Homenaje a ser periférico

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Que tu dormitorio sea de tres por tres. Que tu living-comedor se confunda con el comienzo de la pieza matrimonial, o que el antejardín equivalga para tu sensibilidad a diez parques San Martín de Mendoza, dicen algo muy concreto. Es eso a lo que no suele darse bola en los cientos de estudios que se escriben día a día sobre marginación, desigualdad o pobreza: los efectos de la arquitectura cotidiana en la vida de las personas.

Así como la cosmovisión de quien vive en una mansión de Vitacura está abierta al mundo y da el poder de la libertad de desplazamiento; la de quien saca las garras en un block de la periferia está restringida -desde el nacimiento- por rejas en punta, ruidos íntimos de la pieza de al lado, la cumbia a todo chancho del vecino, o los inminentes muros de vulcanita que asemejan a la muralla china en plena villa o población.

Esa característica fundacional, es la primera y más importante marca de un periférico. El espacio, el territorio, y las distancias, serán el designio que guiará el desplante por el resto de la ciudad de quien resida en las afueras de la circunvalación Américo Vespucio. Sin ninguna carga subjetiva, es la pura realidad geográfica la que organiza al cerebro en prever cuántas horas “antes de” tengo que poner el despertador, si el carrete es o no con quedarse, o hasta qué hora puedo pololear en una plaza del barrio alto antes de que el Metro cierre sus puertas y de paso mi retorno.

Ser periférico en Santiago -y obviamente en todas las grandes urbes de Chile y el mundo- es una pertenencia a un club inconsciente, cuyos millones de miembros anónimos se mueven sabiendo a todo minuto de donde vienen y hacia dónde tienen que volver. Es el club de los que al subirse a la micro en la que pasarán una hora de viaje eligen su asiento favorito como si en ello se jugaran la vida. Es el de los que cuando se quedan sin saldo en la Bip saludan al chofer como si se tratara del más importante diálogo diplomático de Naciones Unidas. Es la asociación implícita entre quienes a las 3 de la mañana de un viernes deben esperar media hora para que pase la 210, la 201, 516 o 401. Son esos pacientes ciudadanos, los que con sólo mirarse a los ojos y ver audífonos en las orejas de su compañero silente, comparten el temor de quedarse sin batería en el celular y no tener ninguna cumbia, reggaeton o música clásica que escuchar en el largo trayecto a casa; trayecto hecho con la mochila amarrada a los brazos cual beso del amor eterno.

El club de la periferia es el de los que pase lo que pase se aferran a las tres gambas que garantizan un par de sopaipas antes de subirse a la micro. Es el de los que conocen todas las combinaciones posibles en el Metro. Es el de los que dividen el mapa de Santiago en estaciones y colores express. Es el de los que pierden los documentos por lo menos una vez al año debido a tantas sacadas de billeteras producto de las cientos de combinaciones realizadas en la temporada. Es el de los que caen inexorablemente en mapcity cada vez que van a un lugar en Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea o La Reina, comunas a las que indistintamente nombran Las Condes. Es el de los que no tienen la más remota chance de tomar un taxi para regresar y dormir en paz.

La clandestina ONG de los periféricos, esos que se reconocen a kilómetros y se ayudan sin decirlo, es la de los que cuando oyen “centro” se imaginan la plaza de Armas de su comuna, con su vieja ferretería que resiste la revolución del capital, con su oxidado vendedor de mote con huesillos, y su increíblemente gordo promotor de la farmacia del Doctor Simi. Es la de los que saludan a su guardia buena onda del ServiEstado. Es la de los que una vez a la semana atraviesan cinco comunas -mínimo- en estado de ebriedad antes de pisar casa propia (o arrendada). Es la de los que cuando les preguntan a qué colegio fuiste, responden “a uno de mi comuna”, sabiendo que su establecimiento no se ha escuchado ni en pelea de perros, pero con el orgullo laborioso de saber el nombre de todos sus compañeros que quedaron en la U tras años de intenso sacrificio familiar. La de los que sienten el trabajo de los papás de sus amigos como propio. La ONG de los periféricos, es la de las mamás que reciben sin falta una tarjeta de cumpleaños del alcalde de turno, sea este trosko o neoliberal. Esa tarjetita, firmada por una impresora, JAMÁS TE LLEGARÁ A TI, aunque seas el mejor militante de tu partido político.

