Homenaje a Italo Zuñiga, el periodista del Me Están Hueando

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Italo Zuñiga, el periodista amigo que dijo flor de chuchada en el noticiero de Chilevisión, no tiene la culpa de nada. Sólo se limitó a ser honesto, a no dejarse hacer hueón, o por lo menos a salvaguardar la duda para no quedar como hueón. Es que el chileno debe ser el personaje del mundo con mayor miedo a que lo caguen. Cualquier cosa menos que te caguen. Pensamos que todos nos van¨a cagar, en todo momento, en cualquier circunstancia. Fuimos criados para ser pillos, o al menos eso creemos: fuimos educados en la familia, el colegio, en la U y en la pega para soportar cualquier cosa pero menos ser cagados y quedar como idiotas. Por eso, ante el nervio del debut, ante las ansias por hacerlo bien en una de sus primeras presentaciones al mando de las noticias, Italo se quiso cuidar, como lo haría cualquiera de nosotros, de una broma al mando de los avezados camarógrafos y la “gente del switch”, equipo de profesionales que le da aliento a su corazón diario a pura talla, a pura risa, a puro subir al columpio al primero que pillan en el estudio para así hacer un poco más soportable tanta luz, ego y bombardeo de información superflua. Y Zuñiga, crack de cracks no tiró la toalla cuando cachó que la persiguagüi lo había dejado mal parado. Tenía tanta seguridad en lo que estaba haciendo, tanta propiedad sobre el escritorio y lo que tenía que decir, que asumió que todos íbamos a asumir que son cosas que pasan, y que por supuesto lo íbamos a respaldar en su jugada consistente en nunca dejar de ser tan vío como los experimentados de la cámara o el coordinador de piso. Entonces, retomó la mirada severa y profundamente periodística para volver a contar lo que había hecho la señora Presidenta en da lo mismo dónde. Y con esa seguridad en que el chascarro es parte de la idiosincrasia de todo lo que los chilenos hacemos, pasó colado, impertérrito ante lo que pudo haber sido un carnaval de risas, disculpas y actitudes perdedoras. No, Italo ganó y nos educó, llegando a la osadía de expresar con una soltura de cuerpo única: “Perdón, pensé que era una broma”. Único, hito en la desacralización de la tele. Ganó respeto y admiración, alcanzó el mayor escalón en la categoría del profesionalismo y ocupó un lugar en la historia del chascarro chileno, colocándose al lugar de la carne mechá con puré de Alvaro Escobar, del switch del Buenos Días a todos hecho mierda por su santidad El Halcón, del hielo recibido en el vaso de Mauricio Pesutic a metros de su lanzador, Francisco Pérez Bannen, de El Berga Larga de Katherine Salosny, de la Rosa que dice la verdad de la olla, de Jorge Hevia haciendo un gesto de felatio al presentar una nota de Don Francisco, del overol enredado de Pancho Melo en Chiloé y de todos los que hemos quedado en soberano ridículo en la vida real (Homenaje a la vida real).

Homenaje a Italo, porque cagándola como él, cuántos somos los que hemos hecho el paso equivocado en un baile de colegio, los que nos hemos bloqueado totalmente a la hora de disertar teniendo que abortar misión, los que nos hemos tirado terrible peo en el momento más inapropiado, los que nos hemos sacado la chucha frente al mino o mina que nos gusta, los que hemos preguntado a un amigo cómo estuvo el carrete frente a su ignorante pareja, los que en edad del pavo hemos sido descubiertos por la mamá en plena masturbación y las que en su período han expuesto manchas rojas por el mundo.

Tranquilo, colega de Chilevisión, Chile te apaña porque Chile es un país de chascarros, o que lo desmientan el puente que demolió Sergio Bitar pero no se cayó, la micro recién comprada que no pasaba por el paso bajo nivel, o las lamentables casas Copeva que en cada invierno reafirmaban el carácter chascarresco de nuestra transición

La identidad del chileno ES el chascarro: “yo no fui”, “hacerse el weón”, “estaba así cuando llegué”, “chuuucha cooperé”, “aaah me fui a la chucha”, “cagué”, “me están hueando”.

Tranquilo amigo periodista, porque en tu cagazo vive el espíritu de esta nación: el chiste.




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