Repudio a la santa trinidad de la tevé: noticias, fútbol y teleseries

por Arolas Uribe

Sobre Arolas Uribe

Las noticias: oda a la muerte y destrucción

Lo primero que uno aprende cuando estudia periodismo es que las noticias no son objetivas, que la verdad no existe. Uno esquila los noticiarios, cacha que los pobres son siempre los malos, que los ricos son víctimas y, de paso, le empieza a cachar las muletillas a los periodistas, imita su tono de voz y se ríe de sus clichés tipo “tensa calma” o “siniestro de proporciones”.

Cuando uno cacha esto, anda por la vida como religioso, predicando la palabra de la Teoría de la Comunicación: que las noticias tienen intención y punto de vista, que responden a intereses económicos claros, que la línea editorial, que siempre la tele va a estar del lado de los ricos y poderosos, que son todos fachos de derecha, etc.

Y uno ve estos mensajes como loop en noticias siempre iguales, en el show de asaltos de pobres a ricos, dimes y diretes de política, el fútbol como único deporte válido y el miedo a la otredad como máxima. Con unas noticias del terror, es preferible distanciarse y no verlas.

¿Alternativa? Les cargo la Bip! a los Mosciatti y los escucho siempre, info que complemento leyendo diarios tipo El Ciudadano o Sentidos Comunes y sapeando qué pasa en El Mercurio y La Tercera, para saber cómo no tengo que pensar.

 

El fútbol: las pelotas la pelota

El gusto por el fútbol (o pasión del hincha si quiere) se hereda, te lo inculcan en la casa. Mi papá es un ñoño que ama el animé y sabe más de monos chinos que cualquier Otaku quinceañero. Nunca se vio un partido de fútbol en mi casa, entonces nadie me transmitió esa necesidad.

Cuando veo un partido, me meto y sufro. Tengo mi opinión sobre Bielsa (le amo) y el último Mundial lo pasé viviendo fuera de Chile, entonces me tocó la fibra y me metí un poco en el tema. Pero me pasa igual que con un flirteo de la calle: dura lo que tiene que durar, no cambia mi vida y se me olvida al rato.

El fútbol no es un ítem de mi vida y me asustan los hinchas demasiado fanáticos, porque siento que se ciegan en su amor por un equipo, siendo capaces de armar mochas o matar a un tipo por el color de su camiseta. A partir de algo que es cualquier cosa, que define nada importante, surge un racismo y apartheid del balonpié. Eso me genera más anticuerpos. Porque ponen una afinidad interna a la altura de una externa, a la par de la clase social, el sexo o la nacionalidad (divisiones que también repudio). Ese ejercicio es nocivo, por lo que agradezco no ser hincha, no ver los partidos y no ir al estadio.

 

Es obligación saber quién es
Es obligación saber quién es

Teleseries: he quedado ciega, Pablo José

Cuando era chica, apoyar uno de los dos bandos en la guerra de las teleseries era una decisión importante. Mi mamá amaba la pluma de Vicente Sabatini, en consecuencia me banqué todas las telenovelas ambientadas que TVN realizó en los 90. Incluso vi un par de teleseries mexicanas y brasileras en las que los malos eran el demonio y las buenas siempre lindas e inocentonas.

Pero, como todo, las teleseries son un aparato ideológico, que difunde ideas como: la meritocracia y la belleza como motor de movilidad social; los pobres son felices de serlo o son unos asesinos y rateros; es súper normal ser rico y tener una casota gigante con cinco nanas; si eres mujer lo mejor que te puede pasar es que un hombre millonario te rescate de tu vida monótona (estilo princesa Disney) y así, otros varios ejemplos.

Yo sé que todo el que ve teleseries -y ahora los famosos realities- lo hace para pasar el rato y no porque quiera sacar ideas para su vida (eso espero), pero como todo producto, tiene un mensaje y éste es ser una fábrica imaginarios terribles, difíciles de derrocar. Una industria de sueños falsos y de esperanzas irreales con valores muy capitalistas. Un fondo que se mezcla con una forma horrorosa.

Ahora que existe internet, puedo prescindir de la tele como plataforma. Le aplico al Youtube o Cuevana on demand. Eliminé de mi vida esta satánica trinidad. El problema, yo creo, es que no todo el mundo puede hacer eso y muchos prenden la tele por costumbre, mamándose la pésima tevé chilena sin ningún filtro. Es muy mala la televisión que tenemos, por eso mi más profundo repudio a estos tres pilares que la sostienen.

Vivir en condominio y tener nana es la regla
Vivir en condominio y tener nana es la regla



3 comentarios sobre “Repudio a la santa trinidad de la tevé: noticias, fútbol y teleseries”


  1. Fea Qlía

    “El gusto por el fútbol (o pasión del hincha si quiere) se hereda, te lo inculcan en la casa. Mi papá es un ñoño que ama el animé y sabe más de monos chinos que cualquier Otaku quinceañero. Nunca se vio un partido de fútbol en mi casa, entonces nadie me transmitió esa necesidad.”
    Detesto el futbol, las teleseries y algo veo las noticias pero mas detesto esa innecesaria expresión llamada animé. Creo que realmente caga la mente de las personas, conozco a mucha pero mucha gente enfermita por los monos; enfermita de la cabeza, asi bien cagados, agorafobicos con crisis de identidad, de panico, y un sin fin de etc. y no son niños, es mas, es gente sobre 30 años que hace de esa basura japonesa un estilo de vida, vive en una burbuja. No le interesa nada mas que eso, no tienen vida propia, viven la vida de los monos que ven, adoran cantantes y gente que no existe y eso la caga pa ser patético.

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