Repudio a Francisco Javier Errázuriz, un cura anti cristiano

por Martin Espinoza C

Sobre Martin Espinoza C

Por Martín Espinoza C

“Nos hemos quedado sin pastores”.

Así me describió, entre lamentos, un jesuita la situación que vive hoy la institución a la que pertenece.
La decepción apunta a las cúpulas. Grupúsculo sucio y carente de ética que más distante del proyecto que algún día propuso Jesús no puede estar. Bandita de seguidores de la escuela de Juan Pablo II que ha dañado de forma aún irremediable a la Iglesia Católica y su doctrina social. Tropa de curas que a garrotazos destruyeron los cimientos que Silva Henríquez y el Padre Hurtado tanto tiempo demoraron en taladrar.

Es Francisco Javier Errázuriz uno de los caudillos de esta facción. El bastión de la iglesia conservadora y retrógrada que, lejos de esmerarse en la búsqueda del bien común, actúa en defensa de los valores que hace siglos perdieron vigencia. Es desvelándose por esa misión que se alcanza a vislumbrar lo peor de la iglesia: las ansias de poder y la lucha de intereses que pasan a llevar los principios más vitales de la religión que predican, la pérdida del norte con los pobres como compañeros y la injerencia desproporcionada del catolicismo en temas que le son ajenos y en los que nadie ha solicitado su auxilio.

Francisco Javier, Cardenal y Arzobizpo emérito de Santiago, fue sorprendido recientemente in fraganti vomitando malas intenciones a través de una amalgama de secretismo y manipulación. El hecho, a pesar de haber sido secreto a voces, no deja de llamar la atención. Son los dos principales protagonistas de la jerarquía eclesial chilena a quienes se les cayó la máscara para descubrir, por fin de forma explícita, su rostro de curas fascistoides, corruptos, mentirosos y encubridores.

Porque no solo han tratado de influir en cuanta política progresista intente dejar atrás el legado ultraderechista de Pinochet, Chicago, la UDI y una porción de la iglesia que fue una deshonra en tiempos de terror, sino que también han pregonado un mensaje falso de lo que históricamente se afirma que sostuvo Jesús.

El cristianismo no los quiere de ejemplos. Los curas buenos, aquellos que combatieron junto a pobladores para que en este país ganaran los justos; los Dubois, los Jarlan, los Puga y los Aldunate, han de llorar todos los días el hecho de compartir capilla con sacerdotes que escupen en el voto de pobreza y se codean con poderosos que los ayudan en la defensa férrea y sin escrúpulos de sus objetivos.

Francisco Javier es un espejo de esa iglesia mafiosa. Esa iglesia que vive cómoda y feliz con sus túnicas de oro y sus ostias de diamantes. Esa que se encanta con la acumulación de riquezas y con el sistema económico vigente. Esa que se sienta a comer en el barrio alto con las familias bien y que predica, reside y vacaciona junto a los más pudientes de este país. Es esa misma doctrina que se tomó El Vaticano durante décadas, que se alió con las fuerzas ultraconservadoras para combatir el socialismo, la teología de la liberación y la emancipación de los pueblos colonizados a lo largo de todo el mundo.

¿Qué se le pasa por la cabeza a un referente eclesiástico al asesorar a un cura como Karadima con el objetivo de que su reemplazo en la parroquia sea atribuido a una nueva política de la iglesia y no a un castigo ínfimo? ¿Qué tiene en la mente un Cardenal cuando, ya al tanto de sus inmundas conductas, le escribe a Karadima una carta para anticiparle la celebración de sus bodas de oro como sacerdote? ¿Por dónde se metió Errázuriz el mensaje de Dios con el que hace gárgaras al momento de describir como motivo de alegría el hecho de que jóvenes con vocación de sacerdocio sean instruidos por un cura como Karadima?

Es la iglesia de ahora la que se está dando cuenta del tamaño error que significó tener en su cabeza a gente mala. Es la iglesia con vocación social la que está reparando, con algo de demora, que hubo curas a la cabeza que reafirmaron su autoridad en el manejo de la información y no en el servicio a la comunidad. Es la iglesia de ahora la que paga los pecados del silencio cómplice de la iglesia de ayer.

Dejen de sacar de foco lo verdaderamente importante anteponiendo la absurda excusa de la infiltración de sus correos, caras de raja sin pudor. El periodismo tiene la misión de hacer pública la información que es de interés público, como afirmó Peña hace unos días. Es culpa de ustedes que hoy la iglesia se agarre de las manos con lobbistas, empresarios y políticos en el mismo saco de la vergüenza.

Francisco Javier Errázuriz, deja de hacerle daño a los principios fundamentales de la iglesia, que alguna vez fueron nobles. Deja de enquistar tus pretensiones anacrónicas maquilladas con citas bíblicas y referencias a la Virgen porque ya nadie te cree. Nadie en su sano juicio puede llegar a confiar en que tus actos son de buena fe y en beneficio de los más necesitados porque nunca te han importado. Aleja de la iglesia tu egoísmo, tu herencia y a tus sucesores. Aleja tu iglesia de la de los pobres, porque no tienen nada en común. No eres un pastor, nunca lo fuiste.




2 comentarios sobre “Repudio a Francisco Javier Errázuriz, un cura anti cristiano”


  1. Ana Maria Ortiz Velasquez

    Muy de acuerdo,es averrante la actitud de algunos llamados pastores de la iglesia pero quiero creer que aun hay buenos curas ,pocos,pero hay,Dios jamás nos avandona,habra justicia ,yo lo sé, estamos en crisis,y como entoda crisis ,renacerá algo nuevo y bueno para todos,me gusta ,la gente valiente que escribe esta columna ,creo en Dios por sobre todas las cosas,pero aveces pienso que las religiones solo nos apartan de Dios,

    Homenaje o Repudio: Thumb up 0 Thumb down 0

  2. Marcelo Silva

    Por eso y por infinitas cosas más, soy una católico arrepentido y peor aún, un ex creyente que perdió la fe, es difícil creer en una doctrina que por años te enseño la opción de Cristo por los pobres, los desplazados y desposeídos , sea hoy y probablemente siempre un nido de ratas, ambisiosas, rastreras y falsas

    Homenaje o Repudio: Thumb up 0 Thumb down 0

Deja un comentario