Yo me rebelo: La cobardía de la UDI

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

La patudez con que la UDI pateó la mesa de la política nacional, la semana pasada, llegó a niveles pocas veces vistos en nuestra joven democracia pos Pinochet. La verdad es que mientras más se reproduce el video –que quisieron hacer viral- “Yo me rebelo”, más impacta comprender cómo los representantes de este partido político que nació para darle soporte a una dictadura, hoy se arma hasta los dientes para defender el modelo de sociedad que, primero desde el crimen y luego desde la impunidad, inyectaron en nuestros padres y en nosotros mismos como normalidad: la esclavitud ante el mercado.

En “Yo me rebelo”, y como cumbre de lo que es ser caradura, el senador Juan Antonio Coloma advierte que “yo me rebelo porque Chile, que ha sido ejemplo en el mundo durante 30 años de CALIDAD, hoy día sea ejemplo de mediocridad”. Es decir, la UDI –arrojada sin disimulo a una campaña comunicacional contra los cambios- hace una dicotomía entre bien y mal, entre continuidad o reformas, y entre calidad o mediocridad; ignorante o derechamente orgullosa de lo que esa “calidad” ha provocado en el alma de Chile.

A decir: patudez porque eso que los conservadores llaman “calidad”, con insultos proferidos por Matthei y luego ratificados por su presidente Ernesto Silva, no es más que entrega indiscriminada de recursos naturales, privatización de empresas estratégicas casi a modo de robo a mano armada (no olvidar el Caso Chispas) y titulares de prensa duopólica alabando nuestra conversión en el país con mayor facilidad para hacer negocios de Latinoamérica.

Esa “calidad”, que ha elevado a Chile al “privilegio” de contar con 18 multimillonarios y 48 mil personas con más de un millón de dólares de patrimonio (lo que nos pone en la insólita 14° ubicación mundial), no es más que la ideología que no nos hizo ni siquiera darnos cuenta que la privatización de la educación escolar –con el enriquecimiento de no pocos sostenedores chantas- hizo cerrar tres mil colegios públicos en los últimos quince años, con la transferencia contra su voluntad de unos 270 mil alumnos pobres que debieron conocer, en el tiempo de mayor auge de los millonarios, el verdadero sabor de la mediocridad; el mismo que sienten al pisotear el polvo de las poblaciones donde los arrojó una planificación urbana que, entre sus objetivos, tuvo limpiar de pobreza todas las comunas cercanas al centro.

La “calidad” que la UDI nos llamó a respaldar la semana pasada, atacando las bases de la propia institucionalidad que ellos levantaron –la dignidad del cargo de la Presidencia de la República-, es la de la privatización de las universidades, muchas de las cuales luego de vender sus instalaciones y alumnos al modo de cartera de clientes, debieron cerrar por no cumplir con lo prometido a cabros que no durmieron por sacar adelante carreras que no tenían fin.

La “calidad” de Coloma, que no es otra cosa que libertinaje económico, es la de seguir permitiendo que universidades que no están acreditadas continúen operando como si aquí no hubiera pasado nada, destinando parte importante de sus utilidades a publicidad, con el único objetivo de seguir captando clientes-alumnos que mantengan el circulo vicioso de su negocio. Ese es el progreso y la imagen internacional que la UDI busca preservar, metiendo miedo y condenando al país a “tres años de bancarrota”, lo que constituye un delito retórico que espanta a las abuelitas que les creen, y que se ponen más nerviosas que de costumbre a la hora de gastar sus 150 lucas de pensión en remedios y pan. A ella asustan estos desgraciados cuando salen a pregonar las reformas como si se trataran de la tercera guerra mundial. Asustan a tu mamá que deja de comprar un kilo de tomates porque “en la tele dicen que todo va a subir”. Urgen a tu hermano que teme perder su puesto de trabajo que tanto le costó conseguir en la contru; a tu tía que se salva los domingos como colera de feria, y a tu viejo que se va a morir haciendo fletes para que tú saques tu cartón en alguna de las instituciones que, con el aval ideológico de la UDI, te cobran hasta sesenta lucas para sacar un mísero certificado de alumno regular. Ese es el modelo de “calidad” que los cobardes no quieren que se acabe, para cuyo fin abusan hasta cansarse de la “clase media” y los “emprendedores”, que en realidad son los mismos explotados de siempre.

La sensación que deja la rebelión de la UDI, es la de conformarse con noticias que indican que profesoras jubiladas, que deberían estar en la paz de las postrimerías de su vida, salen a mendigar porque no pueden llegar a fin de mes. Limosna dirigida a trabajadores que no pertenecen ni por casualidad a esos 48 mil millonarios que son ejemplos de nuestra “calidad”. Esa limosna está dirigida a trabajadores que en un 80% ganan menos de $500 mil, y de los cuales sólo el 8% negocia colectivamente para ser reemplazados en caso de huelga, disminuyendo casi al ridículo su poder sindical. Amigos de la UDI ¿Recuerdan a José Piñera?