La cruzada de los periféricos, es la de los que tienen por lo menos un familiar sanguíneo que estudió en un liceo politécnico. Es la de los que aún tienen un peladero como punto de referencia. Es la de los que cuando niño se enredaban en las tiritas multicolor que adornaban la carnicería del barrio. Es la de los que dicen “voy a Santiago”, como si se tratara de un diario reto al destino; de una posibilidad de jugar en el Barcelona y romperla, en representación de todos los que esperan tu gloria. Es la de los que van “al Bella” como un gran evento mensual, que considera hacer cagar la cuenta RUT en los cajeros del Patio Bellavista -cola incluida-. Es la de los estudiantes que dejan las patas y la garganta vendiendo hamburguesas de soya o empanadas para autosustentarse o poder salir de vacaciones.

Es la de los que de niño fueron paseados por un “tren” que recorría las cuadras cercanas a la casa por la módica suma de $200. Es la de los que recibieron como regalo de cumpleaños una entrada para ver a Cachureos en el gimnasio municipal, días en que bailar La Mosca era la vida. Es la de los que recuerdan la pavimentación de la calle de afuera de su casa, cuando el olor a tierra mojada te trasladaba al paraíso junto a todos tus seres queridos, dejando mágicamente tu honrosa reja de madera para que ingresaran por ahí los viejos del saco, que no eran más que compañeros de especie que aún no encontraban refugio para pasar las noches.

Es la de los que, con un incuantificable número de amigos, dieron origen a por lo menos una tribu urbana que más tarde llegó a la tele. Es la de los que juntaban las chauchas para viajar al Parque Bustamante a desafiar a los skaters pudientes, quienes pese a tener los implementos más bacanes cedían ante el poder del talento popular de los periféricos. Es la de los que a eso de los 15 conocieron los placeres de la carne en un cuchitril de medio pelo al son del reggaeton, bajo el título -al límite de la Ley- de “discopeque”. Es la de los que recuerdan la primera vez que fueron al McDonald como hito de los 90. Es la de los que, al igual que el Peyuco en “Amores de Mercado”, aprendieron a tomar los palitos del sushi con mayoría de edad. Es la de los que antes de pizza comieron piksa. Es la de lo que cazaron lagartijas veranos eternos con un helado de $50 en la mano izquierda (ojalá marca Melevi), mientras la derecha sujetaba el lazo. Es la de los que, entregados al barro, sin pudor jugaron todo lo posible con una pelota, desde “los países” hasta “el bate” -versión chilena del beisbol-, pasando por la excitante EsCoNdIdA pElOtA.

La misión de los periféricos, es la de los que hoy conviven con un barrio industrial en su comuna. Barrios productores de papeles, harinas, o los más variados productos gourmet que luego terminarán en el refri de los que en lugar de humo tienen áreas verdes para regalar felicidad en exceso. La misión de los periféricos es la de los que ven el nombre de su tierra abriendo la sección policial de los noticieros de la tele, que hacen de la sangre hermana un espectáculo sin complejidades. Es la de los que prestan atención al informe del tiempo para ver qué planchan para salir mañana a estudiar o trabajar. Es la de los que alguna vez witriaron en la micro de regreso de alguna fiesta que marcó sus vidas para siempre. Y regresaron de mañana, porque a cierta hora de la noche, recibieron un llamado de su madre, reina de la periferia, quien con la voz más dulce jamás escuchada, les dijo: “prefiero que te quedes allá”.

