Corrigiendo series: Sitiados

por Film Fix

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Paradójicamente, cuando más hay películas nacionales atractivas (Vacaciones de Verano, La Once, Desastres Naturales, Invierno, etc), menos tiempo y recursos hay para pagar una entrada y verlas. ¿Habrá sido la Copa América?

Para ser francos sólo gracias a la solidaridad del mundo torrent y a una oferta televisiva triste, se puede dar cabida a Sitiados, gran co-producción de PromoChile, CNTVTVN y FOX+. Serie-formato-gringo, que apunta a imponerse en horario prime time, con contenidos llenos de acción y aventuras.

¿Habrá algo más? A grandes rasgos, se puede adelantar que es una potente producción para nuestros estándares y un interesante experimento de nuestro canal público para retomar su labor cultural (¿Qué cresta te paso, TVN?). En esta ocasión, nos invita a revisar la guerra de Arauco con cierto afán ilustrador y pedagógico-escolar. Algo que se aplaude. Sin embargo, hay que ser agudo cuando se sabe que a través de la tele-paga de Fox, la serie llevará nuestro “Desastre de Curalaba” a otros lares de Latinoamérica, con el rótulo de televisión chilena de vanguardia, no como el fiasco de don Pablo Illanes, y sus “Dueños del Paraíso”. Sitiados, suma a talentos de otros países y fomenta la integración de nuestro continente desde Chile. Ahora, atención, como todo primer experimento, carece de cierta fuerza en ámbitos claves, para paladares más exquisitos, si tiene como objetivo volverse un producto de valor, y no quedarse en los códigos de las teleseries (malas).

La crítica se basa en que nuestra historia puede ser atractiva para todo el resto del mundo, no obstante la empresa de expandir el Reino en nuestras tierras, el fin del mundo, haya sido precaria, pobre y sanguinaria. La carencia de rimbombancia de nuestra conquista debía ser el gran valor, pues, sabemos, nuestro país no ofrecía grandes mercancías. Esta es, digamos y a mucha honra, nuestra Épica chilena. Al contrario de otras obras sobre Egipto o Roma, donde se aspiraba a gobernar el mundo, en la Capitanía de Chile, todo resultaba absurdo, en la relación convivir y luchar: matar, violar, robar, etc. Valerse de los medios para vivir.

Por lo tanto, ¿Qué se extraña? Enseñar el ímpetu y coraje de la guerra, algo que cuesta reconocer y que nos sobra. Elementos que están en extenso en la Araucana de Ercilla (¿Homenaje o Repudio?), desde el mismo día que Pedro de Valdivia y su ejército caminaron hacia el sur. Entonces, el “Sitio de Villarrica” se vuelve débil, evidente y latero, en parte, también, porque los personajes en general, en el bando invadido, reúnen estas mismas características. ¡Si sólo basta decir que se olvidan de lo extraordinario que sería un guión donde nuestros nativos hablen su lengua vernácula!

Señor Pancho Melo
Señor Pancho Melo

Así es, la piedra angular de una nueva televisión que educa y pone en valor la multiculturalidad, nos ofrece una historia en un lenguaje soso. ¡Qué farra señores! Para los que se animen a verla, lamentarán que los parlamentos no sean más que en un castellano-chileno-colombiano-mexicano, y no con un acento y léxico, ibérico-renacentista, como debió ser principalmente en esa primera época. Algo que se puede soslayar pero que luego redunda en diálogos anacrónicos y ridículos.

No spoilearé más, pero difícilmente se puede volver la imaginación al siglo XVI parlamentando como en los gags de Chespirito. Por otra parte, el melodrama de historias cruzadas presentado por los guionistas Willy van Broock (¿?) y Carmen Gloria López (Doña TVN), con Nicolás Acuña en la dirección (“Los Archivos del Cardenal”, “El Reemplazante”), recurre a todos los recursos decimonónicos de las series, algo que no es reprochable de ninguna manera, pero que, lo sentimos, no engancha.

