Homenaje al 2006: el año que nació la gratuidad

por Nicolás Cabargas

Sobre Nicolás Cabargas

Por Nicolás Cabargas 

Son diez años los que nos separan con el 2006, y todos los nacidos después del 80 podemos decir con propiedad (y muy poca fineza) que fue un año la zorra. Como si fuera poco el ver a Matías Fernández mejor jugador de América y al reggaetón tomándose las radios chilena, en menos de doce meses fuimos testigos de cómo toda una generación educada en democracia fue la encargada de despertar al país del letargo social en que se encontraba.

Entre tanta asamblea, marcha y toma no logramos tomarle el peso a un año cargado de diversos elementos culturales que formaron la banda sonora perfecta de nuestros jóvenes sueños de un Chile (más) mejor. Por eso y otras cosas: homenaje al 2006.


Homenaje al 2006 porque fue el año donde el lanzamiento del PlayStation 3 permitió la real democratización del PlayStation 2, la consola que llenó nuestros corazones. Por la suma de $120.000, siempre en diez cuotas precio contado (homenaje a Hites), miles de niños y niñas de la patria pudieron disfrutar del Winning Eleven 10 o hacer piruetas con Tony Hawk. Y si el bolsillo no permitía la compra de juegos originales, un viaje al Persa Estación o al Paseo Las Palmas más una inversión de 40 mil pesos, lograba que tu consola recibiera juegos piratas, que por sólo $2.000 podías comprar a algunos emprendedores en la feria más cercana. Jugar con el Barcelona con un 4-4-2 con Valdés, Belletti, Puyol, Milito, Van Bronckhorst/ Márquez- Xavi-Iniesta-Ronaldinho/Gudjhonsen y Eto´o era un verdadero éxtasis de la niñez.

Homenaje al 2006 porque entre tanta movilización, cientos de colegios c3, D y E vieron la avalancha de su propia revolución pingüina: Los pokemones. Mucho gel, zapatillas DC y fiestas a las tres de la tarde fueron las características de los creadores del término “sobajeo”. Con Arenita como santa patrona y la Luxor como catedral, la juventud de miles de jóvenes del país se construyó en base a Fotolog Gold (agrega a f/f, no cago, los precisos, ninio, u.U, salgo fea pero es lo que hay) y planchas para el pelo. En la misma medida, otakus, darks, visual y cualquier cosa imaginable, se encargaron de llenar el paseo Ahumada a la altura del Eurocentro, siempre acompañados de mucho maquillaje y un fuerte olor a axila.

Homenaje al 2006, porque todos quienes alcanzaron a “disfrutar” del axé en los carretes, pasaron de coreografías estilo Mekano al bendito perreo. “Soy una gárgola” y “Down” fueron algunos de los hits que musicalizaron horas y horas de 1313 en Messenger (Zumbido: ¿bacán o una mierda?). Si ya durante 2005 este género musical había logrado instalarse en las tertulias nacionales, la presencia de Daddy Yankee en el Festival de Viña de ese año fue el inicio de un profundo amor entre Chile y el reggaetón, que se traducía en la totalidad de las canciones (36 solamente) en un mp3 de 128mb.

Y con cada día más y más éxitos provenientes de Puerto Rico y el Caribe, millones de pesos fueron los invertidos por jóvenes en los cibercafés de cada barrio. Sin vender una gota de café y velocidades de internet propias de países como Haití o Nigeria, estos negocios se transformaron desde el 2003 en el centro neurálgico de la tecnología local. Sin embargo, todo eso cambio durante el 2006, año donde la alegría finalmente llegaría a los hogares más humildes en forma de módems. Con precios más baratos (menos caros en realidad) al fin logramos conocer la “interne que le dicen”. Terra.cl, Hotmail.com, Wikipedia, Blogspot y Habbo se llevaron gran parte de nuestras vidas frente a monitores semiplanos de 17 pulgadas, todo musicalizado gracias a Ares o LiveWire. Oh, benditos programas de descarga ilegal que lograban bajar un 20% de música, un 30% de porno y un 50% de virus (100% real no fake 1 link español).

Una vez lejos del PC, este fue el año que la gran parte de Chile conoció los celulares. Con Nokia y Motorola como principales exponentes, la telefonía móvil llegó transversalmente a universitarios y escolares. “Bounce”, el juego donde tenías que mover una pelota roja durante 11 niveles (y que permitía códigos para vida infinita o volar) fue uno de los primeros juegos móviles que se robaron nuestra atención. Si a esta experiencia le sumabas hacerlo desde un moderno “Nokia 3220” (Si, el de las luces de colores a los costados), el resultado era simplemente la perfección.

Homenaje al 2006 porque fue el año para enamorarse del futbol. Mientras en el mundo la sonrisa de Ronaldinho era el emblema del “Jogo Bonito”, en Chile su máximo exponente fue un joven llamado “Mat14s”. El por entonces volante de Colo-Colo fue el encargado de devolverle la magia a un alicaído torneo nacional con enganches, tiros libres y rabonas que no se veían desde los mejores años de Huaiquipan (homenaje al Toqui de La Legua). Pese a su seriedad y su poco gusto por las cámaras, Matías enamoró a miles de quinceañeras de los sectores populares del país, que acudían hasta las prácticas del arbo para sacarse unas “fotos pokemonas” (repudio a decirles selfies) con el por entonces “Mejor Jugador de América”.

Por estas y otras cosas: Homenaje al 2006. Pero, sobre todo, porque fue el año donde nació la gratuidad. Con diez años de retraso, la gratuidad llega y nos pilla ya en la universidad, egresados, trabajando o haciendo #LaTesis. Es cierto que no es la gratuidad que se pidió y menos la que nos merecemos y por la que seguiremos luchando. Pero todos quienes fueron encargados de aplanar kilómetros de calles a lo largo de Chile, marchando para derogar la LOCE o participando del Mochilazo en 2001, no deja de ser lindo el poder ver que durante estas semanas se ha logrado concretar una imagen con la que se soñó durante esas noches de toma en liceos y universidades.

Homenaje al 2006 y el aprender a exigir nuestros derechos. Homenaje al 2006 y la semilla de la revolución estudiantil. Homenaje al abuelito que estudiará gratis en la Usach. Homenaje al hijo de un temporero, a la hija de un cartonero y a los dos jóvenes ciegos que estudiarán gratis en universidades del Estado. Pero por sobre todo, homenaje a quienes hace diez (o más) años se encargaron de pavimentar el camino hacia un Chile más justo.

 




1 comentario sobre “Homenaje al 2006: el año que nació la gratuidad”


  1. Roberto

    Los cabros hechos en las celebraciones del plebiscito del 88 y poco después llegaron ese año a darnos a todos una verdadera clase de coraje, inteligencia y generosidad, también de ingenuidad, pero se agradece. Cuando en 20 o 30 años se escriba la historia de las primeras décadas de este siglo, el 2006 y el 2011 van a tener un lugar, porque fueron los años en que despertamos, en que al fin cachamos que se había terminado la dictadura y que democracia es algo diferente y mejor que lo que tenemos. Homenaje a los pingüinos del 2006.

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