6 momentos incómodos que enfrentar cuando estás de cumpleaños

por Javier Gallegos Gambino

Sobre Javier Gallegos Gambino

Por Javier Gallegos Gambino

Nadie puede negar el carácter transversal y trascendente que tiene la celebración del cumpleaños en la vida de cada individuo habitante de este planeta. Ni los más escépticos (probablemente post-veganos, anarco-comunistas, antipatriarcales-especistas o simplemente delincuentes comunes) podrían siquiera llegar a cuestionar que es una de las instituciones más legitimadas y ampliamente aceptadas por el abanico socio-político-cultural-económico de nuestra sociedad.

Es que hay sólo 24 horas del año en que podemos monopolizar de forma absoluta, y con justa razón, el cariño de la porción de universo que nos rodea. Todas y todos, familiares, amigos y cercanos, se reúnen en el espacio-tiempo para agradecer un año más de nuestra presencia en sus vidas. ¿Mucha soberbia o egocentrismo? Quizás, pero a las finales celebrar el cumpleaños es precisamente eso: que nos digan “qué bacán que un día como hoy comenzaste a existir”. La vida nos entrega demasiada poesía [por eso decimos No Al Aborto (!?!?!?!): Máximo Pavez o un UDI-estándar concluiría eso. Repudio].

Pero, como todo en la vida, siempre hay teriyaki (de dulce y agraz). No todo es tan bonito ni perfecto: siempre hay algo o alguien que hace que tu porcentaje de felicidad disminuya dramáticamente. Es por eso que de forma exclusiva y en un esfuerzo periodístico sin precedentes, Noesnalaferia recogió los 6 peores momentos que uno debe enfrentar cuando se celebra un nuevo año. ¿Estás de acuerdo?

1. Cuando te cantan el cumpleaños feliz

Mucho se habla de que en el colegio, en la universidad y en la familia te preparan para enfrentar la vida, pero ¿quién te enseña a reaccionar cuando te cantan la canción de cumpleaños? Eso, señoras y señores, no se encuentra en ningún libro ni enciclopedia. ¿Qué hacer? ¿Mirar la torta? ¿Mirar a la gente? ¿Mirar al techo? ¿Sonreír? ¿Estar serio? ¿AUTOCANTARSE CUMPLEAÑOS FELIZ JUNTO A TODO EL RESTO DE LOS ASISTENTES? Demasiadas opciones y todas muy complejas de llevar a cabo en el lapso de 30 ó 40 segundos, o en algunos casos pasado incluso el minuto (porque no falta el/la chistosito/a que de forma antidemocrática alarga innecesariamente la canción), que dura el martirio; sobre todo cuando va acompañada de ese estribillo blasfemo e incorporado post año 2000 (¡feliz-feliz! ¡a ti-a ti!) que los nacidos en los 80 y 90 no sabemos abordar. Sin mencionar además que, cuando terminen, vendrá el inevitable “¡el mordisco, el mordisco!”

Lo peor es que, a pesar de los avances de las ciencias y las tecnologías, los expertos aún no se pronuncian sobre cuál es la mejor decisión para enfrentar esta situación. Estamos a la espera, y por eso decimos: Presidenta Bachelet, ¡Haga algo!


Homenaje al Checho. 

 

2. Reaccionar bien al abrir un regalo que no te gusta

Sabemos que los tiempos no están como para ser un mal pobre y andar rechazando regalos, porque “A caballo regalado no se le miran los dientes”. No nos podemos dar el lujo de ser exquisitos. Pero la verdad de las cosas es que, aún estando plenamente conscientes de aquello, hay ciertos regalos que al abrirlos implican hacer un esfuerzo sobrehumano para reaccionar con júbilo y goce, y dar las sinceras gracias a quien lo entregó (probablemente la abuelita, abuelito, tío o tía no tan cercana). Se trata de los siguientes regalos: Calcetines, Toallas, Velas, Pack de perfumería (agua de colonia, after shave y gel de ducha o vaso) “Agua Brava” o “Flaño” (igual se agradece el Flaño o la Colonia Inglesa porque señora somos), Cremas, Productos para el pelo, o “Giftcard” (el peor invento del capitalismo: máximo repudio).

