Repudio a Felipe Kast, el emblema de esa mentira llamada nueva derecha

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Felipe José Kast Sommerhoff, 37 años, diputado joven (?), Géminis, ha sido foco de burlas durante toda la semana debido a una embarazosa pregunta de una periodista, respecto a una posible donación de Penta a su campaña electoral, que respondió de la forma más ridícula posible.

-Afortunadamente no recibí aporte del señor Délano, ni fue una de las puertas que tuvimos que golpear.
-¿Cómo lo sabe si son aportes reservados?
-No sé, pero asumo que no, usted tiene toda la razón de que no sé, es materia del Servel saberlo, yo imposible que lo sepa.

Pero más allá de la escena digna de Los Tres Chiflados, cabe preguntarse por qué causa tanta sorpresa esta mancha en la limpia imagen que el diputado Kast se ha construido en los últimos años en el gobierno de Piñera, primero, y en la Cámara de Diputados, después; donde se presenta como el defensor de lo justo, lo ético y lo renovado, cuando la realidad indica que no es más que la continuación de la historia reciente del linaje conservador que construyó, con sangre, el país hoy espantado por su capacidad de lucro y desigualdad.

¿Quién es verdaderamente Felipe Kast? ¿Cuál es la historia de intereses que se esconde en quien representa en el poder parlamentario a la pretenciosa organización llamada Evolución Política? Felipe Kast, quien junto a su camarada Luciano Cruz Coke se ha configurado como el adalid de la superación de la pobreza como resultado de emprendimiento y caridad, encontró a su primer referente político en su padre, Miguel Kast Rist, director de Odeplan, ministro del Trabajo y Previsión Social, y presidente del Banco Central durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Más tarde, y luego de egresar del Verbo Divino y la Universidad Católica, donde fue parte el gremialismo, Felipe –sobrino de José Antonio, uno de los últimos bastiones del dogma más estricto de Jaime Guzmán- hizo un recorrido intelectual por el mundo, estudiando Marxismo en Cuba y un doctorado en Políticas Públicas en Harvard; todo lo que necesitaba para impregnar de aires nuevos al sector más tradicional de la derecha nacional, esa que en los 80 no entendió el país sin la ligazón entre cuerpos intermedios y la posibilidad de hacer política al alero del General. Porque a Felipe Kast, ministro de Mideplan y posteriormente Delegado Presidencial para la Reconstrucción, no se le ocurrió fundar Evópoli desde el vacío para convocar a los derechistas independientes del nuevo Chile. Evópoli surge como una directa necesidad del gremialismo, como lo afirmó María Francisca Correa, reconocida gremialista, ex UDI y ex presidenta de la Feuc. “Me formo como gremialista, después de esto formo parte de la UDI. Pero creo que los partidos tradicionales no han evolucionado al mismo ritmo que la ciudadanía y se requiere de ese cambio generacional. En ese sentido me parece que la forma en que se estaba llevando los partidos en el último tiempo no era la forma que más me representaba por lo que decido renunciar después de las elecciones presidenciales para incorporarme a Evópoli —en diciembre— lugar donde veo que puedo desarrollar y entregar el máximo de los potenciales que tengo con la posibilidad de incluir, de tolerar diferencias y de avanzar hacia una sociedad más libre”.

Tolerancia, diversidad y libertad serían los valores con los que los neogremialistas irían a convocar masas juveniles para dejar de depender de los designios de Jovino Novoa y Carlos Larraín, quienes ya están vetados por el sentido común de un país que hace tres años descubrió su miseria. Sin embargo, toda la maquinaria comunicacional, política y discursiva puesta en marcha por Kast desde que es diputado, nada ha tenido que ver con esos tres conceptos, y en el forzado esfuerzo se ha evidenciado como el “brazo armado” de los grupos económicos que ven comprometidos sus intereses con la reformas que se están discutiendo en el Congreso.

He ahí que duelan tanto en el corazón del intento de renovación que es Evópoli los 217 millones que Kast recibió vía aportes reservados para su campaña en el distrito de Santiago, con lo que se convierte en el diputado con mayor porcentaje (99%) de dinero acaparado por la vía del escondite, del sobre pa’ calla’o. Duele tanto, porque a diferencia de un abiertamente doctrinario Ernesto Silva, todo el sustento que da “validez” a los dardos que Kast no se cansa de disparar contra la “bancada estudiantil” o los alumnos secundarios, es el sentido de “transparencia”; que cual detergente la ideología de la despolitización trata de vender como único valor político. Por eso el tartamudeo y la vergüenza ajena cuando la ávida periodista de La Red lo desnudó en vivo. Porque, más allá del financiamiento particular de Penta, Kast develó sin ninguna pistola en el pecho que la venta de pomada de la renovación en la derecha actúa con el mismo modelo de siempre: la representación de intereses de clase.

En cosa de días se ha develado que pese a los intentos por presentarse frente a la sociedad como un movimiento político fresco, renovado y cercano a los que sufren, el alma de derecha dura se le sale por los poros a Evópoli, casi tanto como la ridiculez, ya expuesta en el video “Por el derecho de ir a clases”, donde Salvador Allende aparece cual EL DÍA MENOS PENSADO invitando a “desordenar” un curso del Instituto Nacional, en el que Ricardo Lagos pregunta dónde está su cámara antes de decir “presente profesor”. Que no se entere el Jappening.

Y a propósito de Instituto Nacional; Kast, el mismo que fundó Evópoli para aportar a la diversidad, hace unas semanas llevó a Contraloría una denuncia alegando que con la charla que realizaron miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en aquel colegio, no se está respetando el derecho de los otros estudiantes, los que no quisieron ir a la charla. Fascismo. En la ocasión, el parlamentario abogó firmemente por las buenas prácticas sobre las que no ha dicho ni pío desde que explotó el Pentagate.

