¿Tomar pisco o ron? Una respuesta más allá del sabor

por noesnalaferia

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Al hacer el simple ejercicio de preguntarle a nuestros padres o tíos cuánto ron tomaban en su adolescencia, la respuesta es una sola: nada, prácticamente. El ron era un trago de cóctel que necesitaba preparación y una especie de ritual para beberlo, casi como en nuestros días es un ritual “juntarse” a “noche de tequilazos”, nuestros viejos consideraban una excepción tomar ron, que mezclado con Coca Cola recibía la denominación de “Cuba Libre”, mas no de “Ron cola”.

Fue a partir del año 2003, de la mano con las consecuencias del crecimiento económico sostenido, que el ron ingresó con fuerza a disputar las elecciones presupuestarias de los borrachos chilenos, junto con los otros spirits, como el vodka y el whisky. Desde allí, la cosmovisión de los alcoholicos chilenos cambió drasticamente. Año tras año el consumo de ron se incrementó en 30%, mientras el de pisco disminuía en 20% hasta 2008.


Poderío amenazado

Es así como muchos jóvenes de la generación que hoy topa los 25 años se iniciaron en el trago bebiendo ron, despreciando, e incluso desconociendo el mítico sabor del pisco, otrora emblema de la idiosincrasia chilena. De paso, fueron las minas las que se apropiaron del ron, aduciendo como las razones más importantes:

a) un sabor más dulce

b) una borrachera más digna.

 Cuentan muchas damas que un vaso de pisco equivale a tres o cuatro de ron con Sprite.

 Pero hay otra razón que no ha sido considerada en el análisis de la disminución del pisco y la irrupción del ron: el estatus. De un tiempo a esta parte, tomar ron fue signo de estilo e innovación. Barceló, Cacique y Pampero adornaban los carretes más “filetes” de Santiago, dejando para los rancios el consumo de Capel y sus innumerables derivados.

La panacea de muchos

Y mientras más plata ingresaba a Chile, Ruta Norte, Campanario, Capel y Artesanos sepultaban sus ansias de progreso. De Limarí, ni hablar, pues se convirtió en objeto de burla y en recurso humorístico.

Pero hoy el pisco vive días de renacimiento, a través de la diversificación de sus productos. El “pisco Premiun”, que le dicen, con sabores raros y botellas estilo coctail, es bien visto en carretes high. Tan bien le ha ido a este fenómeno, que hasta el Campanario sacó una versión “Reposada”, que vale lo mismo y tiene el mismo sabor. Artesanos,por su parte, eliminó definitivamente al viejo caliente de sus spots, a la espera de sacar una línea de botellitas ICE dirigidas a las minas.

Sin embargo, existen millones de personas leales al pisco, que si bien han coqueteado con la dulzura caribeña, no cambian por nada la riqueza de las uvas de los valles transversales. Será tarea de ellos, entonces, seguir tomando y cuidando la imagen del pisco ante la avalancha arribista que a través de nombres bonitos y envases estilizados amenaza el espíritu auténtico del pisco chileno.




6 comentarios sobre “¿Tomar pisco o ron? Una respuesta más allá del sabor”


  1. “Y mientras más plata ingresaba a Chile, Ruta Norte, Campanario, Capel y Artesanos sepultaban sus ansias de progreso. De Limarí, ni hablar, pues se convirtió en objeto de burla y en recurso humorístico.”

    jajaj cierto y una mierdaa, un par de veces tomé limarí y la “gente de bien” me miraba con infinito desprecio

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  2. Qué fome que el pisco esté en bajada, a mi me encanta, sólo que encuentro que da una caña espantosa al otro día… pero el ron tambien y para que hablar de ese abominable brebaje llamado “Ron Mitjans” o mejor conocido como el “Quita Amigos”… en fin, viva el pisco!

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