Homenaje al último rincón de la casa

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

El último rincón de la casa, esa parte del patio donde sobreviven palas oxidadas junto a las baldosas que sobraron de la ampliación de 1992, guarda secretos y un extraño sentido de pertenencia e identidad que sólo los que fuimos niños podemos comprender. Cuando uno es grande y tiene que ir a hacer pichí a ese lugar porque se cortó el agua o porque está ocupado el único baño de la casa, ese rincón parece que te hablara, en silencio, con una tristeza que no alcanza a ser tristeza. Es cariño, son los más fervientes deseos de recordarte que ese miserable espacio abandonado, hace un tiempo te hizo inmensamente feliz. Fue allí donde construimos carreteras con tiza para pasar nuestros buses fabricados con cajas de pasta de dientes. Fue allí donde inventamos estelares de televisión vistos sólo por nuestras sombras de verano. Fue allí donde instalamos escuálidas piscinas tiburoncito, sobre un ripio que mataba el alma cuando uno se salía estilando a las nueve de la noche-tarde. También ahí lloramos las primeras desilusiones amorosas, flacos, temerosos junto al perro negro que con su pelecheo interminable ha creado una y otra capa de grasa tibia sobre el territorio en disputa. Fue allí donde conocimos nuestros cuerpos en la infancia atravesada inevitablemente por el coqueto y sugerente juego del papá y la mamá, del doctor y la paciente. Inocentes tocaciones contra maderas cómplices de arañas marcaron hasta hoy nuestra relación con vecinos y vecinas, quienes aunque se vayan a la China no podrán nunca eludir que fue allí, en ese machucado y arrugado último rincón de la casa, donde se fraguaron las más intensas trincheras de la memoria. Hoy domingo está nublado, y los corazones calmos. Hay que darle de comer a los perros, hay que barrer las hojas, sacar las herramientas y guardar la ropa tendida. Todo indica que va a llover, la mamá lo sabe, la tía Mary lo sabe, todos lo saben. El último rincón de la casa se hace más presente que nunca. Quizás este sea el momento del año en que más esté presente en las ofuscadas e ingratas mentes adultas. En esas casas que se marchitan sin saberlo por la inexplicable falta de niños, falta de risas pueriles y movimientos cristalinos, hoy, hasta el maldito segundo en que el cielo bote la primera gota, para el último rincón de la casa es el mayor momento de gloria. Búsquenlo, corran sin contarle a nadie, compruébenlo a eso de las seis de la tarde. Allí, entre galones de gas y marcianos ladrillos rojos, resucitarán todas las risas, todas las vidas masacradas por el tiempo. Toda la infinita alegría de haber vivido en el fulgor del juego, en la secreta soledad del atrevimiento. Justo antes de las seis, el último rincón de la casa brillará como nunca nada en este planeta ha brillado.




4 comentarios sobre “Homenaje al último rincón de la casa”


  1. Cristóbal

    Gracias Richard, debe ser lo más hermoso que he leído en internet. Siempre tengo el recuerdo del rincón de mi casa, que era un laboratorio, donde también me iba a esconder cuando me comía los helados que compraban mis padre al por mayor en la Plaza Maipú. Extraño ese rincón, a veces lo necesito, pero al rato recuerdo que ya no existe, porque mi imaginación maduró.A veces necesitamos muy poco para ser felices.

    Well-loved. Like or Dislike: Thumb up 5 Thumb down 0

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