Homenaje a los artículos que deben su nombre a una marca

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

La llegada de la tecnología al pueblo de Chile durante el siglo XX, expresada en desarrollo del aseo masivo, el alcantarillado, la electricidad y la industrialización de la humanidad en general, trajeron consigo la necesidad de nuevos artículos, muebles y utensilios para incorporarlos a la nueva vida moderna. Este es un homenaje de La Feria a los resultados culturales pop dejados por la denostada migración campo-ciudad, por la Corfo, por el éxito de las reivindicaciones de la cuestión social, y en último caso, por la obra patriótica del gigantesco Pedro Aguirre Cerda. Viva Chile y su cultura cómica, pícara, sensible y ese exquisito sentido común que nos hace únicos en el mundo.

A continuación el listado de los mejores y más importantes productos que hoy llevan el nombre popular de una marca, que fue la primera o más relevante que vieron los ojos de nuestros padres y abuelos al usar estos revolucionarios inventos.

1- Confort: Sin este concepto institucionalizado en nuestras mentes la caca sería la única realidad de nuestro pueblo. La pulcritud y el ornato de nuestros potos se los debemos únicamente a este maravilloso rollo moderno que derrumbó la dictadura del bidé en los hogares chilenos. ¡Qué es de ti oh BIDÉ, baluarte de la historia del hogar! La Rae en pos de mantener la elegancia y un mínimo de pudor nos tranquiliza definiendo así a este indecoroso mueble de baño  1. m. Recipiente ovalado instalado en el cuarto de baño que recibe el agua de un grifo y que sirve para el aseo de las partes pudendas. Es decir, una llave con agua para lavarse el hoyo luego de obrar. O sea,  los sujetos con buena digestión exponían dos veces al día su recto a las temperaturas del agua cuando no existía el “confor”. Imagínenese en invierno. Gracias a Dios apareció el papel higiénico bajo el nombre de Confort, en perjuicio de los árboles y Veoverde.com, pero en beneficio de la moral y las buenas costumbres propias de nuestra formación portaliana.

Capítulo aparte para el posicionamiento de “Noble” en el primer quintil, convertido ya en patrimonio cultural su versión de gamba, cuyo papel luce más negro que blanco, homenajeando el pino oregón y las consecuencias de su procesamiento.

Cosmovisión
Cosmovisión

2: Hipoglós: la única opción de sanidad contemporánea posible para nuestras partes pudentas cosidas. Las guaguas nacidas bajo el alero de la Concertación no serían guaguas sin esta milagrosa crema anal, hoy también usada por adultos. Esta pituca salvación moderna reemplaza el arcaico sistema usado por las madres del campo chileno en tiempos de dictadura; aceite de comer y harina cruda servían para suavizar los potitos irritados lejos de las capitales provinciales. Es nuestro deber, como hijos de la dictadura, educar a nuestros hijos, dejándolos en claro que Hipoglós no nació de la noche a la mañana, de la misma forma que indicándoles que nuestras cacas fueron contenidas por pañales de género lavados y relavados cientos de veces por el sacrificio maternal.

Transición a la democracia
Transición a la democracia

3-Gillete: Los spots publicitarios que muestran a Tiger Woods, Roger Federer y Tití Henry nada tienen que ver con la sencilla y clásica realidad de la Gillette azul de una hoja, que compraba el pueblo chileno cuando vivíamos con 5 mil dólares per cápita en vez de los 15 mil que dejó la neoliberal Concertación. Esa prestobarba azul hacía mierda la cara, censurando inmediatamente la opción de aplicar colonia sobre la piel. Sin embargo, en aquella época de esfuerzo y boom económico, los hombres aún eran machos y para parecer aún más hombres, se echaban sin temor la Rodrigo Flaño sobre el desastre dejado por la Gillette azul, para así imponer respeto y galantería. La conservadoras columnas de Hermógenes de Arce se sentirían orgullosas de aquel acto cabrío.

Hoy sin embargo, “las vías de desarrollo” han echado por la borda la hombría del pasado. Máquinas de afeitar eléctricas y mamonas Gillettes de triple hojas reemplazables han provocado un verdadero desorden sexual, incentivando la práctica heterocuriosa y, volviendoa citar a don Hermógenes, el incremento de las ideas de izquierda entre nuestros jóvenes.