Porque el ir y volver de un periférico es una seguidilla de batallas libertarias, las que te presentan todo tipo de escollos antes de poder pararte de igual a igual con un no periférico, en todo orden de cosas. Lo luminoso de esto, es que tantas aventuras convierten las cicatrices y bellezas adquiridas en la principal fortaleza para repetir otra vez lo que ya repitieron Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Carlos Tévez o Juan Román Riquelme: el triunfo inexorable de la calle, cimentado por generaciones y generaciones de lucha.

Con amor para: Maipucinos, puentealtinos, floridanos, pudahuelinos, peñalolinos, sambernardinos, quilicuranos, pintaninos y todos los periféricos del mundo uníos. Venceremos.




97 comentarios sobre “Homenaje a ser periférico”


  1. Hermoso! Aguante la Villa Los Héroes de Maipú, aguante los que salíamos al colegio a las 6,30 de mañana, aguante los que vamos al Litoral tomando una micro a Melipilla y después otra a San Antonio, aguante el Camino a Melipilla, aguante los que tuvimos que aprender a diferenciar el paso de avión con el ruido de un temblor, aguante los que escuchamos el paso del tren a las dos de la mañana y por último… aguante los que compramos maní al carrito que “extrañamente” pasa más allá de la una de la mañana.

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    • Adolfo Zaldivar

      El carrito de maní con su sonido como sílbido csm! Pasaba y se paraba la pichanga, la escondida o lo que fuera, todos a la casa a pedirle plata a los papás! Aguante la Villa Los Héroes! Qué gran recuerdo.

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    • jajaja aguante los héroes el sentir todas las noches el olor a galleta de la nestle, el siempre tener la certesa de q t vas a ir sentado en la micro por q eres de los primero en subirte o de los últimos en bajarte, aguante los héroes el ir a webiar todos los verano en bici a las siembras q estan al otro lado de la autopista del sol y q el viejo salga con escopeta para q te vallai. y q los del abrazo entiendo q somo mas bakanes jaja y los de la sate son nuestros hijos jajaja

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      • crerices

        Jajaja Viví en El Abrazo y en Los Héroes, y lo que dicen es muy cierto. Somos los papi de los de la sate… Ir al cerro 15 a tomarse a una chelas en una tarde de verano y depués pasarse por la reja en la noche pa seguir tomando.

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    • Me mato lo de distinguir el ruido de un temblor (comentario de Andres) y el ruido del avion, o tb cuando el tren pasaba a las 02:00 en pleno cruce del camino melipilla en maipu, porque sinceramente a mi me ocurria igual.
      Aguante la periferia, y arriba maipu con sus practicas !

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  2. Bella cronica del dia a dia de cientos de personas que vivimos todo eso a diario en nuestras vidas y en las de nuestros vecinos, senti realmente que volvia a tener 13 años y que volvia a pasar todo eso: y poder decir con orgullo : – puta que no me arrepiento de haber vivido todo lo que vivi !

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    • crerices

      Eres un genio ¡¡¡ Seguramente a esa edad tenías una influencia mucho mayor que la de tus padres para elegir el colegio al que te iban a mandar debido a tu elevado coeficiente intelectual.

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    • Provengo de una remota comuna de la Araucanía y aún así la columna logró empatizar plenamente conmigo. Al final, en Chile todo lo que no esté dentro de Vespucio es periferia.

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      • Reinaldo

        Eduardo, con tu permiso, voy a usar tu frase, me encantó, al final la bronca del provinciano es la misma que la del periferico de Santiago, estamos desplazados de igual forma.

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  4. Raponchi

    Está súper bueno tu texto. Muchas cosas son tal como las dices. Sin embargo, no estoy de acuerdo con el cierre que le diste. Nombras sólo a futbolistas y no creo que ese sea el único camino ni los únicos referentes a los que deberíamos aspirar quienes venimos de la periferia. Ojalá hubieran referentes políticos, artísticos y científicos que también vinieran de la periferia, aunque eso en este país parece estar reservado solo para los Jackson, Boric, Gumucio, Allamand, etc.

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    • rosa pacheco

      nah q ver po, qué pasa con la violeta? victor? gabriela mistral? los prisioneros? no nacieron precisamente en cuna de oro y todos en su minuto y hasta el día de hoy representan a chile en el mundo entero y lo hacen desde su realidad que a su vez es la de muchos aqui.

