Luksic, Cortázar y el Canal 13 de la “nueva democracia”

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

El sello valórico cristiano que guió las lineas editoriales durante los 51 años de vida del Canal 13 que perteneció a la Iglesia Católica, se  extinguió junto al 66% de las acciones adquiridas por el Grupo Luksic la tarde del 6 de agosto de 2010. La doctrina moral del cristo televisivo conservador quedó reducido a los vergonzosos cinco minutos de oratoria a cargo de algún sacerdote a las tres de la mañana, puesta en escena que puede perfectamente emitirse segundos después de imágenes de sexo, personas bebiendo orina, discusiones en torno a la legitimidad del aborto, condón, o cualquiera de los temas otrora mundanos y blasfemos para la señal por tantos años propiedad de Karol Wojtyla.

La sorpresiva ceremonia con que se anunció la nueva “alianza estratégica” hace ya más de un año, en un salón de la casa central de la Universidad Católica, más bien parecía la firma de un tratado de paz tras la dura derrota en una guerra. Cabizbajos, humillados y avergonzados, los representantes de la Iglesia eludían eufemísticamente el fracaso del proyecto histórico de la televisión “con valores”, ante la artillería pesada del mercado salvaje e inmoral, que los hundía en el cuarto lugar de audiencia, mientras Mercedes Ducci hacía penosos esfuerzos por competir dignamente con innmerables campañas “Está bueno el 13” o I like to move it.

Tratado de paz
Tratado de paz

La competencia avasalladora y muchas veces desleal de la nueva televisión sin misión valórica sólida, que emprendió Chilevisión desde el momento en que lo compra Sebastián Piñera, en 2005, fue la estocada final para el esquema de valores con que funcionó la televisión chilena hasta recién iniciado el nuevo siglo. Esa salvaje ambición piñerista se encargó de distorsionar todas las reglas del juego que acordó la televisión nacional para comunicar el Chile de la post dictadura. El triunvirato del Chile en boom estaba compuesto en primer lugar por el TVN concertacionista presidido por René Cortázar y ejecutado por Vicente Sabatini, que buscaba construir el nuevo espíritu nacional mediante la representación ciudadana, el pluralismo social, y la visibilización del Estado. Después estaba el Canal 13 católico, que se movía en la constante innovación audiovisual acompañada de la inclusión social solidaria, siempre en márgenes valóricos que no pusieran en debate la conservadora estructura social chilena, que muchas veces rozaba el cinismo. Mega, por su parte, contituido como el tercer actor relevante, se encargaba de operar como un reproductor ideológico del neoliberalismo, que promocionaba la sociedad del consumidor mientras definía su linea editorial valórica en la voz del cura Hasbún. La Red y Chilevisión, en tanto, sobrevivían sin mayores pretenciones estratégicas.

Todo este sistema comunicacional pierde sentido y realidad cuando la sociedad del boom se le va de las manos a los estrategas. Y el ciudadano convertido en consumidor ya no se siente representado por los campamentos que ofrece Sabatini en sus teleseries. El ahora pleno consumidor exige lujos y confort, ilusión que perspicazmente ofrece Piñera en su revolucionado Chilevisión, que rompe todos los récord de utilidades, año tras año, llegando a ser vendido al triple del valor del histórico Canal 13. Todo esto en apenas cinco años.

Un campamento en TVN ya no representa al Chile exitoso
Un campamento en TVN ya no representa al Chile exitoso

Y en esta nueva sociedad, donde la Iglesia católica y sus valores se perciben cada vez con mayor rechazo y desvínculo con la realidad y sus nuevos valores públicos, el Canal 13 que hacía obra social transmitiendo “Teleduc” las mañanas de cada sábado, se vuelve innecesario. Cuestión captada ahora por otro perspicaz, Andrónico Luksic, productor de más del 90 por ciento de lo consumido por los hogares chilenos, según reportaje de El Mercurio.

