Homenaje a la mujer sopaipillera

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Homenaje a la mujer sopaipillera. Rubia tan fluorescente. Maquillada entre el aceite quemado, el olor a fritanga y el buzo gastado; siempre gris. Trabajadora paciente en la esquina de tanto barrio anónimo. Testigo del frío de escarcha y el calor que mata. Resistente al fracaso, rival empedernida de la derrota. Héroe de la economía del hogar. Mártir para el estudio de tanto ex niño jugando a hacerse hombre en la universidad.

Mujer sopaipillera. Caminas con tu galón de gas arrimado a tu honrado carro blanco; cuya pintura opaca es el fulgor de la soberanía popular. Mujer sopaipillera, modelo de virtud. Luz en el camino del hambre. Chile te agradece las canas y el sudor. Y te pide perdón por las estrías prepotentes. La patria se humilla ante tus varices, vivas expresiones del dolor de la tierra explotada. El país de los guachos y las jefas de hogar te saluda.

Vienes del Perú, con la soledad a cuestas. Vienes del block más perdido del universo, donde no llegan taxis ni colectivos. Esperas con la sonrisa severa del rigor las monedas que construyen tu tesoro. Dama glamorosa de jockey y delantal. Siempre presente en tu lugar. Tan leal al obrero como al perro que acompaña tu paso de regreso al conjunto habitacional.




8 comentarios sobre “Homenaje a la mujer sopaipillera”


  1. Hace como 15 años, yo participaba en una Parroquia en el límite de La Florida, La Pintana y La Granja y al final de una actividad se nos acerca una monitora a contarnos de que la mamá de una chica pedía plata en el Paseo Ahumada, para el trasplante de corazón y pulmones de su hija, pues haciendo sopaipillas obviamente ( bueno a nadie) no le alcanzaba para juntar esa cantidad de $. Así que durante ese verano, nos dedicamos a colaborar en tal titánica tarea. Y así fue como conocimos a la familia Dinen, que normalmente vende en el metro Los Héroes o Mote con Huesillos en Estación Central. Una familia completa dedicada durante años al comercio ambulante, a pelear con los pacos, a surfear el frío, el viento, los que andan por el lugar en distintas frecuencias. A conocer la calle como nadie.

    Tanto la Señora Blanca como la Pepa y los demás, son gente que toda la vida la han dedicado no sólo a vender y llevar el sustento a su casa, sino ser el alma de las conversaciones post salida de Institutos Vespertinos, la crianza y educación de sus hijos y un valuarte de tan noble y exquisito oficio, en pleno sector de universitarios. Para ella y sus luchas-sus hijas, sus padres, su vida-mi admiración completa y más absoluta ( además de sus sopaipillas, que al menos hasta hace un tiempo las hacía ella, con harto zapallo).

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