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      • Victor Jara estudio en la Chile, actualmente muy pocos “perifericos” tienen la oportunidad de hacerlo, ya la educación no permite dar estos saltos, Boric, la Vallejos, etc. son buenas personas con la maravillosa oportunidad de estudiar que han mirado hacia al lado y han echo de nuestra causa la suya (si, hay que darles la oportunidad de demostrarlo) 😛 lo siento, Jorge Gonzales no es un gran ejemplo.

        pero de seguro encontraras grandes ejemplos en tu comunidad, esta lleno de gente linda y empeñosa que hacen lo que pueden con lo que tienen

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          • Yo y mis hermanas, vecinas de la Vallejo, éramos periféricas Floridanas y estudiamos en la Chile igual.
            Bien la columna, sólo discrepo en la parte que dice que “si eres periférico no estarás leyendo esta columna ni aunque seas el mejor militante de tu partido” Aguante la 210, y ciudense habitantes del centro que estamos invadiendo sus espacios!

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  5. Fernando

    Muy bien, pero deberías referirte también a la periferia que está fuera de la región metropolitana, esa que viaja 600 kms. para conocer fantasilandia o darse una vuelta por el palacio de la moneda.
    Si santiaguinos lloran por lo complejo de la integración a la urbe, calcula lo que se siente cuando llegas a la ciudad y ese “periférico capitalino” te parece un ser de lo más citadino.

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    • otrocuicomas

      Qué volá compadre, el loco está escribiendo su propia experiencia, y obviamente el loco vivió en la periferia de Stgo, junto con otros 3 millones, y no en la queud dice. ¿Qué onda la dictadura? ¿Uno está obligado, cuando escribe, a ponerse en las hipotéticas miles de posibles situaciones para dejar a todos los lectores contentos? Esto es escritura amigo, no un discurso en un mitín político; ergo, ¿Con qué legitimidad venimos a exigir? Si quiere ud contar de su experiencia viviendo en Chillán o Copiapó, bienvenido, ojalá escriba algo tan bueno. Pero no le achaque a este otro compadre que nos regaló una buena mañana sus propias carencias de escritura.

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  6. Es hermoso lo que escribiste, de verdad retrocedí en el tiempo y aunque hay ciertos detalles que no comparto, como escuchar cumbia o reagueaton o ir a la disco peque ( mi vola era mas punky), es el fiel reflejo de ser periferico.

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  7. Floridana

    Faltó recordar la inaguración de la línea 5 del metro y luegos sus extensiones. Los viajes en las micros amarillas que parecían discoteques y sobre todo que no todos los periféricos somos futbolistas ni flaites. Sólo gente que nos gusta pasarla bien, a pesar de las desigualdades que se observan en esos viajes. Bella crónica!

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    • Raponchi

      Súper ahueonao tu comentario. Es probable que parte esos viajes de 1 hora que relata, también los haya hecho a la universidad (¿pública?) donde estudió. Además, deberías aprender a escribir “periférico” , pues al ser una palabra esdrújula se tilda en la última e.

