Homenaje a Satoshi (Ash Ketchum): El triunfo de una generación

por Felipe Vega Leiva

Sobre Felipe Vega Leiva

Por Felipe S. Vega-Leiva

Hace tiempo venía alardeando con la idea de que nuestra generación, y particularmente, ser ñoñx estaba llegando a una inimaginable cumbre. Lejano a los espacios del zorrón promedio –de ese recalcitrante reggaetón sexista y la cumbia universitaria calando hondo a punta de comidillo de pseudo-izquierda-siempre-macho (porque la cosecha de mujeres nunca se acaba)–, la ñoñeza, otrora víctima de violencia en las escuelas e incomprendida en la dizque adultez, ha ganado terreno en los últimos años. Vine vaticinando el triunfo de la ñoñeza desde que lo nipón se puso de moda, desde que semana a semana algún rincón de Santiago nos ofrece una feria de otakus veteranos vendiendo figuras coleccionables y chinches kawaii, porque decir kawaii ahora es de uso común, y hasta popular. No podría afirmar este triunfo sin la existencia de esxs mismxs que nos discriminaron por ñoñxs, rarxs e inmadurxs, y que ahora buscan monstruos de bolsillo alterando sus nombres: ponita y ratata en lugar Ponyta y Rattata, irreproducibles maneras de llamar a Charmander o Cubone, y para qué argüir con el epíteto “Vamo a calmarno” sobre el cuerpo de Squirtle (homenaje a su patrulla). Sí, Pokémon GO! logró derribar una barrera donde lxs ñoñxs encauzamos el triunfo que se viene gestando, mientras ese oleaje de personitas cool de nuestra infancia noventera, prototipos de macho Mercader, se pasean ahora intentando recordar si Pikachu y Raichu son o no hermanos, mientras mecen en el coche a su segundx hijx antes de cumplir los treinta.

El otro día, en un carrete, previo al lanzamiento del Pokémon GO!, una de esta típicas pinturitas proyectos fallidos de modelo team mekano (figúratela con botas blancas) preguntó a viva voz: ¿Y qué tiene de entretenido salir a capturar pokemones? Respect!, Ash (Satoshi para entendidxs en el tema, y así nombrado en este texto desde ahora en adelante) nos mostró la primera emancipación infantil, la libertad de salir al mundo con el sueño de conocer la naturaleza de su región. A sus tiernos diez años, estableció lazos de amor irrenunciable con sus pequeñxs amigxs, seres vivos no-humanxs de su mundo que sin hablar, y sólo reproduciendo sus nombres (ejemplo: ¡bolbasaaaaar!), nos mostraron que hasta el fin contigo estaré, nuestros sueños nos llevarán a momentos vividos ya… Pero ahora todo cambio: ¡Satoshi será campeón!, ¡Satoshi será campeón y creo que nunca vimos tanto esfuerzo! Nos mostró perseverancia, humanidad y fuerza. Lo vimos ser estúpido, como nosotrxs en nuestra adolescencia; los vimos llorar, como nosotrxs cada día; lo vimos perder innumerables veces, como la vida misma; y hoy estamos a sólo días de ver el gran triunfo de nuestro ídolo infantil. Pueblo Paleta, Patria.

Y es que el hype para quienes hemos seguido pokémon desde siempre, no está situado en el juego del momento. La emoción de estos veinte años de pokémon nos tiene el corazón partío entre las novedades del juego RPG Sol y Luna a lanzarse en noviembre, y lo que nunca pensamos que pasaría: ¡SATOSHI-GANARÁ-LA-LIGA! Sí. Sí. Satoshi ganará la liga después de varios intentos, después de haberse reseteado una y otra vez en cada temporada; después de habernos aburrido, vuelve a emocionarnos en el aniversario 20 de la franquicia que llegó inocente a nuestras vidas en las postrimerías de los noventa, y hoy, desde Tokyo nos regalan este precioso momento.

Es cierto, no siempre tuvimos fe. Satoshi se convirtió con los años en un The Barto, un Peter Pan japonés que jamás crecería; eso pensamos hasta que se abrió la posibilidad de su triunfo, siempre acompañado de su Pikachu (léase con acento esdrújulo, por favor). Jamás pensamos que llegaríamos a ver este hito. Satoshi triunfa junto a nosotrxs, una generación ataviada de tanta información, con la globalización reventándonos los oídos. Una generación que polarizada y alienada a pensamientos filosóficos y políticos de la vieja Europa, ha incluso acusado a ñoñxs como nosotrxs de vendidxs al capitalismo con un hashtag de anarquía tropical y académica; como si ver Pokémon en una página de animé doblado por y para fanáticxs fuera distinto y peor a encender Netflix para ver la serie del momento; como si ir a un encuentro de pokeñoños, Jugar TCG en el Espacio M, o el Pokémon Day que se celebra todos los veranos, fuera distinto y peor a los encuentros estudiantiles de las élites universitarias que se dicen abiertos a las comunidades con planfletos posmodernos, y anarqueer-vegano-feministaseparatista.

Esta generación de otakus irrenunciables, veinteañeros y treintañeros incomprendidxs por nuestrxs padres, madres y amigxs, hemos seguido por años, con o sin Pokémon Go!, la historia de un niño que recorrió el mundo. Alentamos a nuestro héroe, porque el triunfo de Satoshi, es también hoy nuestro triunfo. Porque nos parieron en cadena, porque somos lxs perdedores sentadxs al fondo de la sala, armaduras de chapitas con olor a sobaco quinceañero, orejas de gato, cascabel al cuello, silabario japonés en la clase de matemática, mechas de colores en un cosplay que con los años se hizo vida.

Somos lxs perdedores del ayer saludando a Ash Ketchum de pueblo Paleta, porque este triunfo no es sino una metáfora de que hoy hemos triunfado todxs.




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