pasado. Sólo el tiempo dirá si los pueblos de la zona tendrán que pagar el precio por los errores de Estados Unidos y sus aliados.




5 comentarios sobre “¿Qué diablos es el Estado Islámico? guía práctica desde Chile”


  1. UNGROSSO

    Esto lo veo de cierta forma parecido al caso de las guerras en la ex Yugoslavia: las potencias occidentales y Rusia tuvieron un papel fundamental en el desarrollo de la gran cagada que quedó ahi en los 90, y cuando finalmente decidieron actuar, ya era bastante tarde…
    Ojalá no vuelva a pasar lo mismo en esta área

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      • UNGROSSO

        Si weastasio, el Reino de Yugoslavia después de la Primera Guerra Mundial se creó por arte de magia. O que Rusia nunca ha negado que los Balcanes ha sido y es un area de expansión de ellos. O que Estados Unidos consideraba a Yugoslavia durante la Guerra Fría como un estado colchón frente a un posible ataque del Pacto de Varsovia (debido a la no alineación de Tito frente a Stalin)
        Investiga que es el hinterland, el rimland y la politica exterior durante la Guerra Fria, hay harta documentacion en español y traductores para croata (ya que te alumbras tanto)
        Y sobre eso, anda a alumbrarte con el croata a alguna tertulia del Hrvatska Skola
        Saludos

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  2. Fernando

    Buen análisis, pero se escapa la presencia masiva de mercenarios en los ejércitos del Estado Islámico… Creo que falta mucho por descubrir todavía, y que no nos gustarán demasiado las respuestas que sin tener una pregunta se responderán en el futuro

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