      Hot debate. What do you think? Thumb up 14 Thumb down 12

  8. Pedro Pe

    Uf. Harto malo el texto. Es una apología a la pobreza noble, cebollera y victimizante. He vivido en la periferia toda la vida (Pudahuel y La Florida) y si bien algunas anédotas son ciertas, eso bien puede aplicarse a las miles de privaciones que enfrentan miles de chilenos en lo cotidiano. Esa nostalgia tan pero tan melosa, tan terrible, debe ser una característica de todo aquel que se siente sudaca y describe su vida como una novela. Amigo, se lo digo de frente, usted vivió en la parte más bonita de la periferia. Antes de que descalifique, déjeme argumentar; todo el mundo tiene su propio infierno y eso no es propio de la periferia, común quizá, pero no propio de ella. Eso forja carácter. Eso trae aguante. Eso da la suficiente entereza para no estar de acuerdo y salir adelante para cambiar la realidad, y el pobre (o periférico, como nos llama usted) en el día a día no necesita a nadie que le ensalce el valor de aguantar la mierda cotidiana, por una razón muy simple: eso no trae el pan a la boca ni lleva a los cabros a la Universidad. Ergo, el texto es tan clasista como quien escriba desde arriba para señalar a los de abajo. Se repite una y otra y otra vez esta fórmula que desarrollaron largamente Recabarren, Carlos Droguett o Manuel Rojas. Pensé que la intención del texto era otro, esto es, señalar todas estas anécdotas para decir que aún así la pasabamos tan bien como los demás, que la falta de recursos ni se notaba por que éramos humano al fina y al cabo. Tiempos de antes que no son los de ahora; todos quieren ser cuicos, todos aspiran y en la periferia hace rato que ya no viven sólo los pobres. Ojo con eso.

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    • crerices

      Compadre, el texto busca simplemente transportarnos a la realidad que muchos vivimos. Sea buena o mala, sea clasista o no, melosa, dramática, pintoresca o novelesca corresponde a tu opinión. No trates de rebuscar un subtexto al asunto porque no existe.

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  9. recuerdo la espera pa que llegara el teléfono, porque el teléfono “avanzaba” entonces los vecinos de dos pasajes más allá nos preguntaban “vecina, ya le llegó el teléfono?” pa saber si les llegaba luego a ellos tb

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  10. David Nogales

    Buena columna. Me siento especialmente identificado con la caza de lagartijas, pero en mi caso en el canal que cruzaba El Bosque y San Bernardo a la altura del 39 de Gran Avenida, generoso en basura y guarenes. Notable lo del olor a tierra mojada. Para mi eso era pichanga y/o jugar a las bolitas. Qué recuerdos

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  11. obviamente yo también lo soy, tengo mis ideales, mi viejo fue un punk, yo también sigo sus pasos, la falopa, la pasta y los porros invaden todo… luego sales de esos lugares y todo cambia, en fin, hay que posicionarse y al menos destruir lo que han construido

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  12. Nací y crecí en Renca, y cada una de las palabras de este artículo me hacen sentido.. aunque extrañé al señor que vendía helados en un triciclo y al que vendía cloro. Aunque mi comuna está dentro de Américo Vespucio, cumple con todas las condiciones para ser periférica; recuerdo el peladero en el que elevaba volantines cuando niña, y todos los rumores sobre el lugar en el que estaban construidas nuestras casas. Recuerdo como con mucho esfuerzo mis padres intentaban ampliar la casa (lo que implicaba quedarse sin patio), la familiaridad con la que se trataba a la gente del almacén, la inexistencia de farmacias en mi sector (vigente hasta ahora, hay que tomar micro para comprar un medicamento), pero, por sobre todo, recuerdo cómo me jugaba la vida en cada oportunidad que me daba la vida (entrevistas de trabajo, postulaciones a colegios, PAA)…. eso forjó mi carácter, te enseña que para lograr tus objetivos tienes que ser el mejor, porque las oportunidades son escasas, el ser periférico va de la mano con la imposibilidad de farrearte las oportunidades.

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    • puta que cierto!!!!, yo me viví intensamente cada oportunidad, durante 5 años, arriba de la Pablo de Rocka, la micro que te paseaba por La Pintana antes de llegar a San Joaquín. Todos mis compañeros de la UC, tomaban el camino contrario. Los choferes de la micro me conocían, en el paradero éramos 3 o 4 que que se jugaron cada día por su futuro. Me emocioné!!!!!!!!! …y valió la pena cabros!!!!!

