El Sacrificio se llama Daniel

por Paloma Grunert

Sobre Paloma Grunert

La madrugada de este domingo, los médicos anunciaron la inminente muerte del joven de 24 años que el pasado sábado 3 de marzo fue golpeado y torturado, durante seis horas. Daniel Zamudio podría haber sido Roberto o Marcela. Su simbolismo traduce un problema mucho más profundo que el episodio de su golpiza en sí, y es que en nuestro país no aceptamos las diferencias. El otro nos perturba.

Hoy nos duele su agonía, el deterioro de sus órganos, las esvásticas trazadas con vidrio, los cigarros apagados en su cuerpo. Nos duele la violencia con la que fue ultimado. ¿Pero cuando estuvo vivo, hoy que tantos otros siguen vivos, cuánto nos duele entonces la violencia de la palabras, la violencia de la conducta, la violencia de la discriminación?.

Decir “gay”, “fleto”, “homo” o “maraco” a modo de burla y talla son parte de una naturalidad que muchas veces no tiene una intención homofóbica, pero en la práctica está el hábito; y el lenguaje gesta realidades. No importa sustancialmente cuántas velitas adjuntemos a nuestras fotografías de Twitter o Facebook. Adscribir contra la discriminación de los homosexuales en Chile se traduce en acción, en comportamiento, en ejemplo, en la educación de la integración de que la diversidad es tener, también, cosas en común.

La lucha también se logra en leyes y legislaciones que protejan y defiendan los derechos legítimos de todas las personas, y no sólo de aquellas que por menester de tradición obsoleta son a ojos del resto más “válidas” que otras. En noviembre de 2011 se incorporó a la Ley el artículo n°2, que habla de la identidad de género, es decir, termina con la concepción de género como una cuestión natural, validando el derecho a elegir y la orientación sexual como constructos sociales. Pese a ser aprobado, catorce senadores se opusieron a él, priorizando sus convicciones religiosas por sobre los derechos humanos.

Desde 2005 que en el Congreso se tramita la Ley Antidiscriminación. Durante estos siete años ha sufrido varias modificaciones que la han ido convirtiendo en una ley más simbólica que efectiva. No contempla indemnizaciones para las víctimas ni tampoco políticas públicas sobre discriminación. El siguiente paso es su discusión en la comisión mixta.

Para Daniel ya es tarde, en las próximas horas su cuerpo dejará de funcionar. Pero siguen existiendo muchos Danieles, en las calles, en el trabajo, en el colegio, en la universidad, que son golpeados diariamente con palabras o puños. Durante esta jornada la mayoría de los twitts y estados de facebook han sido en alusión a Daniel Zamudio. Pero no debemos esperar a que otros Danieles se estén muriendo para tomar conciencia de su desamparo social y moral, para recién apurar una ley que ha reposado durante años en  discusiones parlamentarias homofóbicas. No basta con unirnos en campañas espontáneas, solidarizando con un dolor pasajero, si nuestra constancia no está puesta en valores y ejercicios humanos como la igualdad, la tolerancia, el respeto, la empatía. El Amor.

Estos son los senadores homofóbicos. Parlamentarios del gobierno actual.

 




2 comentarios sobre “El Sacrificio se llama Daniel”


  1. Ustedes tambien??? Naaah…

    Es un simple simple volaero de luces, un destello de ilusión y sensacionalismo de los mass media y del gobierno para despistar de las situaciones que intentan ocultar.

    No se me caigan, chiquillos de Noesnalaferia!

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