Pocos momentos con tal nivel de desolación existen en la vida, y uno de ellos es cuando tienes entre tus manos un regalo que estás a punto de abrir, verificas su textura y ante tu sensación de “Bien ctm, es un Play Station”, la dura realidad golpea tu espíritu para decirte “No… eran calcetines –cara de júbilo- ¡Muchas gracias, tía!”, sacando todas las habilidades teatrales del Tito Noguera que llevamos dentro.

"Gracias tía Nora"
“Gracias tía Nora”

 

3. En el colegio: que no te invitaran.

Estudios sociológicos recientes han señalado que el fenómeno de la exclusión social se comienza a desarrollar desde la temprana infancia en el grupo-curso en que cada persona se desenvuelve. El paradigma conductista hegemónico que premia al éxito y castiga al fracaso da cuenta de ello.

Sin embargo, en un análisis mucho más exhaustivo, los expertos han señalado que el verdadero origen del problema está en aquel momento en que un integrante del curso, próximo a celebrar su cumpleaños, reparte una serie de tarjetas de invitación cargadas de parafernalia a sus compañeros. Ahí surge la exclusión: El grupo-curso está compuesto por 30 personas, y las invitaciones son 12. Los 18 compañeros y compañeras restantes, que no se consideraron para la celebración del cumpleaños por motivos de clase social, raza, conveniencia geográfica, género o ideológicos, son marginados, discriminados, relegados a la miseria de la cárcel y la soledad. Terrible sensación de “No somos nada”, de la que en un 90% son responsables los papás. Sugerimos apoyo de la psicopedagoga para las niñas y los niños que no recibieron la tarjetita de Mickey Mouse (hoy Minions) con globos y un alentador “¡Sin ti, no será lo mismo!”.

Se celebra con todas y todos, o con ninguno. Esa debe ser la consigna para construir, de una vez por todas, una sociedad justa y democrática.

Tarjetita de invitación, prueba prueba de tu traición...
Tarjetita de invitación, prueba prueba de tu traición…

 

4. El saludo del/la ex

Difícil momento, más que incómodo. Aunque siempre depende de la plataforma comunicacional que la/el maldito/a bastardo/a utilice para saludar. Si es a través de mensaje de texto, Whatsapp o Facebook existe un margen de acción relativamente amplio: se puede simplemente no responder (homenaje a si lo dejas “visto”), en casos más complejos, decir sólo un frío “Gracias.” (El punto siempre es clave).

La cuestión se comienza a complicar con el llamado telefónico. Pese a que existe libertad para decidir si contestar o no, difícilmente por la tensión propia de la relación se opte por la segunda opción. Y al contestar viene la sincera y lógica pregunta: ¿Qué chucha le digo a este(a) hueón(a)?. El sentido común parece indicar que la mejor respuesta es “Buena, gracias por llamar. Que estis bien, chau”. Listo, problema solucionado.

Ahora, la situación se puede ir completamente de las manos si la/el ex aparece en tu fiesta/celebración de cumpleaños. En ese caso los expertos recomiendan la elegancia en lo difícil: Sentenciar todo con un amargo “Pásalo bien” (asumiendo que las cosas ya están debidamente solucionadas y que él o la personaje no hará ningún tipo de espectáculo, en cuyo caso habrá que invitarlo/a cordialmente a retirarse).

"Sííí, yo estoy súper bien... llamaba pa decirte feliz cumple no más"
“Sííí, yo estoy súper bien… llamaba pa decirte feliz cumple no más”

 

5. Hablar con alguien que no sabe que estás de cumpleaños

Este momento es un clásico. Obvio que no todo el mundo (el menos cercano, por cierto) está pendiente de si estás o no de cumpleaños. Entonces es muy típico que llegas a un lugar donde hay un grupo indeterminado de personas que están haciendo su vida normal, hablando de las últimas noticias o de cómo enfrentarán las próximas pruebas, mientras en tu mente sólo está presente la idea de “Ctm, estxs culiaxs no tienen idea de que hoy yo soy el protagonista del mundo”.