Ese es Felipe Kast, el mismo que, con 22 mil 338 votos fue electo con menos de la mitad de los sufragios de Giorgio Jackson. El mismo al que quizás cuánto le habrá costado cada voto defensor de la pureza ideológica y la independencia. Já. ¿Qué grupos de poder habrán estado tan interesados en que él fuera el digno sucesor de Alberto Cardemil en el distrito? Porque de eso se trata aportar reservadamente: pasar piola como operador financiero de representantes populares.

A juzgar por su violenta irrupción mediática en los primeros meses del ejercicio de su cargo, ha quedado claro que su rol en la Cámara es el de atacar por todos los frentes y de todas las formas a los sectores políticos provenientes del mundo social. Con su sola aventura anti movimiento estudiantil, anti sindicalismo y anticomunismo, partido al que no pierde oportunidad semanal de bombardear, Kast no sólo honra a la Ley Maldita sino que justifica los cientos de millones de pesos que empresarios de seguro reacios a la gratuidad universal en educación pusieron en sus ciegos bolsillos en noviembre pasado.

Específicamente, Kast ataca sistemáticamente a la “bancada estudiantil” por obrar “obsesivamente” según las lecturas ideológicas en las que cree. “No entiendo el rol de Camila Vallejo y de Giorgio. Ha sido decepcionante. Pontifican cuando hablan de otros, pero cuando les toca a su sector, los principios se les caen”, expresó el ex ministro en diálogo con La Segunda. Kast rechazó las “obsesiones ideológicas” que perciben “las nuevas generaciones de la izquierda”. Claro, porque Evópoli no es ideológico y nosotros somos tontos.

Kast es la versión 4G de la despolitización inaugurada por la UDI de Lavín a fines de los 90. Es la despolitización adaptada al Chile post 2011, que entendió que el país neoliberal lo construyó una ideología neoliberal. La misión de Kast, y la que le encargaron tácitamente sus aportes reservados, es eliminar esa creencia en la política que tan firme la tienen los diputados de izquierda con los que comparte generación (?) Pero su cruzada contra los partidos se va al tacho de la basura cuando se constata que la mayoría de los que “cortan” en Evópoli provienen directamente de la UDI, de la que se fueron por el supuesto abandono de su misión social. A no confundirse: Kast y Evópoli operan como un partido político gremialista, una especie de brazo fresco de la UDI y financiado aparentemente por los mismos financistas del partido de Jaime. De independencia, nada. Cuando Kast ataca la reforma educacional, defiende lo mismo que defiende Patricio Melero, pero con más parecido a Chester que a Marcelo, si de Cachureos hablamos.

La vieja derecha.
La vieja derecha.

Repudio a Felipe Kast por ser el lobo con piel de oveja del proceso político en curso; por vestirse de representante 100% social del pueblo de Chile, maquillado con publicidad de tonos verdes y celestes junto a un tierno pajarito, cuando en los hechos ha funcionado como el más duro representante de los intereses de la derecha económica dominante, esa conservadora y tan adicta al lucro como a la religión. Cuando Felipe Kast asume la oposición a la reforma educacional como frente de batalla, asume su rol histórico como defensor del modelo de sociedad en que cree: el que desde arriba, tal como en toda su vida buscó la superación de la pobreza con asistencialismo, le dice a la señora en su casa que la patria se hace sobre la base de desigualdad estructural y chorreo. Felipe Kast, baluarte de la caridad social llevada a la práctica política, basta de caretas: eres terrible facho y 100% chanta.

100% social, 99% reservado.
100% social, 99% reservado.



12 comentarios sobre “Repudio a Felipe Kast, el emblema de esa mentira llamada nueva derecha”


  1. ay posmo

    Buena columna Richard, me gustó bastante el recorrido histórico y político que haces de la trayectoria de este esperpento, al igual que desenmascarar a esta “derecha renovada” que al final es la misma de Guzmán, Orpis y Diez, la misma que a fuego y sangre se ha hecho rica.
    Se agradecen estas columnas de contigencia en un medio que tiene una gran llegada en el segmento joven.

    PD: Puta que es desagradable ese fenotipo cuico que tiene Kast, es como: “jejeje rotitos”.

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  2. Este es el típico weón que les quiere vender la pomada al país como “niñito bueno” y “sano” y en realidad le quiere seguir los pasos de Lavín y otros. Tan añejo es el pensamiento de la derecha tradicional, peor aún es la “renovada”.

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  3. Rodrigo Francisco

    Que cara dura el afiche de 100 % social, 100 por ciento socialité y 99 % de aportes de empresarios por lucro en la educación. Nunca le creí a este UDiota disfrasado de evopoli, es un cínico que se rie de los pobres y de los que quieren cambios estructurales en Chile. Que alegría sería que cayeran Kast, Momieira, Ena Von Wea y tantos otros de la UDI “popular”, algo de esperanza para los chilenos que quieren cambios en serio.

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  4. Me acorde la frase de Pinochet: “No me acuerdo, pero no es cierto. No es cierto y si fue cierto, no me acuerdo”…En fin, este pelmazo representa a una parte de ese gran circo llamado “política Chilena”.

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  5. Estimado, gracias por las palabras y por mostrar lo que los medios escasamente se atreven a mostrar. Una realidad que en el fondo es la gran mentira en la que vivimos.
    Siga escribiendo que aqui estaremos para seguir leyendo!

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