Repudio a Mariana Aylwin, la defensora del mercado que nos quiere pasar gato por liebre

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Este miércoles, la consejera regional Mariana Aylwin, la hija de Patricio Aylwin, la ministra de Educación de Lagos, la líder de la transformación de la educación escolar chilena de pública a particular subvencionada, la operadora política de la creación del liceo púbico y escuela con número en gueto de pobreza, escribió una columna en el diario La Segunda, exigiendo a la Presidenta Bachelet a que “se decida”, a que de una vez por todas deje de “caer en la tentación” de liderar un proceso político hacia “una democracia más igualitaria y participativa”. Mariana le exigió que se decida a dejar el “voluntarismo ideológico de Frei Montalva” –líder fundacional del partido en el que aún dice militar-; le exigió que se decida a dejar de “escuchar a la calle”, con el mismo asco al movimiento social con que lo haría Fernando Villegas; y le exigió que se decida a dejar de creer en “una reforma laboral a favor de la huelga sin reemplazo” y en una “reforma educacional que tiene a los docentes y sostenedores descontentos”.

Señora Mariana Aylwin, también llegó la hora a que usted se decida a manifestar, con honestidad y transparencia, para quién está operando políticamente. Porque los chilenos tendríamos que ser tontos para creerle que los profesores están descontentos con la “profundidad” de la reforma, cuando el paro que los tuvo más de 50 días en las calles fue precisamente porque la reforma no era tan profunda. Los chilenos tendríamos que estar tontos para creer que las decenas de docentes perseguidos por la alcaldesa de Renca están descontentos por la misma razón que usted está enojada: la negación a cualquier tipo de cambio que le mueva el piso a su estructura de negocios.

¿Cuál negocio? El negocio de sus amplias redes económicas y políticas con la educación de los niños de Chile. Decídase Mariana Aylwin a explicar a la nación, a la que le llama la atención como profesora de Básica, con qué cara se arroga la representación del malestar de los profesores cuando desde hace años usted participa de la sociedad que administra colegios subvencionados de la mano de Rafael Guilisasti y Pablo Piñera, Corporación a cargo del Colegio Polivalente de La Pintana y el Centro Educacional Sagrado Corazón de Lo Espejo.

¿A quién representa, señora Aylwin, cuando dice que los profesores y sostenedores están enojados? ¿A los miles de profesores reprimidos por Carabineros en décadas de lucha por un trabajo digno, o a sus socios y amigos sostenedores de colegios que prometen excelencia académica para andar al tres y al cuatro en el Simce? Simce, sistema nefasto de medición de conocimiento que, por cierto, usted impulsó con fuerza cuando la ola neoliberal era la moda.

No nos engañe señora Mariana, los chilenos no somos tontos, y sería bueno que se acercara con la misma fuerza que lo hace con los “honorables” sostenedores –como los menciona en cada entrevista- a los sindicatos que se levantan apenas en Chile, perseguidos sistemáticamente, para saber qué opinan de que al irse a huelga el patrón los reemplace y su medida –la más relevante para el combate a la desigualdad en un país- pase a valer huevo.
Va, pero qué va a ir a hacer a un sindicato, cuando en el directorio de su Corporación educacional -Aprender-, almuerza con Rafael Guilisasti, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y tenaz opositor de que se termine con el esclavista sistema de reemplazo en huelga.

El problema, señora Mariana, no es que usted crea en lo que cree, en la preeminencia del empresario sobre el trabajador en las relaciones laborales. El problema es que asuma un rol de líder de una opinión representativa, cuando está en las antípodas del sentir del 80% de los compatriotas que gana menos de 300 lucas. El problema es que se las dé de defensora de los chilenos que van a sufrir con las reformas, cuando fue precisamente usted la que llevó adelante la profundización de una jornada escolar completa que no hizo más que reventar a los profesores, quienes iniciaron un camino de precarización que hoy los tiene pasando los domingos en pruebas en vez de escribiendo columnas en La Segunda.

El problema, señora Mariana, es que no sólo dicte cátedra a nivel económico, sino que convierta su posición política reaccionaria en un manifiesto moral que el país debe seguir. Señora Aylwin, este país ya no es ese en el que reinó la Concertación privatizándolo todo, creando espacios para que empresarios eduquen en colegios, y haciendo cambios y otorgando justicia en la medida de lo posible. Chile hoy está maduro para elegir cómo vivir su democracia y no dejarse pasar gato por liebre ni en educación, salud ni mucho menos en los derechos de hombres y mujeres. Sí, porque no contenta con golpear la mesa para frenar cualquier avance de los movimientos sociales a los que sólo le falta catalogar como ridículos, también quiere obligar a las mujeres violadas a no abortar.

Porque ya son insoportables sus apariciones públicas defendiendo -con criterio de verdad- su apuesta por no tocar el país de injusticias que petrificó la Concertación, hoy le decimos que llegó la hora de que usted se decida, se decida a dar la cara y decir que sus defensas al Chile de mercado representan al mercado, no a quienes jamás se ha dado un minuto para escuchar. Y se decida a renunciar a un partido, la Democracia Cristiana, que forma parte de un gobierno con una hoja de ruta que usted sólo quiere destruir.




2 comentarios sobre “Repudio a Mariana Aylwin, la defensora del mercado que nos quiere pasar gato por liebre”


  1. Esta señora, es la ambición en persona, el cinismo en persona.
    Lea esta muestra: “hace años usted participa de la sociedad que administra colegios subvencionados de la mano de Rafael Guilisasti y Pablo Piñera”.

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