Ahora bien, como el mundo es un pañuelo y los espacios reducidos, siempre llega el/la amiga que te abraza y saluda enfrente de todes aquelles que habían ignorado tu magno evento. Entonces se desata la algarabía y los perdones y abrazos forzados. Problema solucionado.

Otras variantes de este ítem es cuando, en tu propio carrete de cumpleaños, tu interlocutor no sabe que eres el festejado (para evitar esto se recomienda el uso de corona). El porcentaje puede quedar en evidencia al momento del sople de velas, cuando en lugar de escuchar tu nombre, sólo oyes un barullo animalístico que da por sentado que los paracaidistas superan el número de amigos = tu popularidad es una farsa.

Homenaje, ya sea por valentía o ternura, a esas personas que, sin que nadie les pregunte, dicen “Hoy día estoy de cumpleaños”, practicando aquella gran frase de mamás: “Si no te quieres tú, ¿entonces quién?”

El arte del paracaidismo carretero
El arte del paracaidismo carretero

 

6. Estar de cumpleaños en una fecha de mierda

Enero y febrero, por excelencia, y fechas importantes como fiestas patrias, navidad o año nuevo. Una paja tanto para el propio cumpleañero como para su círculo cercano. La situación es trágica: De un total de 340 invitados al evento en Facebook en que una persona celebrará su cumpleaños un 23 de enero, sólo asisten 5.

Mucha fuerza para toda la gente del mundo que se encuentra en dicha triste situación. Celebrar en marzo siempre será la mejor opción.

Mención aparte para esas personas (muchas) que están de cumpleaños un 11 de septiembre, la fecha más triste de la historia de nuestro país y que, en su cumpleaños, reciben chantas palabras del simbolismo de su natalicio o bien, compasivas muestras de apoyo. Homenaje a los que tuvieron la mala cueva de estar celebrando su cumpleaños al momento del terremoto del 27 de febrero de 2010, pasando a la historia.

Cumpleaños en vacaciones = Teniente Dan
Cumpleaños en vacaciones = Teniente Dan

 

Bonus Track para los abuelitos de Chile:

– Que te inscribieran en el Registro Civil en una fecha distinta a la que naciste. ¿Cuándo celebrar?.

– Hay un gran porcentaje de abuelitos de Chile que están de cumpleaños dos veces al año.¿Cómo así? Porque en su momento no existía un sistema de inscripción instantánea de los nacimientos en los recintos de salud como hoy, entonces los padres tenían amplio margen de tiempo para decidir cuándo inscribir a sus hijos en el Registro Civil. La pregunta entonces es ¿Cuándo celebrar? Las estadísticas indican que por respeto a Dios, a la Virgen del Carmen, patrona de Chile, y a la autoridad nacional, los abuelitos que se encuentran en dicha situación prefieren celebrar el cumpleaños en la fecha que por ley se indica en sus cédulas de identidad. Pero no se hacen los lesos: saben perfectamente que en realidad celebran 2, 3 o hasta 5 meses después de su fecha biológica original.

– Un saludo a todas y todos los abuelitos que todavía entre 80 y 90 años siguen resistiendo y dándole cara a esta vida tan cruel.

– Homenaje mundial a las personas que están de cumpleaños sólo cada 4 años (nacidas el 29 de febrero) y que se festejan en fechas prestadas.

Turn down for what!
Turn down for what!

 




4 comentarios sobre “6 momentos incómodos que enfrentar cuando estás de cumpleaños”


  1. Mi hermano tenía un compañero de colegio que celebraba su cumpleaños con su hermano, es decir, ambos estaban de cumpleaños dos veces en el año. Cuando cumplió 10, juraba que tenía 20. Genio.

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