“La nueva democracia”

Durante los ’90 el Estado chileno se hizo responsable de su rol propagandístico y cohesionador a través de TVN, el canal de todos.  Las teleseries de Sabatini ponían en conflicto los desafíos pendientes de nuestro país para su reconciliación y desarrollo, mientras “Los Venegas” nos invitaba a emprender económicamente sin transar los valores de la familia.  Todo esto se hizo bajo la presidencia de René Cortazar, constructor de la televisión pública del nuevo Chile. Es por eso que Luksic, un sabio del negocio, lo identifica como la persona más idónea para llevar adelante el difícil desafío de representar al nuevo país del “ciudadano empoderado”, a la omnipresente clase media sensibilizada ante las injusticias, o simplemente a los huérfanos del lujo que impera en todos los canales.

La alianza estratégica entre Luksic y las cúpulas concertacionistas es sólida y clave para la cosmovisión construida en la sociedad de consumo que da sustento al Chile neoliberal en democracia. Luksic sabe de la importancia de su rol político, y sabe hacer uso de ese rol, por lo que se ha convertido en el más diplomático de los empresarios, creando amplias redes de contacto e influencia con todos los sectores del sistema binominal. Cortázar, por su parte, es de los más talentosos políticos de la estrategia tecnicista. El éxito estaba asegurado.

Don René
Don René

Ya instalado como flamante Presidente del nuevo directorio de Canal 13, en el que Luksic ocupa un sillón, Cortázar no escatimó en recursos para destruir a TVN. Levantó a las figuras claves de todas las áreas estratégicas que hicieron posible al “canal de todos”, siendo Jorge Cabezas, director de prensa, el caso más emblemático.

De esta forma, Canal 13 comenzó a dar un giro en 360 grados. Mientras compraba todos los formatos internacionales posibles para competir de tú a tú con el emperador Chilevisión (ya vendido a Turner Broadcasting System), se estructuraba una propuesta ideológica que reemplazara a la decadente doctrina cristiana. El hecho más simbólico en este proceso fue la renuncia del padre Fernando Montes, hastiado de su rol que ya daba para burlas.

Game over
Game over

Y pasaron los meses y el plan comenzó a dar resultados. De un agónico cuarto lugar pasó a pelear el tercero y hasta el segundo, además de presentar los programas más exitosos del año. “Mi nombre es”, “Año cero”, “Bienvenidos”, “En su propia trampa”, “40 o 20”, la cuarta temporada de “Los 80” y últimamente “Perla” son el fruto de esta nueva sociedad que el canal busca representar.

“El ciudadano empoderado” y los valores de la post Concertación se reflejan en el trato de temáticas que generan una identidad ya reconocible.  Un personaje homosexual en “Perla” presentado por primera vez como uno más, problematizado más allá de su calidad moral, discusiones en el matinal “Bienvenidos” en torno a la teoría de la evolución, su jugada como el primer noticiero en presentar las marchas estudiantiles como una “riqueza cultural”, el mostrar las realidades de “los flaites” en múltiples formatos, son muestras de este intento por representar. Un intento de representación que es clave para el modelo de la “paz social” de la sociedad de consumo que asegura la conservación de los monopolios económicos.

Aunque aún es demasiado pronto para juzgar la efectividad del proyecto de Canal 13 y “la nueva democracia” valórica y cultural, no caben dudas que la idea ya está instalada, poniendo en jaque al ahora conservador TVN, que tras la muerte de Felipe Camiroaga, ha ahondado su crisis existencial, mientras peligra violentamente el mito del “canal de todos los chilenos”.

 




1 comentario sobre “Luksic, Cortázar y el Canal 13 de la “nueva democracia””


  1. Buena Richard hubieses ahondado más en este párrafo:
    “El ciudadano empoderado” y los valores de la post Concertación se reflejan en el trato de temáticas que generan una identidad ya reconocible. Un personaje homosexual en “Perla” presentado por primera vez como uno más, problematizado más allá de su calidad moral, discusiones en el matinal “Bienvenidos” en torno a la teoría de la evolución, su jugada como el primer noticiero en presentar las marchas estudiantiles como una “riqueza cultural”, el mostrar las realidades de “los flaites” en múltiples formatos, son muestras de este intento por representar. Un intento de representación que es clave para el modelo de la “paz social” de la sociedad de consumo que asegura la conservación de los monopolios económicos.
    Creo que tardó en llegar a este punto con todos los antecedentes, tal vez debería ser más largo, porque está muy bien contado
    Saludos,

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