Homenaje a J Alvarez, el reggaetonero que calienta a los chilenos

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Corrían los fríos días del invierno de 2011. En Chile el movimiento estudiantil tapizaba las calles de Santiago con más de 200 mil alumnos por lo menos dos veces al mes. Los cimientos institucionales de la nación se remecían entre gorros, chalecas, tomas universitarias, tragos, fiestas y su ineludible baile. Reggaeton clásico, incipiente bachata y chacreada pachanga musicalizaban el ánimo rebelde de la juventud. La sensualidad parecía contenida en la normalidad del género boricua. El perreo se achataba ante la europización de Daddy Yankee y Wisin & Yandel. Todo eso hasta que se escuchó un estilo más revolucionario que cualquier petitorio de moda: J Alvarez.

El primer hit que se le escuchó fue “Junto al amanecer”, seguido de “Regálame una noche”. Con estos temas de su disco “Otro nivel de música” instaló de una vez la nueva forma de hacer reggaeton, con una exquisita mezcla de lentitud en la entonación y rapidez violenta de las bases con resultado de calentura pura; rememorando lo mejor de la oscuridad del reggaeton old school y conservando lo más pulento de la evolución hacia el pop liderada por el disco “Talento de Barrio” de Ramón Ayala.

Sin embargo es una la pieza que cambió la forma de bailar, jotear y bacilar: “Sexo, sudor y calor”. Con letra ordinaria, porno y hardcore (Hubo un momento que se puso en cuatro al frente y me dijo poneme en el culo, que vas a hacer el primero que se lo ha comío), ritmo impredecible y base insólita, J demuestra todas las cualidades de su voz. La “j” suave, casi insensible; la “ch” arrastrada, alargada y sexualizada; y una risa coquetona y endiablada completan el cuadro revolucionario. La canción dejó la cagá en los carretes, las radios, los colegios y sus respectivas relaciones interpersonales. Oírla era sinónimo de pasión y frenesí corporal.

Superada “Sexo, sudor y calor”, el diablo en forma de melodía se metió en “La Pregunta”, “La desordená”, “Welcome to the party” y “bailarina”, que se contituyó en un homenaje a las féminas topleras del centro de la capital. Un himno que otorgó glamour y estilo urbano al baile del caño de las picadas de calle Bandera.

En 2013, el Dueño del Sistema lanzó su segundo disco de estudio: “De camino pa la cima”, que sigue extremando las capacidades de sentir deseo con cancioncitas llamadas “El business”, “Actúa remix” y “El duelo”. Pero lo más pulento que Javid David Alvarez nos ha suministrado en la presente temporada es “El amante”, colaboración con DY que muestra en su video a la mina más rica del planeta perreo.

J Alvarez, desde esta tierra otrora ahueonada para las labores carnavalescas, te agradecemos por tanto material para gozar y hacer de nuestros jolgorios verdaderos shows de pasión caribeña.




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