ODA AL CIRCO DE LAS MONTINI

por noesnalaferia

Sobre noesnalaferia

Los hábitos de la televisión abierta han cambiado radicalmente en los últimos cinco años. Sin embargo, ni la impresionante penetración de Internet en las rutinas de las personas, ni la densidad de entretención que otorgan los innumerables formatos tecnológicos, han logrado opacar la obra de arte que TVN retransmite de lunes a viernes a las 15:00, obsequiando una hora y media de placer.

Es “El circo de las Montini” (2002), el último Hit de los años dorados de Vicente Sabatini con la problemática social como eje central del argumento de sus teleseries.

“El circo de las Montini” es una obra perfecta, porque más allá de la calidad de la trama romántica expuesta, logró construir absolutamente todos los personajes desde una perspectiva popular. Desde Olga Primera Montini hasta la Tuerta Rita, todos gozan de condimentos exquisitos de carisma, chispa y la picardía reconocida en los circos pobres chilenos.

Si TVN hiciera hoy una teleserie de Circo, seguramente la ambientaría en el Cirque du Solei, y los problemas de sus talentosos personajes serían cómo compatibilizar los viajes por el mundo con la soledad de las hijas que dejan en Santiago Oriente.

“El circo de las Montini” está ambientada en San Antonio, una de las comunas más populares y hermosas de la quinta región. Y los personajes representan los últimos suspiros de la Tele como aparato que mostraba a gente con la que uno se podía encontrar en la vida real.

Esta teleserie es el estallido de todos los colores y discursos que aparecieron con el Chile que podía consumir y que podía reconocer tabúes del pasado.

Se utiliza el lenguaje flaite en su punto máximo de exposición mediática. En esos años ser flaite no era una moda ni un estilo como hoy. Era una consecuencia de la forma de vida, y para serlo, había que ser pobre. La tribu urbana actual de los cuicos-flaites, por ejemplo, jamás se hubiera reconocido en el Alexander, el Christopher o el Danilo.

En el tiempo en que se exhibió esta teleserie, los flaites eran discriminados y objeto de burla en las calles, y no se vestían con pantalones pitillos de cuadrillé ni con zapatillas Lacoste, sino con buzos anchos, zapatillas Niké con resortes y accesorios que asustaban.

La maestría de Sabatini estuvo en tomar todos esos elementos mediáticos y exponer cómo se manifestaban en un país en que aún la discriminación por clase era una enorme traba para desenvolverse en la sociedad.

En ese tiempo aún era bacán ponerles nombres en inglés a los hijos, pues los medios todavía no se encargaban de corromper su inocencia esclareciendo que llamarse Dayana equivale a nombre artístico periférico. Sus personajes eran tan pulentos, que Valesca, icono de la teleserie, prefería llamarse Waleska.

Y en una de las frases de la Waleska radica toda la perfección de “El circo de las Montini”. Ella se enorgullecía al borde de las lágrimas de “tener cuarto medio rendido en el Liceo de Limache”, y eso la llevaba a “no ser na cualquier cosa”.

Ella no es cualquier cosa

Hoy el equivalente de reconocimiento social es el título profesional, y tener cuarto medio rendido ya no tiene mérito. Y si lo tiene, el país no lo reconoce.

Ese es el país de “El Circo de las Montini”. El de la Olga Primera que grita “cuando vo vai, yo estoy de vuelta tomándome un enguindao”. El del Rodrigo, el primer personaje con Sida en la televisión chilena. El de la Sirena, que impuso en todo Chile la preposición “Legal que”. El de la Poto Loco diciendo “Shaaaao” y el del payasito Lindorfo, que hacía llorar a medio país con el primer caso de Alzheimer en las teleseries nacionales.

Este es el último grito de una televisión auténtica. Y el último grito también de los César Móndaca, esos que luchaban por un contrato para todos los artistas del Circo. Esos que luchan hoy, fuera de pantalla, por el reconocimiento del trabajador chileno.

César Mondaca, la humildad hecha persona.




7 comentarios sobre “ODA AL CIRCO DE LAS MONTINI”


  1. Tatiana

    Completamente de acuerdo, esta es por lejos mi teleserie favorita, la única que me ha llegado al alma y que me ha marcado en serio como espectadora y es exactamente por lo que dice el artículo: por los personajes, que cuando uno veía la teleserie ellos eran como gente que uno conocía de verdad, muy reales y cercanos, por eso me carga cuando dicen que esta teleserie es uno de los fracasos de Sabatini porque todos los personajes hablaban mal. Yo pregunto, ¿Qué tiene que ver hablar mal con la calidad de una teleserie? En Martín Rivas, por ejemplo, la versión de 2010, todos los personajes (casi) hablaban moduladamente y con lenguaje antiguo, pero la teleserie la embarró para ser mala. “El circo de las Montini” es flaite, verdad, pero los personajes, la mezcla perfecta de drama y comedia y el hecho de que la mayoría de los actores se hayan mandado su mejor o uno de sus mejores personajes en esta teleserie, la hacen grande.

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  2. Mucha razón, soy el creador de la Poto loco y con eso me di cuenta que lejos le teleserie más exitosa de los últimos tiempos y que marcó generaciones por la forma de vida que tenían los chilenos pobre o clase media baja, daba a conocer las realidades y no específicamente en Santiago.
    Hoy en día ya no hay teleseries que lleguen a la gente y que represente a los chilenos realmente.
    Buen punto
    Un abrazo
    César Fernández
    Periodismo UDLA

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  3. Francisco

    Excelente crónica de esta teleserie, sin duda una de las mejores y comparto mucho el cambio que ha sufrido la television chilena sobre todo en el ámbito de dramaturgo, me quedo con el siguiente párrafo “Si TVN hiciera hoy una teleserie de Circo, seguramente la ambientaría en el Cirque du Solei, y los problemas de sus talentosos personajes serían cómo compatibilizar los viajes por el mundo con la soledad de las hijas que dejan en Santiago Oriente.” DIGNO DE COMPARTIR EN LAS REDES SOCIALES!!!!!

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  4. Lo leí enterito, está buenísimo, y por Dios que cierto. Extraño tanto las temáticas que se tocaban en las teleseries, ahora no cae más allá del rico el pobre y sería, antes el contenido era contextualizado en una realidad nacional, pero bueno, que hacer?
    La mejor prueba que podemos dar como televidentes es dejar de ver programas farandulizados, sin ningún objetivo expuesto, solo informar de escándalos y entretener a la dueña de casa de vez en cuando.

    Saludos!

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  5. Romyta

    Cuanta verdad, las teleseries de hoy son vacías, acartonadas, maqueteadas a más no poder. Por eso se ven falsas. Antes uno se sentaba a la hora de once a ver la teleserie, porque supongo que de alguna manera, los personajes, el guión o algo, conseguían hacer conexión con los espectadores. En particular, de esta teleserie, recuerdo la muerte del payaso Lindorfo. Fue una escena magistralmente actuada, recuerdo a todos quienes seguían la teleserie, consternados por el suceso. Faltan cosas así en la Tv chilena.

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