Chile, país de teleseries (Cap 3 Noesnalaferia Radio)

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

-Oyeee Melquíades, yo que tú me preocuparía más de la Milenka, la he visto muy cerca del Ianko. Yo creo que te están ocultando algo. –Nooo me mientas Drago, yo te considero mi hermano. –Ya está bueno ya de esta mentira, ¡Pelea gitano!.

He hablado por Drago y he hablado por Melquíades, nombres que de seguro volaron hacia sus cabezas en el momento mismo de mi charcha imitación. Y que no se entere Kramer. ¿Existirá en algún otro país del mundo, esa capacidad infinita de retener en la memoria diálogos, personajes, dramas y lugares a partir de un género artístico tan vilipendiado en los últimos años como es la teleserie? Porque en Chile, decir Mejillones es recordar inmediatamente a la Jovanka ofreciendo millones por la cabeza de “Rafael Domínguez”. Esa “gitana desgraciada” que tanto irritaba a la gran Marés González, que Dios la tenga en su santo reino. ¿Habrá otro país del mundo, que en plena transición, haya expuesto la democratización del consumo con un personaje como el Cereza, compadre del Chamorro en La Fiera, que si bien pudo endeudarse para viajar a Francia 98, terminó más angustiado que antes, y perseguido por Dicom? ¿Existirá algún otro pueblo en América, que haya conocido sus destinos turísticos  donde es carísimo llegar, con personajes como el Iriti, o el Ciu, quienes además nos enseñaron que Hola se dice “Iorana” y Gracias, “Mauru uru”? Probablemente no, porque estamos seguros que en ningún otro país hubo un personaje como Ernesto, que supiera interpretar de mejor forma cómo el esforzado pueblo sufrió con la crisis asiática del 99. “¿No será mucho derroche?”.

Porque estamos seguros que ningún personaje, en ninguna teleserie de ningún país del mundo, graficó de mejor forma el retiro impune del poder de los dictadores. Sí, estamos hablando de “Mister Clark”, el patriarca de Pampa Ilusión, quien luego de haberse comportado como el más déspota de los mercanchifles del norte, salió en cama, mirando sonriente a los empleados despedidos, y esbozando coquetas sonrisas, tal como Augusto Pinochet lo hiciera en su regreso de Londres, en marzo del año 2000. “¡Manueeeeel!”

Chile es país de teleseries porque somos los que rogábamos a nuestras mamis nos dieran la luca para comprar la TV Grama con la entrevista exclusiva a Ricardo Fernández, el nuevo galán que nacía de la mano del “Seastián”. Chile es país de teleseries porque ¿Quién no tuvo el cassette de “Playa, playa, playa Salvaje” o de Adrenalina, para después jactarse de ser “las reinas de la noche”, con una falta celeste y una mochila naranja? Sabemos que fue así, no digan que no. Chile es país de teleseries, porque ¿quién no bailó una de sus canciones en un acto colegial, establecimientos en donde incluso se hicieron alianzas que rivalizaban a las comedias del siete y el trece? “¡Yo soy la María Magdalena!”, dijeron todas. “¡Yo soy Alex Mercader!”, defendieron otros.

Chile es país de teleseries, porque gran parte de nuestra formación valórica, de nuestros sentidos comunes, morales y amorosos han sido dibujados por una industria que caló más hondo que cualquier otro producto cultural en nuestros frágiles corazones noventeros. Chile es país de teleseries porque “Vamos todos a la casa del jota, que buena onda, que buena onda”.

Hoy estamos aquí para celebrarlas. Hoy estamos aquí para, de la misma forma que Lazlo California lo hiciera en el primer semestre del 2000, por ustedes apostarlo todo. Yo, Richard Sandoval en el tercer capítulo de Noesnalaferia Radio, hoy “apuesto todooooooooo ah ja ja”.




3 comentarios sobre “Chile, país de teleseries (Cap 3 Noesnalaferia Radio)”


Deja un comentario