Sólo para machos
Sólo para machos

4-Agorex: Un homenaje a Técnico Manual, que debe ser de los ramos más ninguneados por el sistema educacional chileno en toda su historia. Consecuente con este ninguneo cultural al arte manual, el Presidente Piñera anunció hace un par de semanas el fin de la obligatoriedad de su impartición. Más horas de Inglés y Matemáticas se encargarán de suplir ese maravilloso momento en que uno necesitaba pegar un par de palitos de maqueta, y desde la inocencia pueril, se disfrutaban secretamente sus efectos sicodélicos. Tras esta decisión gubernamental también se extinguen los innumerables malos ratos en que uno se daba cuenta que pegar plumavit con Agorex echaba a perder un trabajo de semanas, con castigo de la mamá incluído.

Larga vida al Agorex, que se impuso en una soterrada batalla al drogaticto Neoprén (nombrado como Neoplén en los colegios con número), y a la patriótica La Gotita Pega Pega.

Las chiquillas del cuarto B en su salsa
Las chiquillas del cuarto B en su salsa

5-Scotch: El talento gringo ideó en 1930, a través de la compañía 3m, la solución paradigmática de los chilenos para todo tipo de problemas materiales triviales, el Scotch Tape. En su natural condición pragmática, facilista y floja, el chileno ha usado durante más de medio siglo al “escosh” como su comodín ante las dificultades diarias que opone el vivir. Desde instalaciones eléctricas hasta curaciones médicas, pasando por parches “momentáneos” en muebles o en artículos tecnológicos, componen la gama interminable de uso que tiene aquella cinta, cuya versión mula de cincuenta pesos es la primera en agotarse en vísperas de pascua y sus regalos. Una consecuencia de su alta valorización social, debido a sus múltiples posibilidades de uso, es el drama  familiar que se desata cuando se haya extraviado, provocando una crisis similar a la causada por la pérdida del corta uñas. En navidad este tipo de crisis es cada vez menos frecuente, debido al posmo invento de paquetería que ahora fabrica los sobres de papel de regalo con una cinta desplegable.

Un clásico del hogar
Un clásico del hogar

6: Mentholatum: resfríos, gripes, alergias, cánceres y sidas se han curado con este ancestral producto lacrimoso. Si tu madre no cuenta con uno en su velador, podría decirse que no tiene amor por su familia. Es una especie de ruda de la modernidad. El Mentholatum es un elemento mágico, brujo, una machi urbana. La salud de generaciones le debe pleitesía y homenajes. Quien no lloró mulamente con mentholatum no tuvo infancia.

Abrirlo sin putear es una epopeya
Abrirlo sin putear es una epopeya

7-Pilsen: Sin la palabra Pilsen no se concibe la memoria de nuestros padres y la diversión de Chile antes de que este brebaje primordial para la paz social pasara a llamarse popularmente “cerveza”. Tomarse una Pilsen era un acto cultural que reforzaba a la familia y la organización social en los duros años de dictadura. Tomarse una Pilsen era un carnaval discreto y constante, carnaval fundamental para evitar la locura  social provocada por la tiranía, y una fuente de alegría entre tanta atmósfera grisásea.

El nombre Pilsener pertenece a la industria checa que llevó este producto cervecero al mundo entero, con la refrescante misión de generar relaciones afectuosas interminables. Porque hoy decir “tomémonos una pilsen” no es lo mismo que invitar a “tomarse unas chelas”. Cuando invitas a una Pilsen se hace un acto de confianza, se declara un apoyo político a tu amigo, y se firma una amistad que promete que aunque pasen muchos años sin verse, en el reencuentro serán como en el primer día. Bienaventurados sean los jóvenes del presente que reivindican en cada ceremonia del festejo esta palabra sagrada, e inmortalizada por la alegría popular.

idiosincrasia
idiosincrasia

8-Caldo Maggi: Sin caldo Maggi se acaba la historia multicultural de la cazuela. ¿Qué harían las señoras Marías del barrio sin este fundamental ingrediente para la vida del hombre? nada. Aunque no faltaría el ingenio, la cazuela ya no podría llevar ese milenario nombre. El espíritu almacenero de la población se desintegra, ya que no tendría sentido tener un almacén sin ese diario y cohesionador momento en que llega un cabro chico a comprar un caldo Maggi, y la señora que atiende pregunta “¿de pollo o de vacuno?” No, ni cien millones de máquinas tragamonedas podrían reemplazarlo. Como equipo feriano nos preguntamos ¿Habrá otra marca en el mundo que produzaca caldos Maggis?  y si los hay ¿Se sentirá ese sabor espeluznante cuando te pillas un pedazo no molido en la comida? Nos faltaría vida para describir las bondades y no bondades de este ingrediente.

