Homenaje a los vendedores de películas piratas

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Todo un mundo nuevo, lleno de códigos, gestos y términos, componen la verdadera cultura que ha generado la actividad de la venta de películas piratas en las calles del país, que también incluye juegos de play, series, música y programas de computador. Es la cultura del disco grabado magistralmente mediante triquiñuelas que se convierten casi en secreto de Estado para estos comerciantes fuera de la ley, que ya casi completan una década de farsa que ilumina al pueblo imposibilitado de pagar las diez lucas en promedio que cuestan los DVD originales en el comercio establecido.

El submundo del disco pirata funciona en un esquema tribal, pues los vendedores están obligados a hacerse amigos, socios, a apañarse ante el control policial. Se forman apiñados en las ferias y paseos santiaguinos, y se ponen de acuerdo, cual distribuidora de cine, para “estrenar” títulos meses antes que la avant premier real en Estados Unidos, adquiriendo una solemnidad sumamente respetada por los cinéfilos.

A continuación algunas de las características más preciadas que dan vida a las tribus de los vendedores piratas:

1-El secreto: El principal código que mantiene unidos y con vida a una tribu de vendedores piratas es el secreto de sus fuentes. Al público le hablan de “las matrices” que es una especie de “el gran disco” descargado, el tesoro, el DVD madre que luego dará vida a los miles de hijos que llegarán a los reproductores de nuestros hogares. Esta palabra es clave para mantener prestigio en la tribu, pues cuando una señora pregunta, por ejemplo, “¿llegó la última del Harry Potter?”, el joven vendedor responde “no hemos sacado las matrices”, y la cincuentona queda imposibilitada de entrar a discutir técnicamente.

Nuestro logo corporativo es una potencial compradora de cine infantil
Nuestro logo corporativo es una potencial compradora de cine infantil

2-La calidad: A mediados de los ’00 la masificación del comercio de discos piratas trajo graves problemas de calidad (mismo argumento que usan sectores de la derecha para defender la exclusividad de la educación). Aparecieron múltiples formatos pencas con pésimos resultados audiovisuales. El emblema de esta charchedad fue el VCD, un picante formato que generalmente daba como resultado ver “El señor de los anillos” grabada del cine, con risas de niños y minas parándose para ir al baño justo cuando Gollum le está quitando el anillo a Frodo.

Por eso ahora el vendedor te debe asegurar que la película viene en “DVD final”, o más técnicamente, en “R5”. Esta aseveración suele asegurar menú, elección de subtítulos y una agradable tarde de cine casero.

3-La clientela: No a cualquiera se le hacen precios ni se le informa de las últimas joyitas de la cartelera. En las ferias dominicales, los clientes se encariñan con sus vendedores, que los conquistan a punta de saturación de oferta. Estos cariñosos comerciantes lo agarran a uno cuando va caminando y le pasan confiadamente un monte de treinta películas aproximadamente para que uno “vitrinee”, y cuando ya quedan tres discos por descartar ya está la otra mano del joven con un nuevo monte interminable. Esto genera simpatía y crea lazos con el vendedor. Esta amistad en el tiempo posibilita que uno pueda llevar 3×1000 o 5×2000, y hasta cambiar las películas cuando “salen malas” o no gustan.

La honestidad es fundamental para la clientela
La honestidad es fundamental para la clientela

4-Seguridad familiar: Toda esta relajada actividad que parece tan humana y lejana al cruel lucro neoliberal, es siempre resguardada por la mina del local, que suele ser “la sobrina”, quien está todo el día manipulando y mirando hacia su celular de última tecnología, pero a la vez es la más “aguja” del perímetro. Contempla todos los movimientos, tarea que ni siquiera se ve dificultada por el coche donde duerme su recién nacida guagua. Las miradas de reojo son su profesión.

5-Los pacos: Es lo más emocionante de esta experiencia tribal. Los grupos de vendedores son una verdadera comunidad que se protege para sobrevivir. Si cae uno, generalmente caen todos. Por eso, cuando aparece una patrulla de Carabineros la información “hay que arrancar” se demora menos de cinco segundos en fluir hasta el más lejano puesto. Hay dos canales de información. El más tecnológico consiste en una típica radio que todos los integrantes de la tribu tienen, y el más eficiente es el cabro chico corriendo, que suele ser un imberbe flaco pinganilla.

La triste imagen de la derrota
La triste imagen de la derrota

Pero más dificultoso es percibir a los pacos de civil, claro que no imposible para estos sabios del subterfugio. El prestigio también se gana por la capacidad de percatarlos y persuadirlos. A los pacos de civil, a quienes llaman “los civiles”, los reconocen por los clásicos lentes Ray Ban, una camisita cuadrillé dentro del pantalón, zapatillas estilo cross country, chaqueta de cuero haga frío o calor, y lo más importante, el banano cruzado al pecho, donde suelen llevar el arma.

Hacerse amigos de ellos mediante la amistad cinéfila es la graduación de estos vendedores, quienes de tanto ver cintas, se han convertidos en verdaderos críticos populares de cine. Su especialidad: la ciencia ficción y las películas de guerra.

Larga vida y amor.




1 comentario sobre “Homenaje a los vendedores de películas piratas”


  1. Alberto

    No estoy en pro de la piratería pero yo me beneficié durante un tiempo de ella pero todo cambia, hay que progresar en la vida y desafortunadamente ya no compro películas piratas por su pésima calidad y alto costo, prefiero Pay Per View o verlas cuando salen en HBO o Fox + y las veo bien sin problemas, tengo un Blu-Ray de adorno, tiene Cinavia y no me deja ver nada, prefiero pagar mensualidad por TV satelital que gastar dinero en discos que no los voy a poder ver por mala calidad porque no las graban bien o por bloqueos de Cinavia.

    Muchos vendedores no garantizan sus discos, te los venden y ya están malos, no puedes reclamar a nadie, es un riesgo comprar discos piratas, es mejor comprar el original y con garantía del fabricante.

    Ya tengo un año que no compro discos piratas, no los necesito.

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