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    • Granjino

      No es mi intención ser mala onda y con todo respeto; pero ustedes los providencios no tienen necesidad de salir de la comuna para prácticamente nada porque allí tienen de todo, no saben lo que es viajar hora y media de pie en un Transantiago, nunca han debido caminar por el centro de la calzada, jamás han visto un peladero en su vida, sólo han visto zapatillas colgadas de los cables en las películas, no saben lo que es la cola de una feria, nunca han debido cruzar un paso bajo nivel en bicicleta, ni han jugado a contar balazos para conciliar el sueño, y así podría seguir todo el día; ya que en definitiva y aunque te duela, ustedes están en la misma burbuja que el cuiquerío de un poco más al oriente.

      PD: Pedaleando por la ciudad conocí El Aguilucho y lo encontré un barrio bonito. Para que te hagas una idea de a cuanto queda Provi del Chile real.

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  13. yo nunca viví en la periféria, pero si pase muuchas cosas de las que nombras, y tb me demoro horas en llegar a muchas partes, esta bueno el relato y comparto lo que decian mas arriba de la gente que critica que esto no mencione lo que es la “periféria” de gente que vive en regiones, escriban su propio relato mijos! si el cabro que escribio esto, mas claro echarle agua que siempre vivió en santiago,

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  14. weonbarsa

    periféricos acuérdense q el fin de semana en la madrugada la 201,210,401,406 y 506 no se pagan, pasan cada una hora y se convierten en discotecas donde se comparte el copete y el webeo

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  15. Sin desmerecerle la intención de hacer un cariñito reconociendo el aguante de mamarse lo pedna del aislamiento, tengo que reprocharle algo. Es verdad que el sector oriente es más bonito, que puente es feísimo y todo… Pero hay algo importante de culpa en todo el martirio que describes… Ese impulso de picárse a cuico, esas ganas weonas de irse a carretear a provi, de pasear en los parques de provi… Y tener tus plazas llenas de perros, llenas de botellas quebrás, que es imposible llevar a tu cabro chico al pasto por que puede que se corte…, de tener las micros todas rayas… De despreciar y no conocer a tus vecinos. En fin, creo que el orgúllo periférico es una pura mula viejo… La periferia se transforma en una wea penca no sólo por la distancia sino también por que también el periférico la infravalora, la cuida poco… No la pesca… Se pica a cuico en provi vota en provi pa sacar al milico y apoyar a Josefa Errazuriz (ERRAZURIZ PO WN, cuantos Errazuriz conocís que sean de puente? ) o por el yoryo yakson…. En fin, no me venda cariño por la periferia en un blog y empiece a quererla mejor.

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  16. Hace mucho no veía algo bien escrito. Se nota escrito por alguien que lo pasó mal o no tan bien y que ahora tranquilamente desde un escritorio, que en el pasado nunca tuvo, lo escribe habiendo superado mil y una de la calle. Fabuloso.

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  17. parece que al compadre se le olvida que las comunas que nombró que tiene que revisar en mapcity también son de la periferia, a no ser que su Vespucio sea diferente al que yo conozco. y aparte, todas las cosas que nombró, no pasan solo fuera de Vespucio: en las comunas de adentro son lo mismo. no es necesario aspirar a futbolista para surgir, así como tampoco es necesario salir del barrio. encontré harto clasista y estereotipado el texto, al que, por lo demás, se le olvidan también las villas y poblaciones un tanto más acomodadas de las comunas periféricas que al parecer no ha conocido en las cuales las casas son harto más agradables que los cités del mismísimo Santiago centro o los blocks de San Miguel y San Joaquín. salga de la burbuja y la victimización que la misma nostalgia que tienen los de Puente la tenemos acá en el centro..

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  18. Como ex-niño-pobre-de-los-noventa me parece mezclas al perfiférico con el indigente y el cabro de clase media baja en un solo arquetipo. Son varias cosas distintas en una sola imagen. Pero la confusión es natural. De hecho, recuerdo que en esos tiempos el mapa social ya empezaba a volverse más complicado debido a los cambios productivos de la época, a los nuevos ricos y los nuevos pobres que iban apareciendo producto de esos mismas transformaciones. En el mismo pasaje donde yo vivía tenía a dos amigos que asaltaban en el centro (pero que nos protegían de los wns malos que venían de afuera), otro cuyo papá trabajaba en la coca cola (la aristocracia de aquellos años), hijos de padres alcohólicos que efectivamente vivían apiñados en piezas de dos metros, e incluso hijos de profesionales que terminaron allí por malos negocios y malas decisiones. Las poblaciones tradicionales, cerradas y uniformes, como eran en los 70-80’s, son cada vez menos, y hoy en día son una masa aspiracional y multicolor cuyo único elemento en común es estar abandonados por el estado y los servicios.