Como diría Franco de Vita, "no basta"
Como diría Franco de Vita, "no basta"

9-Pizarreño: Si no hay pizarreño en tu casa, considerate sin casa, o por lo menos, sin casa propia. El sueño de la casa propia chilena, es también el sueño del Pizarreño, ese techo tosco, y duro, cuya marca le da una consistencia única a la vida. Si llueve y se vive bajo un pizarreño de nada hay que preocuparse, Dios proveerá. Y mientras más piedras haya sobre el techo protegiendo al pizarreño, más feliz se es en la vida, y más posibilidades de encontrar el amor habrá. Sin embargo, si tu familia ha sido contaminada por el cáncer del zinc, preocúpate. Su ruido ensordecedor en el invierno es un indicio de lo que te puede pasar.

Viva el Pizarreño, porque tener los pulmones contaminados con asbesto te da una postura más firme ante los problemas. Oh pizarreño, que la tecnología nunca prohiba tu alucinante esencia contaminadora, configuradora de mundo en nuestro país inculto en materia de defensa medioambiental.

El alma del hogar
El alma del hogar

10-Chiclet: Un clásico de la mala educación. Masticar chicle debe causar en la boca un daño incluso mayor al que grafican las cajetillas de cigarros. ¿Qué consecuencias pagarán hoy los niños que estuvieron uno y cada uno de sus días de octavo básico masticando un chicle Jirafa? Ese atentado contra la Organización Mundial de la salud costaba módicos cincuenta pesos y consistía en veinte centímetros de adicción a toneladas de colorante. En esa época en que las grasas trans y las calorías no eran tema, nadie se atrevía a cuestionar la ganga que significaba comprarte un Jirafa. El sofisticado Chiclet  que hoy venden en las cajas del Jumbo nada sabe de vivir años masticando un Dos en Uno, chicle catalogado como una aberración del sabor. El sabor de un chicle Dos en Uno duraba tres masticadas en la boca a lo más. Mejor suerte corría su versión de menta.

Por respeto a sus infancias, no habrá referencias al Grosso.

Un atentado a la vida
Un atentado a la vida

Bonus tracks: 

-Coyac

-Toalla Nova

-Ladrillo Princesa

 




18 comentarios sobre “Homenaje a los artículos que deben su nombre a una marca”


  1. Sebastián Flores Muga

    No te olvidí del ‘Discman’, nombre con que la multinacional Sony nombró a los reproductores de discos compactos portatiles de su catálogo y que finalmente se extrapoló para nombrar a todos los de las otras marcas. A fines de los ’90 y principios de los ’00, cuando aún no existían los iPod y el Walkman -así nombró Sony a los Personal Stereo- venía en franca decadencia, tener un Discman era sinónimo de status social y de plusvalía frente al resto, casi al nivel de tener un Game Boy Color o Internet en la casa.

    La masividad de este producto duró aproximadamente hasta el 2003, año en que los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos -aprobados bajo la gestión de Soledad Alvear en la Cancillería chilena- permitieron la entrada de productos como los MP3, pendrives, celulares con música portatil y los productos de la gran multinacional de nuestros días: Apple. Hoy el entretenimiento portatil de elite es monopolio de la compañí de Steve Jobs, por eso bien vale homenajear a Sony y al Discman por la posibilidad de que el C1 escuchara completos los CDs de Limp Bizkit, Blink 182 o los primeros de Britney Spears en una micro amarilla camino a la casa. Parecía el futuro, pero que hoy es ninguneado por los 800 GigaBytes de capacidad que los ‘gadgets’ de nuestros días traen para el regocijo del público hipster-posmo. Homenaje al Discman.

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  2. Incluyo a este homenaje al Omo, al Quix y al Sapolio.

    PD: Ahora que lo pienso, era chistoso cuando ibas a comprar papel higiénico y te preguntaban: “quiere confor ‘Confort’ o confor ‘Noble'” jajajaja

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