Repudio a Andrés Zaldívar, el “enano maldito” de la nación

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

¿Cómo puede haber una persona tan chica y capaz de hacer tanto daño? y no es esta una afrenta a los enanos, pobres víctimas de la estatura de Andrés Zaldívar, quien los hace ver a todos como traidores frente a la opinión pública. Quizás son esos centímetros de menos, que le han creado el complejo de minoría, los que lo han llevado por SESENTA AÑOS a buscar consensos para pararse de igual a igual con el resto de los actores políticos, transando una y otra vez para estar bien con dios y con el diablo, tenga o no la mayoría para legislar según lo que prometió.

Pero el pueblo, aunque no se crea, tiene memoria, y sabe que en el transcurso de la historia Zaldívar ha trabajado más para el diablo que para dios.

“Enano maldito” (como te apodaron hace décadas), cuando la semana pasada te abrazaste con tus amigos de la UDI, no te cruzaste conmigo. Te cruzaste con un país entero que te está mirando, un país que siempre ha mirado tus pasos cortitos pero certeros, y que no obstante se ha hecho olímpicamente el hueón. Pero hoy decidimos no guardar un minuto más de silencio, decidimos decir lo que te decimos a continuación.

Hoy te enrostramos una vida entregada a los intereses de la derecha. Como esa jornada del 23 de septiembre de 1970, en la previa de la asunción de Allende al poder, cuando como ministro de Hacienda hablaste por cadena de radio y televisión, afirmando que en la economía se observaban desequilibrios “propios de la anormalidad política que el país comenzaba a vivir…”.

Hoy invitamos a la juventud que te mira con ojos pintorescos, a conocer que el 12 y 13 de diciembre de 1970, en la Junta Nacional de la DC, se enfrentaron dos votos políticos, uno de Renán Fuentealba y otro tuyo, con el que insististe en que la DC debía oponerse frontalmente al gobierno de Allende, yendo incluso en contra del programa presidencial de Radomiro Tomic, mucho más cercano a la UP que al Partido Nacional. Y como no ibas a estar en la vereda contraria de Tomic, si todos los dedos apuntaban a ti cuando el ex candidato presidencial advertía que “cuando se negocia con la derecha, es la derecha la que gana”.

Y ganaste, y formaste con ellos la nefasta CODE (Confederación Democrática), coalición política que te unió hasta la médula con los terratenientes, y con quienes trabajaste sin descanso para ver en el suelo la institucionalidad que te había dado espacio para crecer (sentido figurado).

Pensando en la Aces
Pensando en la Aces

Así, pasaste de articulador de la oposición que tiró maíz en los regimientos –siempre al alero de Don Pato y Frei viejo- a cómplice pasivo del golpe de Estado, marca que 40 años después te intentaste sacar declarando que “fuimos ingenuos al creer que el Gobierno Militar iba a reponer la democracia. A lo mejor no hicimos todo lo posible para impedir el Golpe”. JA.

Pero treinta años no eran suficientes para tu sed de contener el avance de los movimientos sociales, y cuando el retorno a la democracia abrió nuevas puertas a tu hambre de poder, no dudaste en agachar el moño a Pato Aylwin en una nueva junta nacional, oponiéndote a las bases del partido que pedían proclamar a Don Gabriel Valdés. La clave de la sumisión nuevamente fuiste tú. Y es que pareces tener la llave de la entrega tatuada en algún ínfimo lugar de tu ínfimo pero poderoso cuerpo.

Pero eres tan penca que ni en los 90, una década que parece haber sido creada para ti, pudiste triunfar y llegar a la Presidencia de la República, el objetivo de todo tu sometimiento al consenso. El 28% de los votos que sacaste frente a Ricardo Lagos en la primaria del 99, cuando la DC era por lejos el partido dueño del país, habla de que en realidad la gente no te quiere. Y la amargura de los años se te comenzó a notar, y hasta hoy no dejó de crecer. Al contrario de tus extremidades, tus derrotas se fueron agrandando acorde al fin de una transición que abrazaste como sentido de vida.

