Gracias Courard por decir lo que piensas

por Paula Reyes

Sobre Paula Reyes

Por Paula Reyes

Mucho revuelo causaron las declaraciones del director de una de las agencias de publicidad más importantes de Chile: “Las chilenas son monas feas, con suerte salva 1 de 10”

En primera instancia, me me pregunto ¿Quién no ha pelado a alguien por feo? ¿Acaso no se río de la guatona del curso, y si no lo hizo, de alguna u otra manera la clasificó internamente con una lógica distinta al resto de sus compañeras, las “normales”? Crecimos deseando bajo la lógica de lo bonito y lo feo, porque la necesidad de tener lo bonito es movilizante económicamente. ¿Estamos exentos de ello? ¿Subimos una foto donde salimos feos? ¿Quién no ha retado al amigo que te etiquetó en la foto donde se te ve el rollo?

Hoy el susodicho se retracta, diciendo que lo que publicó la revista “no representa su pensar”. No veo cómo un profesional de las comunicaciones puede cometer un error como ese, no es verosímil. Lo que sí creo es que, honrando al éxito que ha tenido la agencia con la que trabaja, asumió que las opiniones en su contra y la polémica que se armó le restan. No sólo a él, que probablemente seguirá en su reinado en el mundo de la publicidad, sino a su agencia. Y que pase eso está bien, muy bien.

Desde mi punto de vista, la confusión en este debate tiene que ver con el lugar de dónde vienen los discursos. La prensa, la publicidad y sobre todo las publicaciones para mujeres todos los días ejercen la violencia al transmitir el mensaje de que eso es lo que deberíamos ser. Y me parece mucho más brutal que sus acciones más influyentes sean las que pasan coladas cotidianamente, a cada rato, interactuando con nuestras subjetividades y ayudándonos a ser un poco más miserables en distintas situaciones: cuando no conseguimos la pega que queremos, cuando nos queremos poner traje de baño y no nos gusta cómo nos vemos, cuando la persona que nos gusta no nos pesca. En todas esos momentos es inevitable preguntarnos ¿Por qué? ¿Por qué no puedo lograr lo que deseo? ¿Por qué no me puedo ver como quiero? Todas son legítimas y a todos nos va a pasar más de una vez. El problema, el grave problema de la publicidad, es que nos ha enseñado a ver el mundo en el binario bonito-feo, metiéndose hasta en las lógicas más profundas de nuestra mente. Porque lo bonito vende, lo feo no. Es el capitalismo haciendo su trabajo de la manera más perversa: desde la subjetividad.

¿El mundo de la moda es aspiracional? ¡Por supuesto que sí! No veo la ofensa en eso. Cada vez que leo o veo fotos de quienes se dedican a ser fashion bloggers, me pregunto quién o cómo financian ese nivel de lujo. Cómo hacen para tener una nueva tenida de marca de pies a cabeza cada semana. Es un tema real y tangible. ¿Cómo no va a ser aspiracional querer objetos que son inaccesibles para la mayoría? Cada quien tiene libertad para elegir cómo gasta su plata y cuáles son sus batallas, pero el mundo de la moda está regido por el mercado y el mercado está regido por lo bonito y lo feo. Y en eso las fashion bloggers son víctimas y cómplices, pues llevan la dictadura de lo bonito hacia la idea de que “es posible”. Aquí el debate no es quién usa la talla más grande o “triunfa” “a pesar” de ser talla 42, es cómo se transforman en engranajes de una maquinaria económica que funciona a partir de que gastes tu plata en verte bien —y si gastas la plata que no tienes, mejor—. Usando eso como punto de partida, me parece legítimo e incluso bueno que quienes están a la cabeza de las decisiones estéticas digan lo que realmente piensan y que pase esto: se levante este debate. Porque si no nos gustan las cosas desde la lógica de lo bonito y lo feo, ¿Por qué no inventamos otras lógicas? o más bien ¿Es realmente este un debate sobre lo bonito y lo feo? Me parece que más bien se trata de un nuevo juicio público a alguien que tuvo la mala idea de decir lo que realmente piensa. ¿Está mal? Desde un punto de vista mediático sí: que lo haga desde la hegemonía construye y valida realidad. pero, ¿No es mejor que sea transparente? ¿Por qué nos da tanto miedo hablar desde la verdad? ¿Por qué, por ejemplo, la clase política chilena tiene tanto miedo de hablar sobre ideología? Al menos esta vez, Pablo Courard nos ha dado la oportunidad de conversar un poco más en serio.



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