Repudio a las redes sociales en momentos de tragedia

por Javier

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Lo vivimos con el terremoto del #27F. También cuando se quedaron atrapados bajo la mina #los33 (#fuerzamineros). Y lo revivimos, una vez más, después del accidente aéreo que terminó con la vida de #los21. En momentos como estos la mayoría de los chilenos con cuenta en Facebook o Twitter se vuelve una masa doliente uniforme, que repleta sus muros y sus timelines con obviedades y lugares comunes.

En este escenario virtual, donde las redes sociales hacen gala de su democrático espacio y la supuesta horizontalidad de las opiniones, nos encontramos con cientos de anónimos que no paran de compatibilizar con el dolor de lo sucedido, posteándolo y/o tuiteándolo incansablemente aludiendo al hashtag de turno con la esperanza de convertir esto en Trending topic, o al menos, saltar a la breve fama que ocasiona ser retuiteado por un influyente.

Aunque consideramos que es absolutamente legítimo sentir pena por lo sucedido (a nosotros también nos pasó), no es menos cierto que existe también en estos momentos, como en general es la tónica en estos espacios virtuales, cierto autobombo. “Miren, yo también estoy apenado. No vayan a pensar que soy inhumano o no me importa lo que pasa”. De la mano de este fenómeno de masturbación colectiva surge otro: uno que no admite cuestionamientos a las razones del hecho a partir del cual se origina, y, como ya hemos visto, tiende a refugiarse en la plegaria de 140 caracteres. Es así que se vuelve un tabú preguntar qué tienen que hacer el empresariado y la televisión levantando casas después del terremoto -loable desde el punto de vista emocional, altamente cuestionable desde el político-, haciendo felices la pega que el mutilado Estado chileno ha dejado de hacer. También se vuelve “mala clase” preguntar, por ejemplo, por qué TVN confirmó una noticia justamente en el horario prime o por qué la gente no sufre por la huelga de hambre de turno. El que lo cuestiona se convierte automáticamente en un resentido, un desubicado, un insensible, o incluso un envidioso. Un paria al que se le hace unfollow. Incluso se le acusa de atraer “la mala vibra”, como si tal concepto fuese igual de concreto y tangible que la indecente pista de aterrizaje en la isla Robinson Crusoe. Nada mas cómodo para el poder. Como nuestro Presidente, que al día siguiente llamaba a “no especular” sobre las posibles causas del accidente.

No especulemos ni investiguemos para que cosas como estas no vuelvan a suceder. Si pasan de nuevo, ya sabemos: no rezamos lo suficiente.




1 comentario sobre “Repudio a las redes sociales en momentos de tragedia”


  1. Para qué usar “hashtag” “trending topic” “unfollow”? suena más bacán? portentoso? repudio a los términos anglosajones xD
    fuera de eso, excelente artículo, soy seguidora de esta columna/página 🙂

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