En la campaña a senador 2005, cuando Guido Girardi te aplastó en Santiago Poniente, osaste aplicar humor con tu jingle Chico de mi Barrio, hablándole a los pobres de los rincones más escondidos de la circunscripción. Ahora, después de tu actuación digna de El Padrino en la Reforma Tributaria, nos preguntamos, ¿a qué barrio te referías? ¿a la casa del señor Fontaine? enano mentiroso.

Pero ese no era tu término.

Chico Zaldívar, te odiamos
Chico Zaldívar, te odiamos

Cuando parecía que por fin la nación te comenzaría a considerar parte del pasado, fuiste nombrado ministro del Interior, cargo en el que duraste ¡cuatro meses! principalmente porque la Presidenta no te pescaba ni en bajada. Su estilo “ciudadano” no calzaba con tu siniestra politiquería que se atrevió a menospreciar la importancia de la revolución pingüina. Enano incompetente. Pero enano oportunista, porque cuando estabas en la duodécima etapa de tu vida, reviviste de las cenizas y te fuiste volando a la Séptima Región a probar suerte en la -dios mediante- última elección de tu carrera. Eran las senatoriales de 2009, y sorpresivamente derrotaste a Jaime Gazmuri, un histórico de la zona. Gope bajo, paradójicamente.

Y volviste al Senado, con toda la rabia de tu fracaso histórico a nivel personal, y con la triste conciencia de no tener ángel. Y volviste a cobrar venganza por el basureo que la ¡oh, sorpresa! misma Presidenta te dedicó en el 2006. Y las advertencias que hiciste en todos los frentes se comenzaron a hacer realidad en el 2014, aunque implicara traicionar el programa de gobierno que tu partido comprometió.

Así se sucedieron: 1- “si el día de mañana me dicen que tengo que votar a favor del aborto, no lo voy a hacer, aunque sea el Presidente de la República quien me lo diga” 2- “lo de la educación gratuita total se discutirá en su momento, y si no se puede, ¡diremos no!” y tras liderar el acuerdo con la derecha por la reforma tributaria 3- “Algunos se sienten más o menos informados, pero en estas cosas no todo el mundo puede estar en la cocina, ahí muchas veces está el cocinero con algunos ayudantes, pero no pueden estar todos, es imposible”.

Y por favor, enanos del mundo uníos, esto nada tiene en contra de ustedes, insisto, sino con el único “maldito” de los enanos, el que no contento con su actuar, llama a usar el mismo formato de consenso en la reforma educacional. El enano que se arroga el poder constituyente para la redacción de la nueva constitución, como dijo hoy: “soy claro, el poder constituyente está en el Parlamento y no está en una Asamblea Constituyente”.

Este documento histórico con que hoy jubilamos al señor Zaldívar, alma de la vieja Concertación, es para que quede claro que Chile ya no es una cocina. No señor, porque lo que está en el fondo de la cocina de los acuerdos es la firme intención de un político de otro tiempo, de uno que cocinó el país en la medida de lo posible, uno que ha dedicado su existencia a institucionalizar la legislación entre cuatro paredes como legado. El acuerdo tributario, que abre espacios a la derecha para que busque algo similar en educación, no es sólo el esfuerzo del Chico Zaldívar por evitar que se abran las grandes alamedas de la participación, como lo hizo en 1973, sino el de una casta de dirigentes que se acostumbró a disponer del pueblo como una masa de perritos de taxi que sólo dicen sí. Y para eso no, nosotros no estamos.

Porque tanto tú como yo hemos esperado años para esto. Porque hoy no hay razón que justifique la extensión de sus migajas. Señor Zaldívar, sin intermediarios, le pedimos que se vaya. Hoy la feria informa a Chile que ha caído un senador.




7 comentarios sobre “Repudio a Andrés Zaldívar, el “enano maldito” de la nación”


  1. Sebastián

    Andrés Zaldivar Larraín, hijo de un Zaldívar Errázuriz y una Larraín blabla…
    Un conchesumadre más en la lista de oligarcas culiaos que manejan este país desde siempre.
    Qué importa que no sea oficialmente de la derecha, siempre fue de los mismos, y en una posición estratégica mucho más peligrosa que varios fachos de poca monta.
    Que muera y abra paso el enano culiao.

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  2. tu columna es una mezcla tan exquisita entre datos duros, rencor (justificado) y pendejerías de liceo…..notable. podriai sacar un libro en papel wn.

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