Homenaje a los canales de televisión comunitaria chilenos

por Arolas Uribe

Sobre Arolas Uribe

Cuando uno piensa en televisión, luces de colores, pomposidad y ostentación se vienen a la mente. Don Francisco regalando electrodomésticos en Sábados Gigantes, ene-enes alcanzando la fama gracias a nobles programas cazatalentos, famosillos contando sus intimidades y mucha, mucha sangre, crímenes y pobres estigmatizados en las pantallas de los noticiarios. Pero esto no es exclusivo de Chile, es un fenómeno mundial.

Uno se pregunta, ¿por qué la televisión tiene que ser sólo eso? ¿Por qué siempre han existido los mismos canales? ¿Cómo podemos hacer una televisión distinta, con nuestras opiniones y miradas? Hay quienes pasaron de la pregunta a la molestia y de la molestia a la acción. Así nacieron, sólo con las ganas y con cero apoyo, los canales comunitarios en Chile.

Precariedad es la palabra que mejor resume su condición: pocos recursos, nulos ingresos, carencia de equipos audiovisuales y mucha, mucha persecusión. La historia de la televisión comunitaria chilena está llena de adversidades, pero también de logros épicos y de compañerismo, fortalezas que han logrado que, pese a todas las trabas, en Chile exista más de una veintena de canales comunitarios a lo largo del país.

 

¿Qué hacen, quiénes son, por qué existen?

 

El primer canal comunitario chileno nació en la población La Victoria, con todo el peso histórico y político que eso conlleva. Señal 3 La Victoria podría resumirse como un grupo de activistas de izquierda, aburridos del lenguaje televisivo tradicional que estigmatiza negativamente a los más pobres. Ante eso, de manera autodidacta y con las puras ganas, han levantado un canal completo y una escuela de comunicación popular.

Pioneros populares
Pioneros populares

“Realmente, el canal nos interesa para construir más y mejor comunicación”, explica Polo Lillo, uno de los líderes del proyecto. Y en ese camino, Señal 3 ha sido “padrino” de nuevos canales: prestan equipos, capacitan a nuevos comunicadores populares, están tras encuentros nacionales de canales comunitarios y siempre están abiertos a conversar con quien se presente en la casa del Pasaje Estrella Blanca, que hace las veces de centro cultural, escuela y televisora.

Como los comunicadores de La Victoria hay tantos en el resto del país: en la población Parinacota de Quilicura, en Villa Francia, en el Barrio Brasil, en Talagante, en Ñuñoa, en Pichilemu, en el cerro Placeres, por nombrar algunos. Todos se encuentran en el mismo dial, en la baldía señal 3, y con un mismo objetivo: construir una televisión más diversa, que dé espacio a actores disidentes que poseen un discurso antineoliberal, anti caricaturización de los trabajadores, estudiantes y manifestantes. Un lenguaje sin reverencias a la iglesia o al empresariado, un lenguaje que hable de las pequeñas cosas a escala humana, una apología a las subjetividades, a lo comunitario y popular, sin cumbias de fondo.

 

Ni buena, ni bonita, ni barata

Las ganas, el fondo, está clarísimo, la forma es la difícil. ¿Cómo transmitir si somos “alegales”, cómo hacerlo si no tenemos los equipos, si no sabemos cómo funcionan? ¿Cómo salimos a grabar sin cámaras, si nunca estudiamos nada relacionado con lenguaje audiovisual? ¿En qué equipos editamos los videos y con qué softwares? ¿Con qué plata nos financiamos? ¿Será válido concursar a fondos públicos? ¿A quién pedimos ayuda si estamos prohibidos, si la constitución no nos reconoce?

Las preguntas no cesan, pero la urgencia de emitir nuevos mensajes, de pluralizar los discursos mediales es más poderosa. Y se las ingenian dentro de todos sus limitantes. Señal 3 La Victoria ya lleva diez años transmitiendo, la gente de Umbrales TV de Villa Francia ha logrado gestionar encuentros internacionales de televisión comunitaria, los audiovisualistas tras el Canal 3 de Pichilemu han conseguido la aceptación y el apoyo ciudadano que consagra su trabajo e impide su cierre.

Por ese recorrido que ha sido intenso en acciones, pero débil y difícil en logros, levantamos un homenaje a los comunicadores populares, para que sigan en su cometido, para que cambie el conservadurismo medial que nos tiene viendo los mismos canales hace cincuenta años, para que la ciudadanía, las comunidades y las poblaciones cuenten sus historias, ricas en aspectos visuales y culturales. Para que, por fin, podamos pluralizar el bodrio de televisión que tiene Chile. Aguante los canales comunitarios y todos los medios alternativos.




3 comentarios sobre “Homenaje a los canales de televisión comunitaria chilenos”


  1. belenci

    la señal 3 de la victoria tuvo el mejor programa de metal autogestionado, con una sábana negra al fondo y un conductor igual a nicolás massú. aguante.

    Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 4 Thumb down 0

  2. eduardo fuster

    Hola
    Junto con felicitarlos por la iniciativa solicito algo de inducción para poder compartir su idea.
    Amigos, vivo en el valle de elqui, la serena, chile.
    Los vecinos del sector invirtieron dinero y compraron una antena que transmite tv abierta, pues la señal nacional aquí es escasa.

    Esta antena esta siendo olvidada por el barrio pues las señales son debiles y no desean invertir mas en arreglos, por ello propuse ocuparla en un canal barrial, proyectando lo util que seria para todos.
    Quisiera que me orientasen en lo que debo tomar en cuenta a la hora de chequear si la dicha antena me sirve para un canal barrial.
    QUE DATOS TECNICOS DEBO TENER EN CUENTA, Y SI TUBIERAN A MANO UNA GUIA O TUTORIAL DE COMO LLEVAR UN CANAL, Y LO QUE NECESITO A GRANDES RASGOS, TIPO (imagino), un convertidor de señal, un pc, un micro, una camara, etc.
    Tenemos las ganas de poner esto en marcha, ya que en el valle existen organismos sin fines de lucro que usarian este modo de comunicacion, ejemplos son , tierra y valle, ong que trabaja con chicos plantando arboles y cuidando el medio ambiente. COLEGIOS, etc.

    Agradezco algun tipo de ayuda,
    gracias
    Eduardo Fuster.

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