Volver a empezar

por Richard Sandoval

Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Parece una ironía de lo que somos. A dos días de la celebración de nuestras Fiestas Patrias, el carnaval anual de uno de los pueblos que más trabaja en el mundo y con las más nefastas reparticiones de riqueza, las placas se volvieron a acomodar para desatar otro terremoto, el tercero por sobre los 8 grados en cinco años; el tercero de un nivel que en cualquier rincón del mundo mata a cientos y miles. Y nosotros, impávidos, como asumiendo resignados y muchas veces con humor y adrenalina, que es normal convivir con un escenario de vida inestable, temible, frágil. Y los comerciantes siguen armando sus fondas y los jóvenes siguen celebrando cumpleaños, con la gente mareada, literalmente, de tantas réplicas que ya nos son imperceptibles. El terremoto que tiene al 30% de la población de Tongoy damnificada, el terremoto que mató a Lisette, niña de 26 años que llevaba ocho meses trabajando en una fuente de soda, es un descarado informante de la idiosincrasia de Chile, de su condición de loca isla que se construye a base de puras tragedias, de puros salir adelante, seguir luchando y no darse por vencidos. Somos la imagen del Tío Lucho llorando por la pérdida de su casa que le costó doce años parar y un minuto en perder. Somos el resignado agradecimiento de simplemente no haber muerto, para poder volver a empezar a construir con la noción viva de que la torre de nuestros sueños se va a derrumbar a la vuelta de la esquina, con cualquiera sea la calamidad que esta tierra incoherente nos invente para repetir el rito de la chilenidad: volver a empezar. Volver a empezar como este año han debido volver a empezar los ancianos pensionados de Diego de Almagro, hasta hoy con barro en las uñas, el barro que debieron sacar de sus camas tras salvarse de doce aluviones en una noche. Volver a empezar, como las familias de Tocopilla que jamás habían visto tal nivel de devastación como con el temporal de hace unas semanas; perdón, salvo con el terremoto de 2007. Volver a empezar, como Iquique 2014, como Valparaíso 2014, como Conce 2010, como Chaitén, Calbuco y cada espacio de esta tierra hecha para seres humanos extraños. Seres chilenos, nosotros, que no sabemos de vida si esta no se está, en cada segundo, a punto de caer a pedazos. Eso somos, chiste, lucha, irse al suelo y pararse. Jamás arruinarse, volver a empezar, salir adelante hasta el próximo cortocircuito de nuestros nervios y palabras, que en un año más contarán con una piscola en la mano una tragedia griega como una anécdota más de la ironía que es nuestro destino. Un destino entre Tongoy y Los Vilos, entre la placa Nazca y la Sudamericana.




1 comentario sobre “Volver a empezar”


  1. Buen mensaje, a empezar de nuevo, para que la próxima vez haya menos que reconstruir, algo hemos aprendido desde 1936 y cuánto falta todavía (no construir en zonas inundables, dejar tranquilas las quebradas, proporcionar vivienda digna para que se cumplan los dos anteriores). Si tienen la posibildad/interés de editar el texto, borren a Calbuco, no le ha pasado ningún desastre desde el terremoto de 1960 y las salmoneras de 1980 (el volcán del mismo nombre queda lejos y causó daños en Ensenada y otros poblados de alrededor). Saludos.

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