Repudio a los charlatanes, mercenarios de los miedos de nuestras gente

por Franco Pardo

Sobre Franco Pardo

Escuchando la Radio Universidad de Chile me encontré con la siguiente cortina, que anunciaba el programa que a continuación sería emitido: “Conversando en Positivo, donde solo el Positivismo está permitido”. Dado el carácter laico y republicano de la radio, debía tratarse de un espacio que reivindicara el Positivismo, en cuanto corriente filosófica que analiza los hechos reales y verificables mediante el método científico.

Aunque el título sonaba algo pretencioso, parecía un proyecto quijotesco y romántico, pero no por ello menos necesario, el que en estos tiempos llenos de charlatanes y supercherías algún medio levantara las banderas del pensamiento crítico y racional. Sin embargo, cuando presentaron el tema del capítulo, mis esperanzas se fueron a la cresta: “Constelaciones familiares, cómo reconstruir los lazos de amor rotos en nuestros ancestros“. Recién ahí caí en la cuenta de lo ingenuo que había sido. No solo la línea del programa era distinta a la que pensaba, si no que justamente iba en su dirección contraria.

Comte se revuelca en su tumba.

Con esto la idea no es cuestionar la calidad del mencionado programa, ni el derecho de la radio de la Chile, así como de cualquier medio, a tener espacios basados en pseudociencias, misticismos, fenómenos paranormales, astrología o cualquier otro campo de corte metafísico. El problema está en la prominencia medial sin contrapesos que están logrando, y sobre todo, en la forma simplista y acrítica con que abordan este tipo de temáticas sin cuestionar sus fundamentos.

Alentados por la alta rentabilidad que ofrece el jugar con los miedos y esperanzas de nuestra gente, cada día aparece un nuevo chanta con alguna teoría catastrofista, o con medicinas para aliviar la incertidumbre que ellos mismos fabrican. Personajes de la talla de Ricardo “aló Ricardu“ Goncalves, las hermanas Peña, Pedro Gaete o el mentado Salfate, cada uno desde su ámbito, crean las condiciones que terminan con nuestras madres juntando agua en la tina y durmiendo con las pantuflas puestas.

A don Hugo no lo tocamos, las canas se respetan.

Por eso es que desde Noesnalaferia llamamos a la cordura, a separar el conocimiento científico de las meras suposiciones, cultivar el pensamiento critico, el sano escepticismo y a abordar a los charlatanes con humor, tal como “el pez”, Felipe Avello.

 




4 comentarios sobre “Repudio a los charlatanes, mercenarios de los miedos de nuestras gente”


  1. El esoterico Ilustrado

    No creo que la mano sea apostar única y exclusivamente por el “sano escepticismo”, porque hay también allí posiciones ideológicas ( y bien feas te voy a dicir), creyente y escéptico son pares complementarios.
    El tema da para un análisis basto, lo que ni si quiera se inicia las lineas del textucho. Solo se deja claro que la postura legitima sería la del cientificismo, dejando muchas patas cojas de la mesa e invisibilizando las posiciones entre estos polos.

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