Homenaje a Gilda

por Luis Guichard

Sobre Luis Guichard

Por Luis Guichard

El 7 de septiembre de 1996, hace 19 años, moría en un trágico accidente automovilístico Míriam Alejandra Bianchi, más conocida por todos nosotros como Gilda. De origen humilde (nacional y popular como dirían en nuestro país vecino <3), esta gran artista logró imponerse y rebelarse a un sentido común que decía que las mujeres no podían ocupar puestos protagónicos en el mundo de la cumbia, llegando al olimpo de la música tropical de manera paralela al auge de la Cumbia Villera y nuestro tan querido Sound. Frente al trágico hecho de su muerte, tan triste para toda una generación no sólo en Argentina sino que en todo Latinoamérica, es que hoy queremos recordar a la intérprete de tantos momentos importantes en nuestras vidas, a una de las más grandes entre nosotros, quien nos ha hecho gozar y bailar desde que tenemos uso de razón.

Qué rico

Quién no ha bailado alguna vez “No me arrepiento de este amor”, quién no se ha reído de los ex amores al ritmo de “Fuiste”, quién no ha coreado como si fuera la última vez “tú no podrás faltarme cuando falte todo a mi alrededor” en Paisaje, cover del gran Franco Simone, pero que en su versión llegó a tener vida propia. Cada uno de estos éxitos son el playlist obligado de cuanto asado, matrimonio, fiesta familiar o de año nuevo exista en la nación. Una cantante que con justa razón ha generado un culto en su país natal, y que sin duda alguna nos ha unido a nuestros vecinos trasandinos, ayudando a borrar las odiosidades xenófobas que en tantos momentos nos han separado (¿será que “la lógica del mundo jamás nos ha dividido”? <3)

Chao, no más

Una de las razones por las que más amamos a Gilda es porque tiene la virtud de unirnos, independiente de nuestra edad, origen étnico, religioso, sexual o de género; Gilda es la cantante que logra parar a todo el mundo al comienzo de una fiesta familiar, en el colegio o en la facultad: a la tía abuela, a la mamá, al tío curado odioso, a la prima gótica metalera o al sobrino que en la adolescencia sentirá vergüenza de bailar cumbia, pero que mientras más se acerque a los treinta años, más comprenderá el tremendo valor de cada una de las canciones que marcaron tantos episodios en su vida. Simplemente en el momento en que suena esta santa popular no hay quién se resista a entregar sus mejores pasos en la pista de baile, recordando que la cumbia -ritmo insigne de nuestra patria grande- ha sabido entregarnos los mejores momentos de nuestra vida, y es en Gilda en quien podemos marcar de manera unánime una de las mayores exponentes del género, como dirían en el reggaeton.

A pesar de que se nos fue hace ya casi dos décadas, Gilda sigue igual de vigente que en su momento de mayor éxito, y es que el cariño popular que cosechó es el mínimo agradecimiento que puede darle nuestro pueblo y sus trabajadores, a quienes les ha entregado tanta alegría independiente de la plata que haya en el bolsillo o de lo que haya para echarle a la olla. Donde quiera que estés, te saludamos Gilda querida, ángel que el cielo nos regaló.

Nunca lo será



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