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  19. Germán Mora Nuñez

    Hermoso todo lo descrito por el autor pero me hace reflexionar y ir un tanto mas aya de que quizás así como mucho de nosotros los periféricos damos nuestra opinión de lo orgulloso que nos sentimos, (digo nos sentimos por que soy de Lo prado QUE EN SUS TIEMPOS FUE BARRANCAS Y LUEGO PUEDAHUEL y quedo en Lo prado), vale reconocer que hay un esfuerzo de cada uno de nosotros por no ser victima de la drogas quizás ya probando la marihuana o el alcohol, dar la lucha por creer que si podemos lograr las cosas, pero hay mucha gente que aun ni con lo escrito acá se conmueve los adolescentes sobre todo quienes son incapaces de siquiera leer un articulo muy interesante como este, vale decir que si describe ser de periferia los mas terrible del mundo, me siento orgullo por que para mi no a sido tan terrible como se describe en este articulo todo lo contrario, siento que nosotros los chilenos tenemos que cambiar nuestro chip y ser mas agradecidos con lo que tenemos quizás yo no viví en departamentos chiquitos pero si tías y tíos míos lo hacen a un y son felices, a lo que voy es que nuestro país es rico y hay muchas oportunidades y si no eres capas de ver esas oportunidades con mente positiva no seras capaz de seguir luchando día a día por que sientes que la vida se te acaba. A un así sabiendo que hay gente que se le da mucho mas fácil, como por ejemplos los estudiantes de la universidad católica un 80 por ciento de estos se dirige a la universidad en vehículo y para que decir la universidad Adolfo ibañez personas incapaces de saber que es un esfuerzo quizás exagere, pero obviamente la lucha esta y hay que ganarla y somos nosotros quienes la hacemos, apelo a la desigualdad social de este país pero también a dar la lucha y no sentirse menos por no haber ido a la universidad y aun así los periféricos logramos mucha mas cosas que quizás los que asisten a la universidad solo para poder ganar sueldos exorbitantes y sin nunca poder a ayudar a tu hermano.

    posdata escribiendo esto me di cuenta que tengo cualquier falta de ortografía pero se me perdona como soy de periferia las arregle con el corregidor saludos y sigan luchando

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  20. La Corín Tellado

    Weón, odio a los cuicos de este país. Espero que algún día terminen lamentando un destino nefasto mientras se atragantan con barro. Odio las teleseries del 7 y sus dramas insípidos de gente lais. Odio el festival y su alfombra roja. Qué mal gusto weón. Y qué estúpida esta gente que espera 5 horas para ver al Martín Cárcamo vistiendo de gala. Odio que la weá de pasaje en la micro te salga más caro que una hamburguesa con queso en el Mcdonnald’s.

    PD: No estoy ni ahí con que alguien venga y me acuse de resentida.
    PD 2: En efecto lo soy. ¿Y qué esperai’, que siga al pie de la letra los consejos de esta pelotuda de apellido sordo y su psicología del sentido común?

    PD3: Ay qué rabia esta desigualdad lacerante.

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  22. Macarena Periferica Galvez

    Esto fue, demasiado hermoso, casi tan sublime como sentir el olor a tierra y recordar a todos los seres queridos en una milésima de segundo <3

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  23. Rodrigo Paz

    Orgulloso de ser periférico. El serlo te permite experimentar esa primero ingrata y luego maravillosa sensación de no pertenencia a la urbe, a la corte, la mesa de los elegidos. Desde San Bernardo, un periférico que sólo sueña con huir aún más lejos de eso que algunos llaman “desarrollo”.

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