Homenaje al tarro oxidado con coquitos de eucaliptus

por NELSON SEPULVEDA

Sobre NELSON SEPULVEDA

Estos días rememoro el olor a eucaliptus y todo lo que trae consigo. Olor de invierno y primavera, que fragua toda la nostalgia de los recuerdos…

Olor de casas chilenas medias y pobres. Coquitos hirviendo en el tarro, expeliendo sus aromas junto a la estufa de parafina y el crujir de las tablas del piso, o la tierra, si es que no había qué envirutillar. De fondo se escuchaba la Cooperativa, se esperaba la once y los cabros chicos peluseaban alrededor del perro, que aún era joven. El viejo Cholo, hoy descansa junto a sus miles de hermanos pulguientos enterrados en los patios de Chile.

Grandes árboles de la infancia. Tuve el privilegio de crecer en el colegio con un eucaliptus, el abrigo pa’l frío y la protección contra el calor de estos gigantes, que danzaban en septiembre y protegían de las lluvias de invierno.

Hoy hago un brindis por mi tío, con un tarro oxidado con agua hirviendo con coquitos. Con uno de sus chalecos puestos y recordando el último fin de semana, en el que lo rememorábamos como el hombre filósofo que fue, como el valiente que dio peleas contra molinos de viento y por sobre todo, siempre amó a su familia. Hoy lo recordamos, con olor a eucaliptus y el cigarro prohibido en el Santiago higienizado del siglo XXI. Hasta siempre tío Miguel.

Foto de: https://www.flickr.com/photos/megadream/5681179947



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