El modelo al que la UDI no quiere que le toquen un pelo, porque de lo contrario su identidad –propia de un Chile de patrones e inquilinos- se esfuma, es la de un país en el que una familia puede donar 2 mil quinientos millones para cumplir con la meta de un programa de televisión, que tras Vedetón y Mister Teletón, financia la rehabilitación de compatriotas que dependen de la buena voluntad para salir adelante. Ese ethos de no tener derechos, pero de poder encalillarse hasta el infierno por un Iphone 6, es lo que la derecha no va a dejar que se acabe, aunque tenga que volver a usar las herramientas del terrorismo mediático que tarde o temprano terminan en odio si no en sangre. La UDI quiere resguardar la “calidad” del país de los “colaboradores” en lugar de proletarios. La UDI quiere resguardar un modelo de patria que está lanzando al mercado a una generación de boleteadores, que en cincuenta años más serán ancianos sin pensión. Eso es lo que Andrea Molina y Jaime Bellolio sienten se les escapa como el agua entre los dedos.

La cobardía de la UDI no es no creer en un proyecto de sociedad solidaria, porque están en su derecho a creer que el libre comercio hará a más personas plenas y desarrolladas. La cobardía está en no asumir que cuando se rebelan contra “la lógica de la retroexcavadora”, constituyente en cambiar los cimientos de un modelo de sociedad, están exigiendo –tal como lo hicieron en 1973- que fracase un gobierno mandatado por deliberación popular; deliberación popular opuesta al modo en que ellos nos hicieron neoliberales: con muerte, shock y tortura.

La única retroexcavadora es la que aplicaron Miguel Kast, Chdwick y Melero, entre otros, de la mano de Pinochet. Como dice la página 22 de El Ladrillo, libro de cabecera de su rebelión dictatorial de hace más de treinta años: “El conjunto de políticas propuestas constituye un todo armónico y no es aplicable por parcialidades; por el contrario, la aplicación parcial o limitada de él podría dar origen a un sinnúmero de efectos no deseados”. Esa es la UDI, la que mientras aplicaba esa, la verdadera aplanadora (la que no nos preguntó a ninguno si queríamos o no que nuestras cotizaciones previsionales se fueran a la bolsa y a los bolsos de multimillonarios), guardaba silencio cuando la “oposición social” que ahora dicen representar era quemada en la calle a la hora de protestar. Esa es la rebelión de la UDI. Esa es la cobardía de la UDI. A no perder la memoria por ningún segundo.

Crédito: Bruno Córdova
Crédito: Bruno Córdova



5 comentarios sobre “Yo me rebelo: La cobardía de la UDI”


  1. Carlos Rafael Henríquez Salas

    Esto simplemente muestra lo bastardos que son. Me dirán que no sea violentista y otras patrañas (aún cuando la violencia la empezó la UDI, física o simbólicamente), pero la verdad como quisiera pegarle un combo al rubiecito de Bellolio para que se trague su retórica de torre de marfil, insensible e irresponsable socialmente.

    Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 5 Thumb down 1

  2. Javier Muñoz

    Hidden due to low comment rating. Click here to see.

    Poorly-rated. Like or Dislike: Thumb up 1 Thumb down 15

    • Claro, como mi mamá que impuso toda su vida por un sueldo mayor al que siempre ganó, y va a jubilar con 100 lucas. Pero quizás debió darle el 80% de su sueldo a la AFP porque eso hace la gente puntual y responsable, o no?

      tonto

      Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 6 Thumb down 1

  3. ¿Que se espera de la UDI? No debería sorprendernos que gente como Melero o Coloma busquen en sus archivos las editoriales más incendiarias del Mercurio o La Segunda… Hay un círculo vicioso aquí, por un lado una derecha que parece tener a la estupidez como bandera de lucha, y una izquierda gobernante que pretende el monopolio moral siendo que administraron el modelo durante 20 años… como pa asustarse.

    Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 5 Thumb down 0

  4. Lo bueno es que ya no sorprende a nadie el nivel de estupidez en la acciones desesperadas de la UDI como la interpelación, los videos weones, la creación de asociaciones mulas como la CONFEPA, se ven mas como manotazos de ahogado, yo creo que si se logra hacer una reforma al binominal mas o menos decente la UDI se va a terminar de ir a la chucha como otros partidos políticos del pasado, los que si son peligrosos son los personajes que realmente están haciendo oposición a estas reformitas (porque son pequeñas, no estructurales) como la familia Walker, Camilo Escalona, Gutemberg Martínez, Zaldivar, y toda esa manga de csm que si la saben hacer, y harán lo posible por mantener esta maquinaria intacta.

    Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 6 Thumb down 0

Deja un comentario