Repudio a la PSU, la sentencia de un modelo perverso

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Tristeza y decepción sentí al revisar la prensa del día después de entregados los resultados de la PSU. Es una pena que nace desde la profunda impotencia que se siente al presenciar la fiesta de la injusticia y la segmentación educacional, que en el fondo es la fiesta de la injusticia social de Chile.

Extensas entrevistas y reportajes anunciando la carrera que estudiarán los nuevos puntajes nacionales, premiados por su cuna privilegiada, ofrecen los medios, graficando la felicidad de los que tuvieron la capacidad económica para subirse al carro de la victoria.

La PSU es la guinda de una torta mal repartida, la ceremonia de una sociedad de consumo que a través de la corrección del Demre estipula la clase que depara a los egresados de cuarto medio.

Esta nefasta medición de conocimientos específicos es una aberración al valor de la educación como derecho social en pos del desarrollo igualitario de los pueblos. A través de las 70 preguntas de matemáticas, donde se triunfa o se fracasa según el colegio proveniente y sus recursos, se apuñalan todas las luchas patrióticas de la historia.

Un desayuno de elite
Un desayuno de elite

Junto al niño pobre de un liceo marginal, que se educó con una subvención escolar superada en un 500% -en promedio- por lo pagado por los padres de un puntaje nacional proveniente de un colegio particular, llora la obra de Pedro Aguirre Cerda, quien en tres años de gobierno  aumentó por seis la cobertura de la enseñanza primaria. Junto a los agónicos liceos que no envían a ninguno de los suyos a desayunar con el Presidente, llora la reforma universitaria de 1968, que comprendía un plan integral para democratizar las universidades públicas y dotarlas de un sentido de servicio para el pueblo.

En mis tiempos, Beyer sería mi junior
En mis tiempos, Beyer sería mi junior

Junto al estudiante que no tuvo plata para pagarse un buen preuniversitario, llora la historia de la educación pública chilena, esa en cuyos liceos podía estudiar el joven más pobre de la comuna junto al más rico, convirtiéndose en lugares propicios para la integración y debate del proyecto político de nuestra sociedad.

El Liceo de Hombres de San Bernardo en sus tiempos de gloria
El Liceo de Hombres de San Bernardo en sus tiempos de gloria

Pero mientras llora el joven, que pese a su esfuerzo obtiene sólo 450 puntos, y que si decide estudiar se verá obligado a una eterna deuda con la banca privada, celebran los empresarios que le deben su enriquecimiento a la sociedad de gueto que han construido. La fiesta de los que pudieron pagar un buen colegio, es el éxito del proyecto neoliberal de sociedad, que buscaba precisamente eso, normalizar una cultura en donde el derecho a la educación sea un premio, cuyo mediador sea el billete.

Entonces, los liceos municipales no emblemáticos se convierten sólo en los recipientes de emergencia que reciben a los marginados, a los impedidos de participar en el concurso de la PSU, cuyo éxito asegura roce con las elites y un colorido porvenir.

En este modelo de negocios desarrollado por los poderoso de Chile, la educación pública no tiene ningún lugar en su planificación estratégica del lucro. En ese plan estratégico, mientras más muertas estén las escuelas públicas, mejor. Y mientras más “emprendimientos” privados subvencionados hayan, cuanto mejor. Por eso duele ver que cada año los colegios particulares subvencionados desplazan a los estatales de los ránkings de calidad y desarrollo. Porque junto a ellos se desplazan los últimos sobrevivientes del Chile público.

Mártires del Chile público
Mártires del Chile público

De esta forma, la fiesta de la PSU se convierte, por una parte, en una celebración para los privilegiados, y por otra, en la sentencia de una vida difícil para los fracasados.

PSU, Chile te repudia con el corazón. Y para eliminarte, y  de paso erradicar el modelo de injusticias que te sustenta, es que trabajará la organización social que dejó las movilizaciones del 2011. Porque si algo quedó claro en los millones de chilenos que salieron a las calles el último año, es que Chile no se vende, se defiende.

En tu emprendimiento no cabemos todos
En tu emprendimiento no cabemos todos


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