Entonces, tenemos buenas dosis de acción, con un aparataje técnico y de FXs algo piñufla, pero que se compensa con un gran trabajo en arte y foto. ¿Lo demás? Interesantes intrigas con cierto asidero histórico, acaloradas escenas de cama y una que otra pizca de violencia con exceso de música incidental.

Próxima saga: Las doce casas.
Próxima saga: Las doce casas.

En lo dramático, excelente es contar con protagónicos como Andrés Parra (el mismísimo Patrón del Mal) y un Benjamín, inspirado, que luce como héroe, miembro de la Conquista, pero mestizado culturalmente. Además, la serie cuenta con un casting variado con actores extranjeros y nacionales (Pancho Melo, Rosa Ramírez, Luis Dubó, etc.), que sólo se cae en la caracterización de los aborígenes. Esto último, reiteramos, es lastimosamente clave.

En conclusión, si se quiere entretener al espectador, cada capítulo lo puede lograr con sus pequeños clímax. Sitiados en una primera aproximación atrapa, por el despliegue de sus recursos, pero luego, observándolo con detención, se vuelve monótono y prescindible.

La serie se estrenó, con bombos y platillos, el domingo 5 de julio en horario estelar. Esperemos ver los resultados para determinar cuánto atrae el encuentro histórico entre las 2 civilizaciones. Además, aclarará si es que es lo suficientemente sugestivo para cautivar a los espectadores en el continente. Desde nuestra vereda pedagógica, obviando los vacíos fílmicos, es una buena oportunidad para volver nuestra atención sobre cómo se forjó nuestro ADN y nuestra identidad.




3 comentarios sobre “Corrigiendo series: Sitiados”


  1. Roberto

    Hola. Como dije en otro sitio, los españoles del siglo XVI no tenían “acento español” tal como lo conocemos ahora, pero tampoco hablaban como los actores chilenos, colombianos o mexicanos de la serie. Entonces, suena poco creíble que Pablo Escobar hable de un modo, su hija de otro y los otros vecinos de Villarrica de otro, pero a lo mejor si hubieran buscado hacer un acento de fines del s. XVI habría chirriado demasiado (“disho la musher que el sielo sse pusso bermesho”). Me gusta la historia, pero las situaciones son medias inverosímiles, como cuando la protagonista va en carreta con 5 o 6 soldados para que la embosquen y se luzca Vicuña ¿dónde están sus tropas auxiliares de “indios amigos”? ¿y por qué hay caminos?? También se caen un poco con la ambientación, todavía no aparecen los curas, y por ningún lado se ven llamas u otros animales domésticos aparte de los chanchos. Me gusta Pablo Escobar, hace bien el papel del tipo al mando de una plaza fuerte en el fin del mundo, un tipo fuerte y de pocos escrúpulos, pero a los demás no les compro, son demasiado esquemáticos (Vicuña, la protagonista mexicana) o poco metidos en circunstancias, sobre todo los ches (todavía no “mapuches” como les llaman en la serie, menos “huilliches” ni “puelches”) que se esperaría más iracundos o aterrorizados, no tan relajados como se ven, y que se esperaría que hablen mapudungun cuando están solos. En fin, creo que tiene el problema de las novelas hispanoamericanas de EEUU, pero también creo que puede servir para que el público chileno se entere de la Destrucción de las Siete Ciudades, que es una de las cosas más importantes que ha pasado en los últimos 500 años por estos lados.

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  2. Rodrigo Diaz

    Algunas observaciones personales:
    Me parece super dispar el nivel de las actuaciones. Por un lado, Andrés Parra brillante y, por el otro, Banjamín Vicuña como Benjamín Vicuña (again).
    Concuerdo plenamente que debería habérsele sacado partido a más diálogos en mapudungún, si la cosa no es tan sencilla como puro vociferar “marichiweu”.
    Una pena que Rosa Ramírez tenga tan pocas líneas, siendo que por capacidad actoral debería comerse el guión.
    Finalmente, se agradecería más volumen en los diálogos por sobre la música incidental ya que varias veces (y en especial cuando mi hija recién se ha quedado dormida) he echado de menos un par de subtítulos para entender qué cresta están hablando.

    Homenaje o Repudio: Thumb up 0 Thumb down 1

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